Promocione sus productos o servicios con nosotros
Agosto de 2013

Especialistas confirman daños de la radiación inalámbrica en la salud

Un informe de la revista The Economist cuestiona diferentes estudios científicos sobre la incidencia de las radiaciones en los seres humanos.

A raíz de un artículo de opinión publicado por The Economist, sobre los efectos de la radiación emitida por las tecnologías inalámbricas, un equipo de científicos, ingenieros electrónicos, médicos y oncólogos de siete países (tabla 1) presentó una crítica en la que desmienten varias de las afirmaciones hechas por la publicación británica, y subrayan los peligros para la salud que representan los aparatos con radiación inalámbrica, en particular los teléfonos móviles.

La noticia, ‘Preocuparse por el Wi-Fi’, publicada en septiembre del 2011, menciona, entre otros, la imposibilidad de que una señal de microondas produzca radiación ionizante en el tejido humano, al tiempo que advierte como único efecto posible un ligero aumento de temperatura. También cita las ondas radiales de televisión, Wi-Fi, Bluetooth y de teléfonos inalámbricos y móviles, de las cuales afirma que no producen ionización o emisión de radicales libres, letales para el ADN de una persona, dados sus niveles de energía, de unas pocas millonésimas de un voltio-electrón.

Por su parte, la crítica titulada ‘The Economist y la verdad sobre la radiación de microondas emitida por las tecnologías inalámbricas’ rechaza tales afirmaciones, al señalar que, primero, la radiación de microondas de los teléfonos móviles sí puede dañar el material genético y alterar la reparación del ADN, sin inducir calor. En el 2001, el informe Ecolog, de las compañías de telefonía celular T-Mobile y Deutsche Telekom DeTeMobil Mobilnet, reconoció que la radiación de microondas daña los genes, las células vivas y el sistema inmunológico.

Con respecto a si las señales inalámbricas generan ionización, el equipo de expertos sostiene que, a largo plazo, la exposición a las frecuencias eléctricas, en especial las de 50 y 60 hertz, puede ocasionar leucemia y enfermedades neurológicas, como la de Lou Gehrig o el Alzheimer, de acuerdo con estudios científicos y reportes oficiales de los estados de Nueva York y California, en Estados Unidos.

Para Ronald B. Herberman, MD, Fundador y Director Emérito del Instituto contra el Cáncer, de la Universidad de Pittsburgh; Presidente del Fideicomiso de Salud Ambiental, distinguido investigador del cáncer y quien en el 2008 recomendó una serie de pasos para reducir los riesgos potenciales para la salud por el uso de teléfonos celulares, “los lectores han sido engañados por este informe, pues la ciencia indica que existen efectos biológicos de la radiación emitida por los dispositivos inalámbricos, como el daño al ADN, un mayor riesgo de cáncer y otras consecuencias para la salud".

Con él está de acuerdo Lennart Hardell, MD, PhD, Profesor de Oncología del Centro Médico de Orebro, en Suecia, y neurooncólogo reconocido a nivel internacional, quien dice que "The Economist ha tergiversado la ciencia ignorando los vínculos de la exposición a la radiación de microondas emitida por las tecnologías inalámbricas con el cáncer, los daños en el ADN y la fertilidad masculina, por lo cual debe corregir y asesorar bien a los lectores, teniendo en cuenta el uso elevado de teléfonos celulares en el mundo”.

El equipo de investigación del doctor Hardell ha encontrado en sus pruebas, desde hace más de una década, el riesgo constante de cáncer cerebral en usuarios frecuentes de teléfonos celulares y/o inalámbricos. Sus hallazgos fueron citados por la Organización Mundial de la Salud y la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, en la decisión histórica de clasificar la radiación inalámbrica como "posible carcinógeno" clase 2B, en mayo del 2011.

La defensora pública Deborah Kopald, por su parte, opina que “es muy difícil convencer a los políticos a actuar en pro del interés público, de los padres y educadores, de prevenir sobre el uso indiscriminado de estas tecnologías cuando una prestigiosa publicación ofrece una falsa confianza en el tema”.

x

Sección patrocinada por

Otras noticias de Salud pública

Documentos relacionados