Incubadoras pediátricas

Incubadoras pediátricas

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Información UMDNS
La presente Comparación de Producto cubre los siguientes términos de dispositivos y códigos de productos tal como aparecen enumerados en el Sistema Universal de Nomenclatura de Dispositivos Médicos de ECRI™ (UMDNS™): Incubadoras/Calefactores por Radiación Térmica, Infantiles, Móviles (Incubator/Radiant Warming Units, Infant, Mobile) [18-857]; Incubadoras, Pediátricas, Móviles (Incubators, Infant, Mobile) [17-432]; Incubadoras, Pediátricas, para Transportación (Incubators, Infant, Transport) [12-114].

Alcance de esta comparación de productos
Este análisis cubre las incubadoras pediátricas usadas para cuidado intensivo, intermedio y primario. También cubre incubadoras pediátricas para transportación y unidades que pueden usarse como incubadoras o calefactores por radiación térmica.

Propósito
Una incubadora pediátrica provee un ambiente cerrado, controlado, que calienta al bebé al hacer circular aire calentado sobre la piel. Entonces, el calor se absorbe dentro del cuerpo mediante conducción tisular y convección sanguínea. Idealmente, ambas temperaturas, la de la piel y la del centro del cuerpo, deben mantenerse con apenas pequeñas variaciones. Las incubadoras logran un mejor control de la temperatura que los calefactores por radiación térmica (unidades calefactoras cenitales), las cuales pueden calentar en exceso o en defecto al bebé. No obstante, el pequeño dentro de la incubadora es menos accesible para quien lo cuida.

Cuando el bebé nace, sus temperaturas cutánea y central tienden a caer de forma significativa, a causa de la pérdida de calor por conducción (pérdida de calor hacia las superficies más frías que se encuentran en contacto directo con el bebé), convección (pérdida de calor hacia el aire que pasa sobre el bebé), radiación (pérdida de calor hacia objetos más fríos, que no se encuentran en contacto directo con el bebé) y evaporación de agua (pérdida de calor desde los pulmones y la superficie de la piel del bebé). Mientras que los neonatos a término regulan naturalmente su temperatura corporal hasta cierto punto, los prematuros tienen una piel más delgada, lo cual hace que los vasos sanguíneos superficiales pierdan calor más fácilmente hacia el ambiente; una proporción más grande de superficie corporal a volumen, que da lugar a una mayor pérdida de calor por radiación y convección, y casi nada de grasa subcutánea, bien sea para metabolizarla y producir calor, o como aislante. El estrés prolongado por frío en neonatos puede causar deprivación de oxígeno, hipoglucemia, acidosis metabólica y agotamiento rápido de las reservas de glucógeno. La conservación de la energía proporcionada por el soporte térmico es fundamental.

Principios de operación
El neonato está acostado sobre un colchón en el compartimiento infantil, el cual se encuentra encerrado por una cubierta de plástico transparente. La mayoría de las incubadoras tienen puertos con puertas para introducir las manos y así poder manipular al bebé, a la vez que se limita la introducción de aire ambiental frío. El médico puede levantar o quitar la cubierta plástica o abrir un panel para tener mayor acceso al bebé. Algunas unidades presentan una cortina de aire, que hace que pase aire caliente por la abertura.

La mayoría de las incubadoras calientan al bebé por medio de un flujo de aire calentado, forzado o natural. Al menos una unidad suplementa la convección del aire, calentando activamente las paredes de la incubadora para reducir la pérdida de calor radiante. Otra unidad usa un colchón de agua tibia, en lugar del flujo de aire de convección, para calentar al bebé.

Los sistemas de calentamiento y humidificación se encuentran localizados debajo del compartimiento del bebé. Un ventilador o el flujo natural hacen circular el aire que pasa por el calentador y el dispositivo medidor de temperatura, sobre un reservorio de agua que se usa para humidificar el aire (si se desea), y arriba, hacia el compartimiento del bebé. La mayoría de las incubadoras están equipadas con controles de calentamiento proporcional, que proveen electricidad a la bobina de calentamiento, en respuesta a la diferencia entre la temperatura real y la deseada. La mayoría de las unidades tienen dos modos de operación: control de la temperatura del aire y control de la temperatura de la piel. Con el primero (manual), el operador fija la temperatura del aire en el interior de la incubadora; se miden periódicamente los cambios de la temperatura corporal del bebé con un termómetro y se hacen los ajustes respectivos a la temperatura del aire, de acuerdo con ellos. En el modo de control de la temperatura de la piel, también conocido como servo (automático), un sensor se fija con esparadrapo a la piel del bebé, y el calentador responde a los cambios del sensor para mantener la temperatura de la piel en el nivel previamente definido.

