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Octubre de 2008 Página 1 de 2

La era de la radiología digital

El futuro de las imágenes diagnósticas apunta al uso de sistemas eficientes que archiven, distribuyan y conserven las imágenes logradas con equipos digitales.

En la actualidad hay más equipos que grupos certificados en el uso de imágenes médicas, por lo que las sociedades científicas, como el CIR, promueven la educación continua y los encuentros científicos presenciales o virtuales, como un espacio de actualización. A su vez, el desarrollo tecnológico de los equipos lleva a replantear los programas curriculares de los estudios de postgrado y el papel de los estatutos de las sociedades científicas.

La infraestructura biomédica ha cambiado, dentro de un contexto totalmente digital. Esto ha hecho equipos más modernos y atractivos, con interfases amigables y sistemas de software intuitivos, que facilitan la rápida incorporación de la tecnología. Las necesidades futuras hacen que los PACS y RIS ya no sean tan nuevos, pues al tener un equipo de radiografía, un mamógrafo, una imagen de resonancia magnética y un tomógrafo totalmente digitales, se necesita un centro que archive, distribuya y conserve las imágenes, y todo ello debe estar basado en formatos digitales.

Anteriormente había que conservar una placa en un archivo radiológico, pero hoy todos son servidores basados en la web, con acceso remoto o local a cualquier estudio, centro o sitio. Los programas de postgrado en los países más desarrollados están orientados a obtener no un especialista en radiología, sino uno en informática en radiología.

La tomografía cardiovascular está orientada especialmente al estudio de la enfermedad de las arterias coronarias e implica el trabajo conjunto entre el cardiólogo con formación cardiovascular, el intervencionista hemodinamista y la utilización de un equipo de radiación ionizante por el radiólogo con certificado cardiovascular.

El crecimiento de la radiología en los últimos años ha sido vertiginoso. Pero no solo se requiere un equipo más veloz y con mayor resolución espacial, sino también una adecuada interpretación, por lo que debe haber una actualización y entrenamiento de la tecnología que se incorpore.

Los equipos de tomografía que tienen más uso probablemente son los que más radiación ionizante están generando. Algunos tienen la dosis expresada en el estudio, al hacer el cálculo de los factores que intervienen en la obtención de la imagen; esto se traduce en que cada servicio debe contar con un médico físico que determine la dosis emitida por los estudios y garantice que esa dosis está por dentro de los valores permitidos universalmente. Adicionalmente, cada uno de los radiólogos y técnicos debe tener un curso de protección radiológica certificado; se deben señalar en las unidades las áreas de supervisión y las permitidas, para garantizar a todos aquellos que acuden a ellas una protección adecuada.

El ultrasonido ha sido manejado por muchos operadores, lo cual resulta preocupante, porque en manos bien entrenadas, por ser un equipo operador-dependiente, puede ser muy exitoso, pero en las de una persona que no esté lo suficientemente entrenada, el resultado no será el adecuado. Se debe promover su uso por los especialistas en su área: si es un ginecólogo, se debe formar en ultrasonido, y el equipo deberá estar orientado hacia los aspectos ginecológicos, sin abordar otras áreas, como la del gastroenterólogo, el radiólogo o el imaginólogo. Los médicos que se forman en ultrasonido deben certificarse en cada uno de los sistemas; en Venezuela y otros países es fácil hacer un curso de fines de semana y graduarse como operador, y eso ha hecho que no se reconozca el ultrasonido como una especialidad médica.

Las tendencias van hacia formatos híbridos, como la tomografía por emisión de positrones (PET) y la tomografía computarizada, que mejora la resolución espacial y da una imagen morfofuncional. Ha habido un crecimiento en la instalación de unidades de PET-CT y ha mejorado su resolución y su uso en aplicaciones, especialmente en el área oncológica para exámenes a cuerpo completo, a diferencia de los otros métodos, en los cuales la adquisición de imágenes es por segmentos.

La telerradiología es una oportunidad no solo para los grandes centros, sino en especial para la atención rural dispersa. En los países latinoamericanos hay grandes distancias rurales, y no siempre el recurso humano está lo suficientemente formado para atender todas las regiones. Se podría ampliar la cobertura un 30% en esas regiones y contar con operadores técnicos locales conectados por internet, por satélite o por teléfono, para transmitir la imagen y leerla a distancia. Esto permitiría que la tecnología llegara a todas las regiones. Hoy se pueden hacer las consultas sin necesidad de desplazar al paciente a las principales ciudades, y sin el traslado físico del especialista.

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