Page 44

EH-Junio-Julio-2018

ANESTESIOLOGÍA Y GINECOOBSTETRICIA SUPLEMENTO ESPECIAL COLOMBIA Es importante que cada institución desarrolle y evalúe las vías para una mejor recuperación en cesárea electiva con el objetivo de mejorar la calidad en la atención. cirugía colorrectal, con gran evidencia clínica; la instauración de dichos ©GENNADIY POZNYAKOV - FOTOLIA protocolos en operación cesárea es imperioso con el objetivo de disminuir los costos institucionales, mejorar los desenlaces clínicos y evitar las readmisiones. Se debe considerar la integración de varios componentes entre los cuales están: una adecuada valoración preoperatoria con énfasis en factores de riesgo de complicaciones intraoperatorias incluido eventos tromboembólicos, minimizar el tiempo de ayuno para líquidos orales, tasa de anestesia regional superior al 95 %, prevención de la infección, manejo intraoperatorio con estrategias como control adecuado de líquidos, esfuerzos para mantener normotermia, prevención de náuseas y vómito postquirúrgico, y eliminación temprana de las sondas vesicales. Además, un adecuado manejo del dolor posquirúrgico desde la perspectiva multimodal, con el uso de opiáceos hidrofílicos neuroaxiales como estándar e incorporando las nuevas técnicas de analgesia regional como bloqueos de la pared abdominal y del músculo cuadrado lumbar, prevención del ileo postoperatorio, movilización temprana y uso de medicamentos permitidos para la lactancia. Es importante que cada institución desarrolle y evalúe las vías para una mejor recuperación en cesárea electiva con el objetivo de mejorar la calidad en la atención. Se debe resaltar la necesidad de anestesia general para cesárea ya que esta suele estar reservada para pacientes con patología grave que contraindica las técnicas regionales, alteraciones de la monitoria fetal en pacientes sin catéteres epidurales in situ, prolapso de cordón, desprendimiento de placenta con coagulopatía, incapacidad de lograr una anestesia a partir de una técnica neuroaxial, o contraindicación materna para el bloqueo (coagulopatía o trombocitopenia grave en casos de preeclampsia u otras causas). El principal riesgo de la anestesia general puede estar asociado con una morbilidad materna grave y eventos de mortalidad, especialmente por la presencia de intubación difícil o “fallida” y eventos de aspiración pulmonar. En caso de encontrar vía aérea difícil no anticipada, el anestesiólogo obstétrico debe adherirse al algoritmo de manejo de vía aérea difícil. En los últimos años, la inclusión de los videolaringoscopios ha revolucionado el manejo de la vía aérea difícil no identificada en obstetricia, permitiendo en el personal familiarizado con su uso alcanzar el éxito en su manejo. Afortunadamente en décadas recientes, la aspiración pulmonar se ha convertido en un evento raro, al encontrar una incidencia menor al 1 %. Esta importante disminución puede ser atribuida a varios factores, incluido una mayor conciencia del riesgo de aspiración entre los anestesiólogos, la premedicación con medicamentos anti H2 y proquinéticos, el uso de intubación de secuencia rápida y el manejo temprano de catéteres epidurales en pacientes de alto riesgo en trabajo de parto. Aunque hoy es un evento raro, la aspiración pulmonar se asocia con una morbilidad significativa y la mortalidad cuando esta se presenta. El papel del anestesiólogo en las crisis obstétricas Las causas más importantes de morbimortalidad obstétrica en Colombia son los trastornos hipertensivos asociados al embarazo, la hemorragia postparto, la enfermedad cardíaca materna, la sepsis y los eventos tromboembólicos. Independientemente de las razones de las crisis generadas en la paciente obstétrica, el anestesiólogo es con frecuencia quien primero enfrenta la situación, debiendo ofrecer un análisis diagnóstico y alternativas. Dentro del manejo de las crisis, es importante incorporar las destrezas no técnicas que incluyen el trabajo en equipo, la comunicación efectiva y la resolución de conflictos al interior de los grupos obstétricos. La hemorragia obstétrica es la principal causa de mortalidad materna en todo el mundo. El anestesiólogo debe conocer muy bien los protocolos de prevención de atonía uterina e integrar las estrategias de manejo disponibles para tratar la hemorragia intratable que incluyen: histerectomía obstétrica periparto, ligadura de arterias uterinas, colocación de balones de taponamiento uterino y embolización selectiva de vasos pélvicos. Recientemente, en un ensayo clínico a gran escala llamado WOMAN TRIAL, se comparó el uso de ácido tranexámico en una etapa temprana de la hemorragia postparto con el placebo, demostrando una reducción de la mortalidad materna por hemorragia, por lo cual se recomienda su uso en casos de hemorragia postparto de cualquier etiología. La preeclampsia severa se caracteriza por la presencia de cifras de presión arterial mayores a 150 mmHg - 110 mmHg, junto con proteinuria (> 5 g / 24 h). Pueden además existir síntomas y signos de inminencia de eclampsia, edema pulmonar o el desarrollo de síndrome de HELLP (hemólisis, enzimas hepáticas elevadas y plaquetas bajas). Las principales funciones del anestesiólogo implican proporcionar analgesia para el trabajo de parto, incluidas aquellas pacientes con trombocitopenia y anestesia para la cesárea. C10 JUNIO - JULIO / 2018


EH-Junio-Julio-2018
To see the actual publication please follow the link above