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Enero de 2016 Página 1 de 2

Historia y generalidades de la anestesia cuantitativa

Carlos Julio Parra Higuera, MD

Recuento histórico de la anestesia cuantitativa, sus inicios y primeras investigaciones, el empleo de técnicas, prácticas y el desarrollo tecnológico.

La práctica de la anestesia cuantitativa implica el empleo de la técnica de flujos bajos y circuito respiratorio cerrado. El origen de los flujos bajos y circuito cerrado es incierto, pero es evidente que en 1850 John S. Snow introdujo este concepto en la anestesia clínica usando hidróxido de potasio para la absorción del dióxido de carbono (CO2). Posteriormente, en 1924 Ralph Waters creó un sistema cerrado de “Vaivén” (To and Fró) empleando cal sodada para absorber el CO2. Brian Sword en 1930 diseñó y puso en práctica el sistema circular cerrado tal como lo conocemos en la actualidad con válvulas unidireccionales inspiratoria y expiratoria, absolvedor de CO2 con cal sodada, las dos mangueras y la bolsa respiratoria. Dicho sistema fue ideal para administrar en circuito cerrado, el ciclo propano y el éter, por su potencia explosiva e inflamabilidad, lo cual permitió que su empleo se difundiera ampliamente en el mundo de la anestesia.

Sin embargo, en 1950, cuando la anestesiología comenzó a ser reconocida como especialidad y la industria farmacéutica proporcionó los anestésicos halogenados, en especial el halothano presentado en su uso clínico por Raventos en 1956, comenzaron a emplearse los sistemas de altos flujos (de no reinhalación o reinhalación parcial) por ser anestésicos no explosivos y de gran potencia.

Al mismo tiempo aparecieron las máquinas de anestesia con vaporizadores, siendo los más usados el vaporizador de Copper Ketle y el Vernitrol, cuyo principio fundamental de funcionamiento es un sistema de arrastre con determinado flujo de oxígeno. En estas condiciones era necesario diluir unas pequeñas cantidades de flujo de gas de arrastre que salían de las cámaras de vaporización con grandes volúmenes de flujo de gas fresco para realizar las diluciones, y de acuerdo con las necesidades de la anestesia clínica, permitiendo practicar cálculos aproximados de la concentración de salida de los gases anestésicos. Sabiendo que los anestésicos empleados no eran inflamables, los vapores anestésicos  administrados en exceso o exhalados por el paciente se quedaban en el ambiente del quirófano, lo cual contribuyó a generar un alto grado de contaminación.

Esto motivó a muchos investigadores a estudiar  la toxicidad de los anestésicos halogenados y  demostrar que la “inhalación crónica de pequeñas cantidades de anestésicos es tóxica para el personal que labora en los quirófanos”. Adicionalmente, produce alteraciones celulares, tisulares, efectos teratogénicos y carcinogenéticos.

Los fabricantes de máquinas de anestesia solucionaron la contaminación de salas de cirugía, al adaptar válvulas (a nivel de la válvula de sobrepresión) que permitía sacar los gases sobrantes al exterior. Al mismo tiempo, los anestesiólogos  crean técnicas para administrar los gases anestésicos, mediante flujos de gas fresco bajos y teniendo en cuenta  los diferentes factores que determinan la oxigenación en anestesia y las características que regulan la vaporización de los anestésicos con sus respectivas propiedades físico-químicas, sistemas de administración, captación y eliminación de los mismos.

El doctor Harry J. Lowe demostró en 1970, en el libro ‘Práctica de la anestesia cuantitativa’, cómo, usando el circuito cerrado, se deben dosificar los anestésicos inhalados y la forma de captación por los órganos.

Básicamente la oxigenación en anestesia depende de:

  1. Calidad del oxígeno inspirado
  2. Cantidad o flujo de gas fresco
  3. La forma de administrar (Híper o Hipo ventilación)

El punto más importante es el flujo de oxígeno que entra al circuito respiratorio y es utilizado de manera constante  por el paciente de acuerdo con sus necesidades metabólicas básicas. La cantidad así utilizada se puede cuantificar, utilizando la fórmula de Brody, quien en 1942 demostró que “el consumo de oxígeno es una función exponencial del peso del cuerpo” y, por lo tanto, se relaciona con la masa metabólicamente activa del organismo, la cual se define como el peso en Kilogramos elevado a las ¾ de potencia (Vo2= 10 x Kg ¾).


Palabras relacionadas:
Anestesia general, técnicas anestésicas, anestesiología, ventilación mecánica, anestesia en la práctica clínica, anestesia asistida por computador, anestesia con circuito cerrado de ventilación, uso de ventiladores en anestesia, historia de la anestesia cuantitativa, aspectos generales de la anestesia cuantitativa

Acerca del autor

Carlos Julio Parra Higuera, MD

Carlos Julio Parra Higuera, MD

Médico egresado de la Universidad Nacional de Colombia, especialista en Anestesiología del Hospital Militar, certificado por la Facultad de Medicina de la Universidad del Rosario. Se ha desempeñado en el Hospital San Juan de Dios, el Instituto Nacional de Cancerología y, en la actualidad, en el Hospital Militar Central. Miembro de la Sociedad Colombiana de Anestesiología y Reanimación (SCARE).
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Edwin
02 de febrero de 2016 a las 07:35

Doctor Parra, excelente trabajo, toda una vida dedicada a sus pacientes a su método de anestésica cuantitativa con flujos bajos, me alegra saber nuevamente de usted. Cordial Saludo!


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