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Diciembre de 2006 Página 1 de 2

¿Por qué mamografía digital?

Vergara E., Mauricio. MSc

La mamografía convencional no es obsoleta. Las técnicas de mamografía digital, computarizada y directa, producen imágenes comparables a costos diferentes.

Además del impacto de la tomografía computada (TC) en el diagnóstico clínico, en la segunda mitad del siglo XX generó una carrera tecnológica por digitalizar todo el espectro de imágenes médicas. Los software desarrollados para procesar las señales obtenidas de detectores en TC, y su almacenamiento posterior, se aplicaron sucesivamente en ecografía (US), resonancia magnética (RM) y medicina nuclear (MN). La limitante fundamental era la resolución espacial, asociada al tamaño físico de los detectores y la amplitud de las señales eléctricas generadas por estos. Detectores más pequeños y eficientes en TC, US y MN, antenas altamente sensibles y electroimanes más potentes en RM, y, en todos ellos, sofisticados algoritmos de interpolación y procesamiento (filtros) de las imágenes originales (raw data), establecieron definitivamente el posicionamiento del formato digital en imaginología. A ello se sumaron los avances en electrónica, que aceleraron espectacularmente estos procesos aritméticos.

Sin embargo, toda esta maravilla solo cubría el 30% de nuestras imágenes médicas. Una tradición clínica de 100 años y avances tecnológicos en calidad de película fotográfica y folios (Intensifying Screens), mantenía la radiografía y la mamografía convencional (SF, por Screen-Film) en una posición competitiva superior a sus numerosas (y fracasadas) versiones digitales. Y ellas conforman el 70% de la demanda de imágenes médicas. Aún más, este 70% era la muralla para resolver el enorme problema de almacenamiento de imágenes, tema obligado en la estructura legal y clínica de los países desarrollados. A principios de este siglo esa muralla se derribó casi por completo: la radiografía digital se impuso claramente a su versión SF. En forma paralela, se implementaron sofisticados sistemas de almacenamiento digital de imágenes (PACS) en formatos especiales y uniformes (DICOM), programas para identificar y buscar imágenes y reportes asociados (RIS), y su integración a bases de datos clínicas (HIS). Hoy en día, uno de cada tres hospitales y uno de cada siete centros de imágenes en Estados Unidos posee un PACS, lo cual conforma una industria paralela, con ventas en el 2005 superiores a mil millones de dólares (Frost & Sullivan, Health Report, August 2006).

Tecnológicamente, como explicaremos en un segundo artículo, se implementaron dos versiones de radiografía digital: CR (Computed Radiography) y DR (Direct Radiography). Ambas entregan imágenes de calidad comparables, pero a costos muy diferentes. CR es el modo económicamente más ventajoso (un tercio del DR) y permite utilizar el equipamiento vigente de radiografía. El sistema DR es una tecnología integrada a un equipo radiográfico dedicado y con por lo menos tres diferentes tipos de detectores, que compiten entre sí por calidad y costo. En la actualidad, el número de sistemas CR instalados supera ampliamente a los DR, y en el 2005 ya se habían instalado 3.000 sistemas CR.

Mamografía digital
De nuestra orgullosa muralla china de radiografía SF solo permanecía en pie una reducida parte: la mamografía. Su ubicación anómala se debe a la alta exigencia para sus imágenes de resolución espacial: más de tres líneas por milímetro, para visualizar estructuras de menos de 1mm de diámetro. La tecnología SF logró explotar la resolución casi molecular de la estructura cristalina de la película fotográfica y los plásticos fosforados de los folios.

Sin embargo, el desarrollo tecnológico en DR y CR logró superar esa barrera, y alcanzó resoluciones de 10 líneas por mm, suficientes para competir con el sistema SF. En noviembre de 2005, el New England Journal of Medicine publicó resultados de un estudio comparativo de mamografía SF y digital (DR y CR) en más de 49.000 mujeres de programas de screening (Pisano E., et al. NEJM 2005; 353: 1773-1783). Ambas tecnologías eran comparables, e incluso la digital mostró resultados significativamente superiores en mamas densas. En el año 2002, la agencia reguladora FDA de Estados Unidos autorizó la comercialización de la mamografía digital DR. En mayo de 2006, la misma FDA autorizó la comercialización del sistema de mamografía digital CR de Fuji. Para los próximos meses se espera una resolución similar para el CR mamográfico de Kodak (Kodak Chile, Octubre 2006). En la Unión Europea se comercializan los sistemas Fuji, Kodak, AGFA y otros.

Se estiman 17.000 equipos de mamografía en Estados Unidos y 10.000 en Europa; de estos, solo el 11% son digitales (DR y CR). Según analistas del mercado de equipos médicos, las licencias de la FDA y el costo competitivo de los CR aseguran un gran aumento en su adopción y nuevos desarrollos técnicos.

Acerca del autor

Vergara E., Mauricio. MSc

Mauricio Vergara E., MSc, trabaja en los Departamentos de Radiología de la Clínica Santa María y de Vida Integra (empresas Banmédica), de Santiago, Chile.
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