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Mayo de 2012 Página 1 de 3

Efectos adversos y riesgos laborales asociados al uso de anestésicos inhalatorios

Carlos Miguel García

Los anestesiólogos e instituciones deben minimizar riesgos por gases anestésicos para pacientes, profesionales y personal que labora en ambientes quirúrgicos.

Los anestésicos generales son drogas que producen pérdida reversible de la conciencia, usados comúnmente como adyuvantes en procedimientos quirúrgicos para brindar inconciencia, inmovilidad y analgesia. Su administración es sistémica, bien sea por vía inhalatoria o intravenosa, y ejercen su efecto en el sistema nervioso central.

Los anestésicos inhalados constan a su vez de gases y líquidos volátiles. Estos últimos son moléculas de hidrocarburos halogenados, entre los cuales están el halotano, el enfluorano, el isofluorano, el sevorano, y el desfluorano.

El óxido nitroso y el xenón, son los gases más empleados en anestesia. El óxido nitroso es usado desde 1844 cuando Well realizo la primera demostración anestésica en la práctica dental, y aún mantiene su vigencia. El xenón es un gas noble, aplicado en la anestesia desde la década de 1950, y con muchas propiedades de un anestésico ideal (rápido inicio de acción y recuperación, menor depresión cardiovascular, efecto neuroprotector, mínimos efectos secundarios y menor riesgo de contaminación). Su principal limitación es el alto costo de producción, pero se ha renovado el interés en su uso recientemente, ahora que sus concentraciones pueden ser medidas con precisión cuando se administra a bajos flujos, y ante la probabilidad de usar dispositivos que permitan su reciclaje.

Los halogenados son administrados como vapor por las vías respiratorias, llegando a la sangre y luego al cerebro, para producir sus efectos. Se usan bastante por su simplicidad ya que con cualquiera de estos agentes se puede brindar analgesia, hipnosis, inmovilidad y protección neurovegetativa. Además con una sola técnica de administración el fármaco ingresa al organismo junto con el oxígeno, y tras producir su efecto clínico es eliminado por el pulmón junto con el dióxido de carbono, prácticamente sin sufrir transformaciones, y sin dejar residuos en el organismo. Sin embargo existen dos grandes limitaciones que han disminuido su uso en los últimos años: causa muchos efectos indeseables y contamina el medio ambiente.

Los inhalados modernos (desfluorane y sevofluorane) por su menor solubilidad en los tejidos ingresan y salen muy rápidamente del organismo, implicando tiempos de inducción y recuperación más cortos y rápidos cambios en el plano anestésico. Son además seguros para ser usados con flujos bajos, en técnicas cuantitativas aun con vaporizadores convencionales, reduciendo su consumo y por ende los costos. Al no tener átomos de cloro interactúan menos con la capa de ozono.

Efectos adversos de los anestésicos inhalados
En general, los anestésicos inhalados producen depresión respiratoria dosis dependiente y disminución de la respuesta ventilatoria al dióxido de carbono, aumentando la frecuencia respiratoria pero sin compensar la caída del volumen corriente por lo que se incrementa la presión arterial de CO2. Puede presentarse irritación de la vía aérea, especialmente con enfluorane, isofluorane y desfluorane, y muy poco con sevofluorane y halotano.

A nivel cardiovascular producen reducción de la presión arterial dosis dependiente, por caída del gasto cardiaco (halotano y enfluorano) o de la resistencia vascular periférica (isofluorane y desflurane). Pueden presentarse taquicardia e hipertensión con el desfluorane por estimulación simpática al usarse concentraciones altas o incrementos rápidos de la misma. También se han reportado arritmias cardiacas, especialmente con el halotano por sensibilización miocárdica a las catecolaminas. Casi todos los halogenados prolongan el intervalo QT pero sin relacionarse con arritmias fatales hasta el momento.

A nivel de sistema nervioso central, especialmente con el sevofluorane, se ha descrito la agitación en niños tras recuperarse de la anestesia, con llanto, irritabilidad, y movimientos violentos.

Se ha documentado que los agentes inhalatorios son los más comunes desencadenantes farmacológicos de la hipertermia maligna, un síndrome raro que aparece en individuos genéticamente predispuestos. Este se caracteriza por un rápido incremento de la temperatura corporal, secundario a un incremento descontrolado del metabolismo del musculo esquelético que puede llevar a severa rabdomiolisis y a desenlaces fatales. El isofluorane parece ser el anestésico inhalado más frecuentemente asociado con este fenómeno. En cambio, el xenón y el oxido nitroso no parecen asociarse a este problema.

Acerca del autor

Carlos Miguel García

MD Especialista en anestesiología y reanimación de la Universidad Industrial de Santander. Actualmente cursa sub-especialización en el postgrado de medicina crítica y cuidado intensivo del adulto en la Universidad Autónoma de Bucaramanga. Se desempeña como anestesiólogo en la UCI de la Clínica Carlos Ardila Lulle, y en quirófanos de la Clínica Materno Infantil San Luis de Bucaramanga.
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Rebeca
08 de noviembre de 2018 a las 04:58

Buenos días. Me gustaría saber si existe algún anestesico que pueda ocasionar un tumor cerebral (meningioma), ya que hace poco mi perrita murió a causa de uno, y yo estoy convencida de que su tumor se generó a partir de una limpieza dental que le hicieron 3 años antes, en un veterinario en el que era bastante barata (así que supongo que la anestesia también lo era). Por lo tanto, me gustaría saber si usted sabe si, en personas, se han dado casos de este tipo. Muchas gracias.

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