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Marzo de 2007 Página 2 de 2

Óxido nítrico en hipertensión pulmonar o síndrome de distrés respiratorio agudo

La dosificación del ON varía: se sugieren dosis introductorias de 10 a 30 partes por millón (ppm), por periodos cortos, para ir observando la respuesta del paciente, la cual usualmente se presenta en los primeros 60 minutos [4]. Se considera mal respondedor al paciente que luego de dos horas no presenta ascenso en la PaO2 postductal de más del 20%, y usualmente si no se produce la respuesta precoz usual, el paciente no responderá de manera adecuada a este manejo [4].

Puede ocurrir que exista una respuesta inadecuada o falta de esta en casos de administración incorrecta del ON por hipoinsuflación pulmonar (atelectasias), dosis escasa o excesiva, neuropatía grave (hipoplasia pulmonar, lesión por ON/O2N) o alteración hemodinámica grave, como es el caso de pacientes en choque séptico [4].

Es importante tener en cuenta que el retiro del ON debe realizarse de manera gradual, para evitar el efecto de rebote, que consiste en empeoramiento de la hipoxemia y aumento de la Htp [4].

Entre los principales efectos secundarios observados tras la utilización de ON inhalado se encuentra la metahemoglobinemia, ya que el ON forma metehemoglobina y nitrato al reaccionar con la oxihemoglobina, la cual predomina en la circulación pulmonar. Este efecto adverso no es clínicamente significativo en la mayoría de casos, ya que no alcanza niveles >2%, los cuales podrían llevar a alteración del aporte de oxígeno y empeorar la hipoxia tisular. Entre los demás efectos secundarios, menos frecuentes, están la lesión celular directa sobre el surfactante y las proteínas, la alteración del funcionamiento plaquetario y el deterioro clínico agudo, este último visto raramente en neonatos con cardiopatías ductus–dependientes [1-4].

Conclusiones
La HtP y el SDRA son entidades multifactoriales, en las que se deben tener en cuenta diferentes factores en el momento de plantear un manejo adecuado. Los estudios acerca de la utilización del ON inhalado en pacientes pediátricos no son concluyentes en cuanto a su impacto sobre la mortalidad; los diferentes resultados obtenidos se deben corroborar con ensayos clínicos en poblaciones representativas, por más tiempo, con el fin de obtener datos estadísticamente significativos. Sin embargo, la práctica clínica y algunos estudios apoyan el uso del ON inhalado como terapia en la población pediátrica con SDRA e HtP. Se han observado resultados positivos en diferentes parámetros, que a pesar de no demostrar disminución de la mortalidad, mejoran el estado general de los pacientes.

El manejo de ciertas patologías representa un reto para los profesionales de la salud y las industrias farmacéuticas, pues probar la eficacia de un agente en particular es un proceso que toma tiempo y dinero, pero que arroja resultados muy útiles.

Fin.
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