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Febrero de 2004 Página 1 de 2

Expertos confirman la importancia de minimizar la dosis del CT

Discusión de diversos trabajos que señalan los riesgos de la exposición a la radiación en exámenes radiográficos y otros procedimientos médicos.

En los últimos años se han realizado numerosos trabajos y se han empleado grandes recursos enfocados en buscar la manera de reducir la exposición a la radiación en los exámenes radiográficos y otros procedimientos médicos, motivados por el planteamiento de la teoría no lineal de la carcinogénesis acerca de que cualquier dosis de radiación, sin importar lo pequeña que sea, puede causar cáncer.

De acuerdo con esta teoría, si 1 Gy (100 rad) de exposición produce un riesgo R, el riesgo de 0,01 Gy (1 rad) sería R/100, el de 0,00001 Gy (1 mrad) es R/100.000 y así sucesivamente. Entonces, el riesgo de cáncer no es 0 aunque la exposición sea muy pequeña.

Sin embargo, los miembros de la Sociedad de Físicos de la Salud, la principal organización científica para la protección de la radiación, plantean que hay un punto: 10 rad, bajo el cual el riesgo de afectar la salud es muy pequeño para ser observado, o no existe, es decir no aumenta el riesgo de cáncer.

Bernard Cohen, Ph.D., profesor emérito de la Universidad de Pittsburgh, argumenta que es muy difícil hacer conexiones entre niveles bajos de radiación y cáncer. En efecto, hay evidencias que sugieren que las dosis bajas de radiación pueden proteger contra el cáncer al mejorar diferentes componentes del sistema inmune, y otros estudios epidemiológicos han demostrado una menor ocurrencia a la esperada de cáncer con bajos niveles de exposición.

En ausencia de un consenso al respecto, los aspectos del CT y la dosis de radiación fueron un tópico especial de una sesión de RSNA 2003, moderada por el doctor Donald P. Frush, jefe de radiología pediátrica del Duke University Medical Center. Se partió del hecho de que es preferible pensar que existe esta posibilidad, y que además, si realmente no se requieren dosis tan altas de radiación como se acostumbran, es lógico pensar que la meta que se debe alcanzar es la de reducir la dosis de radiación lo máximo posible. Se invitó a los asistentes a la sesión a discutir acerca de la existencia o no de riesgo de cáncer con el CT.

Al realizar un CT a un paciente se debe escoger la técnica de rayos X a usar, la kVp y la mAs, lo que afecta la cantidad de radiación que potencialmente recibe el paciente y también la calidad de la imagen que se obtendrá. Los estudios con CT constituyen cerca del 10% de los exámenes en el hospital y contribuyen con aproximadamente dos tercios de la exposición del paciente a la radiación.

La dosis más baja es importante especialmente cuando se realiza escáner a los pacientes pediátricos. La masa corporal de los niños es menor que la de los adultos y la radiación penetra más fácil. Por esto, hay que hacer serias consideraciones para disminuir la cantidad de radiación que se usa para obtener la información diagnóstica necesaria. Se estima que un escáner típico de cabeza expone al paciente a cerca de 1 mSv (100 millirem). Para un CT de cuerpo, es 5 mSv (500 millirem). La masa corporal es extremadamente importante en los niños, pero infortunadamente en muchos centros dedicados al cuidado de la salud, la radiología pediátrica no es realizada por un radiólogo pediátrico. Los radiólogos saben que la dosis varía con el tamaño del cuerpo y saben que los niños son 10 a 15 veces más sensibles a la carcinogénesis que los adultos a una edad media.

El entusiasmo en la utilización del CT multidector helicoidal en niños es el resultado del hecho de que el procedimiento es tan rápido que no hay que sedar al niño. En Estados Unidos, a un número en aumento de niños que van al hospital por dolor abdominal se les realiza un CT para descartar apendicitis, mientras que en otros países como el Reino Unido y Canadá, a los niños con casos similares se les hace un ultrasonido o se dejan toda la noche en observación. En Estados Unidos la admisión hospitalaria es muy costosa mientras que un CT puede dar una respuesta inmediata, y por ello, a 2.6 millones de niños se les realiza un escáner cada año.

Actualmente la dosis de CT se ha reducido significativamente si se compara con años anteriores, y los radiólogos son más conscientes de este aspecto.

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