La mayoría de las unidades le permiten al usuario variar la humedad relativa, ya sea desde un reservorio incorporado o una fuente externa (por ejemplo, un humidificador, que se conecta a uno de los puertos de entrada). Si bien cuando se aumenta la humedad relativa en una incubadora se puede reducir la pérdida de calor por evaporación, muchos médicos evitan la humidificación suplementaria, por el temor a que proliferen microorganismos infecciosos en el reservorio de agua.

Muchas incubadoras tienen uno o más puertos de entrada de oxígeno y pueden estar equipadas con controladores opcionales de este elemento. Estas también pueden ofrecer soporte y protección para cilindros de oxígeno, cuando es preciso administrar oxígeno al bebé en la incubadora.

Dado que la temperatura ambiente de la unidad de neonatología casi siempre es más baja que la que se encuentra dentro de la incubadora, la pérdida de calor radiante a través de las paredes de la incubadora da cuenta de casi la mitad de la pérdida total de calor del bebé. En algunas unidades de neonatología se dispone un escudo plástico de calor sobre el bebé dentro de la incubadora, a fin de reducir al mínimo la pérdida de calor radiante. Además, algunas incubadoras tienen paredes dobles separadas por un espacio con aire, para evitar la pérdida excesiva de calor. Sin embargo, en un estudio en que se comparó la pérdida de calor desde incubadoras servorreguladas de pared única y de paredes dobles, Bell y Rios (1983) reportaron que aun cuando la incubadora de doble pared disminuía la pérdida de calor radiante, aumentaba la pérdida de calor por convección; la pérdida total de calor y la producción de calor por el metabolismo fueron iguales a las observadas en las incubadoras de pared sencilla.

Incubadoras/calefactores por radiación térmica
Algunas unidades combinan las capacidades térmicas de una incubadora pediátrica con las ventajas de acceso del calefactor por radiación térmica infantil. Esta unidad de tipo híbrido tiene un sistema centralizado de control y monitorización, tanto para la incubadora como para la unidad calefactora; se puede convertir automáticamente de una incubadora cerrada en una unidad abierta de calor radiante, y viceversa, con poco esfuerzo en unos pocos segundos. Esto elimina la necesidad de trasladar al bebé de la incubadora a un calefactor por radiación térmica.

Incubadoras para transportación
Durante el transporte dentro del hospital o hacia otra institución, los bebés requieren soporte térmico. Las incubadoras de transporte se pueden operar con diversas fuentes de energía, que se encuentran en los hospitales o los vehículos de transporte (por ejemplo, 120 VAC, 12 VDC, 24 VDC). La mayoría de las unidades también portan su propio suministro de electricidad (como baterías recargables de 12 VDC de níquel cadmio [Ni-Cd], celdas de gel, o plomo y ácido), que abastecen la unidad durante periodos cortos, ante la ausencia o la falla de otras fuentes de energía. Además de tener una fuente de energía portátil, las incubadoras de transporte también tienen que cumplir requisitos de resistencia para los viajes por aire y tierra, ofrecer aislamiento contra el ruido y las vibraciones externas, y limitar las emisiones electromagnéticas para que puedan ser operadas dentro de aeronaves. Las incubadoras de transporte suelen ser más livianas y pequeñas que las incubadoras móviles o estacionarias, lo cual facilita su maniobrabilidad para meterlas y sacarlas de los vehículos de emergencia.

Problemas reportados
Las muertes y lesiones sufridas por neonatos en las incubadoras han sido atribuidas a la falla de los termostatos, que hacen que la incubadora se sobrecaliente y que el bebé entre en hipertermia, y a defectos de funcionamiento o diseño, que han producido incendios y peligrosos choques eléctricos.

Si un sensor de temperatura de superficie no hace contacto térmico adecuado con la piel del bebé, esto puede dar lugar a lecturas de temperatura falsamente bajas, y la incubadora podría sobrecalentarlo, en respuesta a las lecturas falsas. Sin embargo, el uso de un esparadrapo de buena adherencia, para fijar el sensor, puede ocasionar irritación o lesión de la piel. Por lo tanto, se recomienda revisar periódicamente la colocación del sensor.

