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Agosto de 2008 Página 3 de 3

Nuevas tecnologías para el diagnóstico del cáncer del seno

Bernardo Sánchez Restrepo, MD

Otras tecnologías en desarrollo

Mamografía digital con medio de contraste (CEDM)
Básicamente consiste en el uso endovenoso de un medio de contraste. Después se efectúan múltiples mamografías, con baja dosis de radiación durante varios minutos. Nuevamente, el principio de esta tecnología consiste en la búsqueda de angiogénesis, que hace que el medio de contraste se concentre en un área específica. La diferenciación entre las lesiones benignas y las malignas está dada por el tiempo de llenado. En las benignas, el llenado es progresivo y constante, en tanto que en las malignas hay un pico corto, con un vaciamiento acelerado del mismo.

Con esta tecnología se espera detectar más tempranamente los tumores y evaluar la respuesta al tratamiento.

Tomosíntesis
Es otro examen diagnóstico, muy próximo a aparecer en el mercado. Consiste en la toma de once imágenes en un lapso de siete segundos, con un tubo de rayos X que se desplaza en un arco y que toma las imágenes en diferentes ángulos, las cuales son procesadas para generar imágenes tridimensionales de alta resolución. Los cortes se pueden efectuar a 1 mm, por lo que se espera que la tomosíntesis mejore notoriamente la sensibilidad y la especificidad de la mamografía, utilizando una dosis de irradiación similar, ya que evita la superposición de estructuras, que tanto incomoda en la mamografía convencional; además, caracteriza mejor las lesiones, pues es posible individualizar cada corte, y con ellos buscar aquel en el que mejor se identifique el área de sospecha. Así mismo, debe mejorar la localización exacta de las lesiones, debido a la tridimensionalidad y al diagnóstico de multicentricidad.

Aunque no se han publicado aún los resultados de los estudios que se han llevado a cabo para su aprobación, parece ser que la tomosíntesis será un avance muy importante en el diagnóstico temprano. Al igual que sucede con las tecnologías de punta, esta saldrá al mercado con un precio muy elevado, que en un principio evitará su uso masivo.

Tomografía computarizada de seno
Es una tecnología en desarrollo, que busca realizar cortes tomográficos de la mama en forma pendular. Tiene una mejor resolución, nuevamente por su capacidad de evitar la superposición de estructuras, y una mejor penetración de los rayos X; además, requiere una dosis de irradiación semejante a la de la mamografía de dos proyecciones.

Dual energy substraction
Esta tecnología, en etapa de desarrollo e investigación, consiste en la exposición del seno con dos haces, uno de alta y otro de baja energía, que son capaces de separar las estructuras a las que cada haz incide: las de alta energía, en los huesos y el calcio, y las de baja, en los tejidos blandos, lo cual permite identificar lesiones pequeñas y acúmulos de microcalcificaciones. Se puede usar medio de contraste para mejorar la diferenciación, luego de sustraer las estructuras no relevantes.

Resonancia magnética con espectroscopia
En vista de la baja especificidad encontrada en los estudios de resonancia magnética, se investiga una modalidad de resonancia con espectroscopia, que busca, mediante la inyección de un contraste endovenoso, detectar la colina. Este es un marcador de tumores activos que resuena a 3,2 ppm, por lo cual se requiere utilizar un resonador de por lo menos 3 teslas, que tenga la capacidad de identificar los picos de colina. Se espera, además, que ayude a evaluar la respuesta al tratamiento de los tumores del seno. Entre sus limitaciones está que cada lesión sospechosa toma alrededor de 10 minutos para ser evaluada, y en caso de que sean varias, estas deben estudiarse individualmente. De otra parte, los clips metálicos y el movimiento de la paciente impiden un adecuado resultado del examen. Además, no parece tener una buena sensibilidad en tumores menores de 10 mm.

En resumen, el mundo científico se mueve rápidamente en la búsqueda de tecnologías que tengan mayor sensibilidad y especificidad a un precio razonable, que sean capaces de desplazar a la mamografía, la cual, por el momento, sigue siendo el examen por excelencia en la detección precoz del cáncer de seno en la población general.

Es importante recordar que las pautas actuales de la Sociedad Americana del Cáncer recomiendan una mamografía cada año desde los 40 años de edad, sumada al autoexamen mensual y la visita al especialista mastólogo una vez al año. Con el advenimiento de la mamografía digital, estamos seguros de que algunas de las falencias de la mamografía análoga se están subsanando, especialmente en las mujeres menores de 50 años.

Fin.

Acerca del autor

Bernardo Sánchez Restrepo, MD

Médico radiólogo subespecialista en diagnóstico de enfermedades del seno, Universidad de Birmingham, Alabama, EE. UU. Director científico de la Unidad Mamográfica del Country, Bogotá, Colombia, 1988 hasta la fecha.
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