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Febrero de 2009 Página 1 de 3

Mamografía: protocolo para la evaluación operacional

Mauricio Vergara, MSc* y Paulina Fuentealba, TR*

La mamografía es la imagen médica más exigente en resolución y contraste, y la más sensible a las degradaciones en el comportamiento operacional de los equipos.

En este artículo se revisarán los parámetros instrumentales que influyen en la calidad de la mamografía y se sugieren algunas rutinas simples, que permitirán al operador cuantificarlos regularmente.

Imagen mamográfica
Como todas las imágenes radiográficas, las mamográficas resultan de la interacción del haz de fotones que emergen de un tubo de rayos X y el tejido en estudio, en este caso la mama. Esta interacción varía con la densidad tisular, lo que resulta en un haz de fotones detrás del tejido mamario, con una distribución espacial que reproduce las regiones con diferentes densidades: cuando es alta hay pocos fotones, y cuando es baja hay muchos.

La imagen está ahí, detrás de la mama. No se puede ver con los ojos, pues los fotones que la componen tienen una energía muy alta (25 a 30 kilovoltios [kV]) y no pueden ser capturados por la retina humana, por lo que se requiere la utilización de pantallas y películas fotográficas. La pantalla transforma los fotones de alta energía en baja energía (visibles), para que puedan ser registrados definitivamente por la película ( figura 1 ).

En resumen, para obtener una imagen de los tejidos que componen la mama (parénquima, adiposo y calcificaciones) se debe elegir un haz de fotones con la energía apropiada para que optimice el efecto diferencial de las densidades y los espesores y genere una imagen fiel a esas diferencias. La práctica clínica ha mostrado que fotones de 28 kV producen ese efecto óptimo. Solo en caso de mamas con mayor densidad a la habitual se recurre a diferente cantidad de energía.

La relación entre la energía del haz, el espesor y la densidad del tejido se expresa cuantitativamente en la ley de atenuación exponencial, como lo muestra la siguiente ecuación:

N = No * exp( - µ * x )

Donde No es el número de fotones que salen del tubo de rayos X e inciden sobre una mama que tiene un espesor x ; µ es el coeficiente de atenuación, el cual depende de la densidad del tejido y de la energía de los fotones, y N es la cantidad de fotones que emergen de la mama y conforman la imagen.

Sistema de control autómatico de la exposición
Para registrar la imagen formada por los fotones emergentes de la mama se utiliza una película fotográfica, en la que mediante un proceso químico se generan diferentes tonos de grises en su superficie, dependiendo del número de fotones que inciden sobre ella.

Este proceso químico requiere una cantidad mínima de fotones (visibles) para que ocurra correctamente. Si es menor, el proceso químico se interrumpe y se produce una imagen blanquecina. Al contrario, si es excesiva, el proceso se satura y la imagen es muy oscura. Lograr el valor óptimo de N manualmente es difícil. Por esta razón, los diseñadores de mamógrafos incorporan un sistema automático para controlar el número de fotones en la película: es el llamado sistema automático de control de la exposición (AEC del inglés: Automatic Exposure Control). Debidamente calibrado, este sistema garantiza al operador imágenes de contraste óptimo y similares tonos de grises para tejidos iguales, lo que permite al radiólogo comparar imágenes de equivalente calidad en un mismo y diferentes pacientes.

El sistema AEC consiste en una cámara de ionización (CI) ubicada debajo de la película (casete o chasis). Al encender el tubo de rayos X la cámara inicia el conteo del número N de fotones que emergen de la mama. Cuando este conteo alcanza un valor prefijado, la cámara envía una señal al generador del mamógrafo e interrumpe la emisión de fotones. De este modo, la película siempre recibe el mismo número de fotones, es decir, la cantidad óptima para activar el proceso químico de la película.

Es importante observar que el sistema AEC se calibra según el tipo de película. Cada tipo requiere una cantidad específica de fotones para lograr contrastes óptimos, lo cual se puede visualizar en la curva sensitométrica incluida en esa película.

El mamógrafo también incluye un circuito de ajuste manual del número de fotones No de corte de la cámara (ajuste de densidad), para compensar cambios de película y/o mamas muy gruesas o densas, o a orientaciones especiales del tubo de rayos X. ( figura 3 )

Acerca del autor

Mauricio Vergara, MSc* y Paulina Fuentealba, TR*

*Clínica Santa María, VidaIntegra, Santiago, Chile.
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