Promocione sus productos o servicios con nosotros
Abril de 2011 Página 2 de 3

Auditoría al paciente trazador, una herramienta para la toma de decisiones

Jaime Alfredo Agudelo S., MD

Con respecto a los atributos de calidad esperados, de calidez, oportunidad, eficiencia y eficacia con estas estrategias, su implementación resulta aún más difícil de demostrar, y la inversión, más complicada de justificar. Las actividades planeadas para verificar su cumplimiento pueden ser desarticuladas y convertirse en percepciones sin medición objetiva, y sobre todo dejar muy poco espacio para corregir durante la atención, “el momento de verdad”, las situaciones anómalas. Las encuestas de satisfacción y las quejas ayudan a identificar de manera tardía cómo se esta haciendo. Ante esta realidad, la verificación de la oportunidad, problema inacabable de las organizaciones en salud, se convirtió en una montaña rusa en los indicadores, y la eficiencia y la eficacia, en números en los presupuestos y en costos de la no calidad en los indicadores.

¿Qué hacer?
Con base en el 5 WH y apoyados en las “eMes” de Ishikawa, se trató de identificar qué se debía hacer. La pretensión era encontrar una herramienta fácil y confiable, que permitiera:

  1. Cuantificar la efectividad de las estrategias empleadas por la Clínica para la implementación de su política de seguridad y, en general, de sus atributos de calidad.

  2. Integrar las perspectivas de los pacientes, sus familias y del cliente interno.

  3. Identificar problemas de no calidad durante los momentos de verdad de la atención.

  4. Ser empleada por los auditores sin ocupar todo el tiempo de ellos.

  5. Establecer que fuera confiable y trazable en el tiempo.

Se conformó un equipo interdisciplinario, externo e interno, liderado por la jefatura de calidad de la Clínica, para definir los criterios que evidenciaran, ante los pacientes, sus familias y el cliente interno, el cumplimiento de estos atributos de calidad. A través de grupos focales, discusiones abiertas de expertos, entrevistas con pacientes, entre otras estrategias, se determinó que para hacerlo de manera integrada se deberían evaluar tanto las personas como el espacio físico y los registros de la atención. Por tanto, se requería de una herramienta que integrara entrevistas con los usuarios, sus familias y el equipo de salud, la inspección de las áreas y verificación de los registros clínicos.

Después de realizar una revisión bibliográfica sobre la estrategia de paciente trazador, empleada con frecuencia por los organismos de acreditación en sus evaluaciones, se encontró que su uso sistemático podría ser de utilidad para evaluar de manera periódica la implantación de las estrategias definidas por la organización.

Los beneficios principales de la auditoría al paciente trazador es que se aplica durante la atención, no busca consecuencias negativas de la misma sino ayuda a gestionar el riesgo cuando las medidas adoptadas por la organización no se aplican en su totalidad; permite la corrección inmediata y alerta al equipo de salud tratante sobre el incumplimiento, de tal manera que permite introducir correcciones, incluso en aquellos pacientes que no son objeto de este tipo de auditoría.

Después de determinar una serie de criterios, que al ser evaluados durante su aplicación pudieran determinar, a manera de tamizaje, el grado de cumplimiento, se implementó una prueba piloto, que optimizó la herramienta y permitió definir 40 criterios que se podían cruzar contra los atributos de calidad, y algunos de ellos incluso contra cada meta del programa de seguridad establecido.

El personal responsable de la aplicación de la herramienta fue el equipo de calidad de la organización, pues conocía las diferentes estrategias implementadas en cada tema, los parámetros que definen una atención superior y además contaba con experiencia en el ejercicio de la auditoría. Todo ello favoreció que la aplicación organizada del instrumento no ocupara todo el tiempo laboral del equipo. Para asegurar la unificación de criterios entre los auditores se realizaron capacitaciones, que unificaban tiempos de oportunidad, políticas y estrategias de seguridad definidas, entre otros temas. La herramienta solo era aplicable si el paciente lo consentía, y su utilidad era más apreciable en los pacientes más complicados o que requerían de mayor intervención, por lo que se definieron algunos criterios de inclusión de la muestra.

Conocedores de que los hospitales son unos durante el día y otros en las noches y fines de semana, se buscó una estrategia para incluir las jornadas nocturnas, sábados y domingos. Se logró un acuerdo con los profesionales de la oficina de calidad, para que ajustaran algunos horarios hasta las diez de la noche, y se canjeó el tiempo libre entre semana por la prestación de servicios para la atención los fines de semana; así se dio cobertura los siete días.

Acerca del autor

Jaime Alfredo Agudelo S., MD

Jaime Alfredo Agudelo S., MD

Jefe de Calidad de la Clínica del Country, Bogotá, Colombia. Consultor FDF Consulting, profesional externo del Icontec.
x
Daniel
08 de abril de 2021 a las 11:18

A pesar de ser un articulo del 2014, la información sigue muy vigente, saludos!

gloria elena
17 de julio de 2014 a las 07:31

Buenos dias. La metodología del paciente trazador me parece una excelente estrategia para hacer el seguimiento al proceso de atención. Soy Coordinadora de Calidad de una pequeña clinica en el municipio de TUrbo Antioquia y me gustaría contar con esta herramienta, ahora que estamos implementando el programa de seguridad del paciente. Muchas felicidades


Sección patrocinada por

Otras noticias de Administración y TIC en salud

Documentos relacionados