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Washington, Estados Unidos. - Septiembre de 2014

Consumo elevado de sal podría acelerar la progresión de la esclerosis múltiple

Según un estudio publicado en el Journal of Neurology, Neurosurgery and Psychiatry, los pacientes diagnosticados con esclerosis múltiple (EM) tendrían que controlar su ingesta diaria de sodio para retrasar la progresión de la enfermedad y acortar sus periodos de actividad.

El consumo de sal es alarmante en el mundo: consignan los investigadores que la ingesta máxima de este elemento al día en personas sanas debería ser de 2.300 mg, pero en la práctica se calculan consumos de hasta 7.000 mg en 24 horas, principalmente secundaria a la ingesta de enlatados, embutidos, encurtidos y productos empaquetados.

Estudios previos han correlacionado claramente los niveles elevados de sodio en sangre con el desarrollo de enfermedades como la hipertensión arterial, asma, diabetes tipo 1, insuficiencia cardíaca, psoriasis, artritis reumatoidea, espondilitis anquilosante y patologías neurodegenerativas como el Alzheimer.

Ahora, se comprueba que algunas enfermedades desmielinizantes, destacando en el grupo la esclerosis múltiple, podrían acelerar su progresión y periodos de crisis de modo directamente proporcional con la elevación de la natremia.

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores reclutaron 122 pacientes con diagnóstico confirmado de EM, que fueron seguidos por dos años mediante parámetros clínicos, radiológicos, nutricionales y bioquímicos, destacando la determinación sérica de niveles de creatinina, ionograma, vitamina D, uroanálisis y hemograma.

Se consideraron también variables como género, edad, antecedente de tabaquismo, tiempo de evolución de la enfermedad, índice de masa corporal, consumo de medicamentos, raza y niveles séricos de vitamina D al inicio y al final del estudio.

Algunos individuos consumieron cantidades de sal equivalentes a dos gramos día (rango bajo), otros entre dos y cinco gramos (rango moderado) y algunos más de cinco gramos (rango alto). Invariablemente, se concluyó que los individuos con consumo de sal moderado o alto tuvieron un riesgo 3.5 veces mayor de presentar descompensaciones agudas de la enfermedad plenamente demostrables clínica y radiológicamente, al compararse con el grupo que ingirió bajas cantidades.

El estudio cierra con la siguiente frase: “las grandes cantidades de sal en los alimentos se relacionan directamente con varias complicaciones de salud. Ahora, sabemos también que debemos sugerir a nuestros pacientes con EM que, si desean retrasar la progresión de su enfermedad y minimizar los periodos críticos, deben disminuir sustancialmente su diaria ingesta de sodio”.

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