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Abril de 2011 Página 1 de 3

Auditoría al paciente trazador, una herramienta para la toma de decisiones

Jaime Alfredo Agudelo S., MD

Procedimiento para la gestión del riesgo que refleja el direccionamiento estratégico en la prestación de los servicios y mide la seguridad institucional.

Los recursos técnicos y científicos aplicados por las organizaciones sanitarias están enfocados a asegurar una prestación del servicio que ofrezca impacto positivo a la salud de sus pacientes. Cuando este impacto se ve opacado por los daños ocasionados en sus eventos adversos, y su patrimonio y prestigio se ven expuestos, surge la necesidad de gestionar los riesgos en la prestación del servicio. Es justamente en ese momento que las organizaciones invierten en procesos de auditoría que la mayoría de las veces estudian lo que pasó, aunque ya sea demasiado tarde. Estas inversiones “a ciegas” están enfocadas a aprender del error, para no repetirlo, lo cual es por completo válido y valioso, pero no suficiente.

El camino hacia la mejora continua y la calidad superior en salud, aunque deseable, trae consigo incertidumbre a la alta dirección de clínicas y hospitales sobre si los pasos que se están dando son los apropiados, y si los recursos girados están obteniendo el beneficio esperado. Justamente allí es donde se hace necesario contar con herramientas que ofrezcan beneficio en la toma de decisiones y certeza de la efectividad de las inversiones.

Una metodología de auditoría durante la prestación del servicio, y con enfoque holístico de la atención, ayudaría a evaluar el impacto y la gestión del riesgo. La Clínica del Country, en Bogotá, Colombia, con ayuda de un grupo asesor externo, se ha puesto a la tarea de allanar ese camino y ofrecer a sus líderes de procesos clínicos y administrativos información útil, que les permita conocer a diario la evolución de la implementación de las medidas definidas desde el direccionamiento.

¿De dónde se partió?
El ejercicio se construyó con base en dos parámetros fundamentales: qué quiere y espera el direccionamiento estratégico de la gestión de su prestación de servicio y de qué manera ha definido hacerlo. Sobre el primer punto, en la visión se puso como meta ser una organización reconocida por una prestación de servicios de salud con excelente seguridad. Sobre el segundo, se definió hacerlo bajo cinco atributos de calidad: calidez, seguridad, oportunidad, eficiencia y eficacia.

El programa de seguridad clínica está enfocado en hacer gestión al cumplimiento de las metas internacionales de seguridad del paciente definidas por la Joint Commission (JC), con adición de los criterios para evitar lesiones con equipos biomédicos de alto riesgo y la aparición de úlceras por presión. A continuación se presentan algunas de las estrategias implementadas en el desarrollo del programa:

  1. Identificación correcta: tres identificadores de paciente y procedimientos para su revisión periódica.

  2. Comunicación efectiva: estrategias de comunicación oral, tales como el SBAR, que en español es SAER (Situación, Antecedentes, Evaluación y Recomendación), y el SOAP (Subjetivo, Objetivo, Análisis y Plan) en las evoluciones de las historias clínicas. Protocolos de comunicación con el paciente y su familia, desde su ingreso hasta su salida.

  3. Medicamentos de alto riesgo: revisión sistemática de su clasificación, instrucción permanente a los profesionales, barreras de seguridad en la entrega, dispensación y aplicación de los mismos, entre otras.

  4. Sitio, procedimiento y paciente correcto: listas y doble chequeo, marcación previa y por el paciente, pausas quirúrgicas, rutinas de revisión por todo el equipo, entre otras.

  5. Reducción del riesgo de infecciones: cinco momentos de lavado de manos, políticas de aislamiento, esterilización, reuso y manejo de antibióticos, control de limpieza y desinfección, entre otras.

  6. Reducción de riesgo de caídas y úlceras: protocolo de identificación de pacientes en riesgo, listas de chequeo, revisiones periódicas por el equipo de salud, camas con barandas de seguridad, acompañamientos adicionales de personal de salud, movilización temprana, masajes, entre otras.

  7. Quemadura por equipos de alto riesgo: listas de chequeo y revisiones previas, control de mantenimientos preventivos, acceso del profesional tratante a la hoja de vida del equipo que va emplear, control de dispositivos externos empleados por profesionales, entre otras.

El retorno a la inversión en tiempo de enseñanza al equipo de salud implicado en la gestión de estas estrategias, en recursos para su implementación, en su control y seguimiento no es fácil de establecer, para poder definir cuáles de ellas son las efectivas.

¿Cuáles de estas estrategias son las apropiadas? ¿Cuáles de ellas son las efectivas? ¿Se están haciendo de la manera planeada? ¿Cuál es su verdadero costo-beneficio? Estas preguntas asaltan día a día al equipo de salud y a la alta dirección, y sus respuestas no pueden ser solo casuísticas particulares y anecdóticas.

Acerca del autor

Jaime Alfredo Agudelo S., MD

Jaime Alfredo Agudelo S., MD

Jefe de Calidad de la Clínica del Country, Bogotá, Colombia. Consultor FDF Consulting, profesional externo del Icontec.
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Daniel
08 de abril de 2021 a las 11:18

A pesar de ser un articulo del 2014, la información sigue muy vigente, saludos!

gloria elena
17 de julio de 2014 a las 07:31

Buenos dias. La metodología del paciente trazador me parece una excelente estrategia para hacer el seguimiento al proceso de atención. Soy Coordinadora de Calidad de una pequeña clinica en el municipio de TUrbo Antioquia y me gustaría contar con esta herramienta, ahora que estamos implementando el programa de seguridad del paciente. Muchas felicidades


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