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En artículos anteriores me he referido a las múltiples aplicaciones que se emplean con hardware y software biomédico para telemedicina básica y especializada. Para el caso específico de telemedicina en casa, la puerta que se abre es grande si tenemos presente que en todo el continente la falencia marcada a nivel de todas las instituciones de salud pública y privada es una que preocupa económicamente y golpea fuerte a estas instituciones: la escaza hotelería.

Gerentes y administradores de hospitales y clínicas, de forma permanente presionan al personal médico con el fin de agilizar la rotación de camas en todas las áreas, pues para nadie es un secreto que una rotación constante libera camas de habitación, generando nuevos pacientes que permiten mejorar el flujo de caja. Seamos sinceros, la salud es un derecho, en eso no se admiten discusiones, pero es requisito fundamental tener ingresos frescos mes a mes para la sostenibilidad de una clínica u hospital, sean estos públicos o privados con y sin ánimo de lucro, de lo contrario como decimos en Colombia “apague y vámonos”. Todos los profesionales que trabajamos en el sector salud sabemos, y lo vivimos a diario, que el sostenimiento de estas entidades es costoso por múltiples razones, una de ellas y la más importante en mi concepto: el buen manejo de los pacientes con una calidad de excelencia en la atención médico asistencial.

¿Qué sucede hoy y para qué sirve la telemedicina en casa?

La mayoría de las entidades de salud, practican lo que llamamos hospitalización en casa. Esta denominación es plenamente válida, pero esas mismas instituciones sufren no pocas veces, un efecto búmeran con los pacientes cuando recurren a este manejo.

Sin el ánimo de pretender sentar cátedra sobre: cuándo, cómo y dónde se debe realizar hospitalización en casa, me permito citar algunas patologías crónicas y transitorias como son: hipertensión arterial, diabetes mellitus, enfermedades renales crónicas, pacientes post-infarto del miocardio y pacientes post-quirúrgicos.

En el caso de pacientes hipertensos y diabéticos, se observa hoy que luego de ser estabilizados al interior de los hospitales y clínicas, estos permanecen mayor tiempo ocupando camas hospitalarias, inclusive después de haberse solucionado su problema agudo. Igual sucede con enfermos renales crónicos que requieren diálisis hospitalaria y que en ocasiones transitan posteriormente a diálisis peritoneal.

Recordemos también el caso de los pacientes que han presentado un infarto agudo al miocardio, son personas que rotan por lo regular en principio por cuidado intensivo, pasan a cuidado intermedio y luego a hospitalización en pisos. Son tal vez los enfermos que más permanecen en camas de pisos, luego de haber realizado el periplo citado. En el caso de los pacientes post-quirúrgicos sucede algo similar a lo presentado con los pacientes cardiacos.

En los eventos mencionados, a nivel hospitalario los médicos permanecemos con estos pacientes con una espada de Damocles en la cabeza, debido al alto riesgo de infecciones nosocomiales bacterianas y/o virales. Es importante aquí señalar que, debido a la automedicación de las personas, estamos viendo de forma alarmante que la artillería de antibióticos utilizados en el caso de infecciones nosocomiales bacterianas cada día disminuye de manera dramática, lo cual al final ocasiona complicaciones que siempre prolongan la hospitalización del paciente, y desde el aspecto científico termina siendo un contra sentido para nosotros los médicos.

Hoy con el hardware y el software biomédico existente para telemedicina, la hospitalización en casa no tiene por qué ceñirse solo a visitas de controles realizados por un médico general o una enfermera, cada ocho o 15 días en el hogar del paciente. Una buena tecnología empleada para telemedicina, previa capacitación de médicos generales y enfermeras encargados de llevar a cabo las visitas domiciliarias, permite que realmente se realice en tiempo real un buen seguimiento de los pacientes.

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Es muy distinto que un médico general o enfermera vayan al hogar del paciente, evalúen su patología y en caso de encontrarse signos o síntomas en los cuales se observe inestabilidad de su enfermedad previamente atendida de manera intrahospitalaria, tome bien sea el médico general o la enfermera, un teléfono fijo o celular para comunicarse con el especialista de cabecera que manejó el paciente al interior de la institución con el fin de recibir “instrucciones” sobre qué hacer, a tener herramientas de telemedicina portátil que permitan a través de redes vía 3G y/o 4G con módems inalámbricos bajo Virtual Private Network (VPN), pudiendo establecer una comunicación efectiva con un Medical Center especializado en la institución de base, dedicado al manejo del paciente en casa.

Para las patologías citadas anteriormente existen múltiples equipos biomédicos y software portátiles que permiten transmitir en tiempo real los parámetros de los pacientes hospitalizados en casa, con una particularidad especial y es que el paciente o un familiar del mismo, pueden interactuar en tiempo real con el especialista ubicado en el Medical Center, generando en primera instancia tranquilidad a la familia y obviamente no menos importante, una calidad de excelencia en la atención.

Me disculpará el lector que sea tan reiterativo en mi filosofía de la atención médica y esto también es válido para los recién egresados: nosotros los profesionales de la salud tratamos pacientes, NO estratos socioeconómicos.

Una cosa es evaluar a un paciente en casa, donde con la orientación del especialista quien en tiempo real con las herramientas adecuadas de telemedicina, puede determinar si la persona debe ser reingresada a la institución de salud. Otra diametralmente opuesta, y hago la salvedad sin demeritar la formación académica de los profesionales de la salud, es tomar una decisión de esta índole en el momento de la atención domiciliaria, por parte de un médico general o una enfermera que por lo regular lo único que ocasiona es la congestión de los servicios de urgencias y hospitalización al no tenerse un criterio de remisión justificada de pacientes. Lo anterior ocasiona de nuevo entrar en un círculo vicioso que conlleva a gastos innecesarios para la institución de salud, empezando por la logística para el traslado en ambulancia de los pacientes domiciliarios.          

                      

En el próximo post abordaré el tema: ¿Quién debe dirigir un Medical Center de telemedicina?

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Karim Nader, MD

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