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Agosto de 2013 Página 1 de 3

Prueba de HbA1c en el punto de atención

Gavin Jones BSc(Hons)

La prueba en el punto de atención asegura un rápido suministro de información y permite tomar decisiones clínicas en forma oportuna.

Uso de la HbA1c para el manejo de la diabetes
La hemoglobina glicosilada (HbA1c) es bien conocida como una medida fiable para el control glucémico. El papel de la prueba de HbA1c en el manejo de pacientes con diabetes ha sido aceptado durante varias décadas, mientras que su papel en el diagnóstico de la diabetes se viene documentando más recientemente.

Estas aplicaciones se basan en el hecho de que los niveles de HbA1c reflejan la concentración promedio de glucosa circulante durante la vida útil de los glóbulos rojos (2-3 meses). Ello se debe a que la molécula de hemoglobina glicosilada es bastante estable en la sangre una vez se ha formado tras la exposición a la glucosa, ya que ésta se une irreversiblemente a una parte específica de la hemoglobina en los glóbulos rojos ( Figura 1 ). Por lo tanto, el uso de la HbA1c puede ofrecer mayor información clínica que una simple medición de glucosa tomada en un momento determinado. Además, existe evidencia de que la HbA1c es un buen predictor del riesgo que tiene un individuo de desarrollar complicaciones de la diabetes a largo plazo, como por ejemplo, la enfermedad cardiovascular 1-3.

Las mediciones seriadas de la HbA1c pueden mostrar cómo cambia el control de la glucosa de un individuo (y por lo tanto, el riesgo de presentar complicaciones) en respuesta a los cambios en su manejo a través del tiempo. Se recomienda medir la HbA1c cada 2 a 6 meses, determinando los niveles ideales de HbA1c para cada paciente individualmente, y ajustando la terapia según corresponda 4. Las metas generales de HbA1c para las personas diabéticas, dependiendo de su riesgo de presentar hipoglicemia severa, de su estado cardiovascular y de las comorbilidades, se deben establecer entre 6,5 – 7,5% DCCT (48 – 58 mmol/mol), siendo el rango de referencia no diabético de 4,0 – 6,0% DCCT (20 – 42 mmol/mol). En el Reino Unido, por ejemplo, las directrices actuales del NICE estipulan que, siempre y cuando no haya una hipoglicemia incapacitante, la concentración deseada de HbA1c para niños, jóvenes y adultos con diabetes tipo 1 es de 7,5% DCCT, debiéndose implementar medidas adicionales si la HbA1c resulta consistentemente por encima de 9,5% DCCT.

Algo que se debe tener en cuenta es que los resultados de la HbA1c pueden verse afectados por cualquier condición que conduzca a un cambio en la supervivencia de los glóbulos rojos; sin embargo, aun así se puede utilizar la HbA1c para detectar tendencias en el control glucémico de un paciente, en lugar de usarla para fijar objetivos.

Argumentos a favor de la HbA1c en el monitoreo de la diabetes basado en POCT
Las primeras determinaciones de HbA1c estaban basadas en técnicas de laboratorio que incluían métodos cromatográficos de afinidad e intercambio iónico, continuando después con métodos inmunológicos y de afinidad alternativos, introduciendo así a la HbA1c en el ámbito de las pruebas en el punto de atención.

Ciertamente existen razones de peso para emplear pruebas de HbA1c realizadas en el punto de atención para el monitoreo de la diabetes, ya que la esencia del concepto de la POCT es el principio de que las pruebas son inmediatas y convenientes para el paciente. Típicamente, los pacientes con diabetes son sometidos a control de la HbA1c cada 3-6 meses. Esto por lo general implica una visita de enfermería o de un flebotomista para la venopunción, con una cita de control 1 a 2 semanas después para discutir los resultados del laboratorio, una vez estos estén disponibles.

Desde la perspectiva de los pacientes, el uso de la POCT para la determinación de la HbA1c puede mejorar los niveles de satisfacción. Esto se debe a que el uso de la POCT conlleva a que después de una sola visita, el paciente puede salir con un plan de acción inmediata o con la prescripción pertinente, si los resultados indican tal necesidad. Además, al permitir decisiones terapéuticas más tempranas, puede dar como resultado un mejor control de la diabetes, mejores desenlaces en los pacientes y una mayor eficiencia clínica reflejada en menos consultas médicas y los subsecuentes beneficios económicos. A manera de ejemplo, un estudio sueco “antes-después” investigó los costos y beneficios económicos de la implementación de las pruebas de HbA1c en el hogar 5,6. El estudio confirmó una reducción en los costos debida a: menos visitas a la clínica; reducción de los costos totales de tratamiento; ahorro de tiempo dando lugar a una reducción de los costos laborales tanto administrativos como de toma de muestras; menores gastos de desplazamiento; así como una reducción en los niveles promedio de HbA1c.

Acerca del autor

Gavin Jones BSc(Hons)

Licenciado en Ciencias (BSc) con honores, en Ciencia Biomolecular y Forense de la Universidad John Moores de Liverpool. Gerente de Producto (Diabetes), EKF Diagnostics.
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