Promocione sus productos o servicios con nosotros
Junio de 2015 Página 3 de 9

Los 10 primeros riesgos de la tecnología médica para el 2015 (Parte 1)

ECRI Institute

  • Falla en reconfigurar el dispositivo médico con los límites por defecto de la alarma cuando es conectado un nuevo paciente al dispositivo.  En esta circunstancia, los límites de la alarma utilizados para el paciente anterior van a ser utilizados para el nuevo.
  • Escoger límites de alarma inapropiados para los parámetros monitoreados (por ej., frecuencia cardiaca, SpO2).  Los límites que se configuran demasiado amplios van a impedir que la alarma se active antes de que la condición del paciente se haya deteriorado.  Por otra parte, los límites demasiado estrechos, pueden llevar a un exceso de activaciones de la alarma, sobrecargando así al personal con alarmas para condiciones que no son clínicamente significativas (lo cual conduce a fatiga de alarma).
  • Seleccionar niveles de prioridad de las alarmas que no correspondan a la seriedad de la condición y a la velocidad de respuesta requerida.  Una alarma para una condición que requiere atención inmediata, por ejemplo, no debería configurarse para que se active con prioridad baja.
  • No utilizar determinadas alarmas de arritmia aun cuando el paciente esté en riesgo de presentar una arritmia que pueda requerir intervención clínica.

La configuración del volumen de la alarma es otra práctica que requiere escrutinio.  Las alarmas podrían ser ignoradas si el volumen se configura a un nivel inaudible o si el sonido de la alarma se inactiva, se silencia indefinidamente o se encubre de algún modo, evitando que el personal la escuche al activarse.

El ECRI Institute ha investigado algunas muertes relacionadas con alarmas y otros casos de daños severos en los pacientes, que podrían haberse evitado con el establecimiento de políticas de configuración de alarmas más eficaces o con el cumplimiento de las políticas ya existentes.

Publicaciones sobre gestión de alarmas.

Recomendaciones

Primero, establecer una política que describa las prácticas de configuración de alarmas estándar específicas para cada área de atención.  Si ya existe la política, evaluar que esté completa y su relevancia clínica. La política debe resolver factores tales como los siguientes:

  • La configuración de los parámetros por defecto de las alarmas –incluyendo los límites y las prioridades– que reflejen las condiciones clínicas, necesidades y datos demográficos de los pacientes de cada área específica.
  • La configuración de volumen por defecto de las alarmas que cubra las necesidades del área específica de atención.
  • El proceso para cambiar las configuraciones de las alarmas –por ejemplo, quiénes están autorizados para dichos cambios, bajo qué circunstancias pueden ellos realizarlos y cómo se deben documentar.  La política debería diferenciar los cambios que pueden ser hechos por enfermería (por ej., ajustar los límites de la alarma según la condición del paciente) y aquellos que requieren acceso más restringido (por ej., establecer los que son por defecto).
  • El proceso para asegurar que los parámetros correctos de configuración de la alarma se utilicen durante y después de transferir el paciente de un área de atención a otra, así como durante y después del transporte de un lugar a otro (por ej., para y desde el quirófano para una cirugía).
  • El proceso para reactivar la configuración por defecto de la alarma siempre que un paciente sea conectado al dispositivo. (Por ejemplo, capacitar a los usuarios en dar de alta de un monitor fisiológico a un paciente antes de ingresar a un nuevo paciente.)
  • Requisitos de entrenamiento para capacitar al personal clínico sobre las guías de práctica de configuración de alarmas.

Adicionalmente, implementar medidas como las siguientes para mantener la práctica clínica alineada con la política documentada:

x
Notas complementarias

Sección patrocinada por

Otras noticias de Industria de tecnología médica

Documentos relacionados