El control inadecuado de la cantidad de oxígeno administrado dentro de la incubadora puede ocasionar hiperoxia o hipoxia (cantidad excesiva o inadecuada de oxígeno, respectivamente, en los tejidos corporales). Las concentraciones excesivamente altas de oxígeno pueden contribuir a la fibroplasia retrolental (es decir, formación de tejido fibroso por detrás del cristalino, que conduce al desprendimiento de la retina y a la detención del crecimiento del ojo) en los prematuros.

Las incubadoras pueden producir niveles excesivos de ruido en su interior, que podrían afectar adversamente la audición del bebé. Los portazos con los puertos, el uso de nebulizadores, la activación de alarmas y los golpeteos sobre la cubierta de la incubadora pueden aumentar todavía más el nivel de ruido que percibe el bebé; se han informado niveles hasta de 90 a 100 decibeles (dB). La norma de 1991, de laAssociation for the Advancement of Medical Instrumentation, para las incubadoras, especifica que el nivel máximo de ruido dentro del compartimiento del bebé no debe sobrepasar los 60 dB durante el uso normal.

En un caso que conoció ECRI, un bebé consiguió abrir la puerta trasera del compartimiento de una incubadora móvil, a causa de la colocación inadecuada del empaque. El colchón del compartimiento puso al bebé en el nivel de la puerta de acceso, y el bebé se cayó de la incubadora al suelo.

Algunas incubadoras más antiguas, que todavía están en uso, pueden tener termómetros o termostatos de alta temperatura (o ambos) llenos de mercurio. La contaminación con este elemento es posible si el termómetro o el termostato se rompen, lo cual es más probable que ocurra durante la limpieza o el mantenimiento de rutina. Varios investigadores han expresado su preocupación por los posibles efectos adversos de la exposición a vapores mercuriales en el bebé. No se sabe hasta qué punto los límites de seguridad de la exposición crónica en adultos se aplican a los bebés enfermos o prematuros, que permanecen en incubadoras durante periodos prolongados. Algunos investigadores recomiendan que se reemplacen todos los componentes que tienen mercurio en las incubadoras para bebé, y la mayoría de los hospitales lo han hecho.

ECRI ha publicado una lista de revisión para las incubadoras para bebé, que pueden ayudar a detectar muchos posibles problemas del equipo de la incubadora antes de que se presenten.

Consideraciones de compra
Recomendaciones de ECRI
La incubadora debe ofrecer un ambiente cerrado y controlado, que caliente al bebé por medio de aire calentado que circula sobre la piel.

En el modo manual, el intervalo de temperatura de la incubadora debe ir desde no menos de 23 °C (73,4 °F) hasta no más de 37 °C (98,6 °F). La máxima temperatura se puede sobrepasar hasta 39 °C (102,2 °F), mediante una acción especial del operador. Tiene que haber una alarma que se active cada quince segundos, con apagado automático del calentador si la alarma no es puesta en ceros dentro de los tres a cinco minutos siguientes.

En el modo de servocontrol, el intervalo de temperatura debe ser de 35 °C (95 °F) o menos a 37 °C (98,6 °F) o más. Las mediciones y ajustes se deben mostrar en incrementos de 0,1 °C/ºF.

La monitorización de la temperatura de la piel se debe mostrar en incrementos de 0,1 °C/ºF.

La unidad debe tener alarmas para alta o baja temperatura del aire o de la piel, falla del ventilador, del sensor o de la corriente eléctrica. La incubadora debe tener un termostato de respaldo y protección para el caso de que se rompa una bombilla.

Las unidades operadas con baterías deben tener un indicador del nivel de carga, y uno claro que muestre la necesidad de recargarlas o cambiarlas. Si la batería es recargable, no debe requerir más de 16 horas para recargarse después de haber quedado agotada.

La unidad debe tener dos (se prefieren seis) puertos para las manos, seis puertos para tubos y un puerto de entrada de oxígeno. El nivel interno de ruido no debe ser mayor de 60 dB. Las incubadoras deben tener ruedas de por lo menos 12,7 cm (5 in) de diámetro; al menos dos de las ruedas deben tener frenos. Las ruedas deben ser conductivas y giratorias.

En las incubadoras de transporte, la unidad debe ofrecer soporte térmico a los bebés durante el transporte dentro y entre hospitales, aun durante condiciones climatológicas adversas. La unidad debe mantener la temperatura del aire durante por lo menos dos horas cuando opere con baterías internas, y cambiar automáticamente a modo de batería cuando se desconecte de la fuente de corriente principal. Debe haber espacio para guardar uno o más cilindros de oxígeno, y un mecanismo adecuado para asegurarlos.

Otras consideraciones
El costo usual de las incubadoras pediátricas está entre US$ 3.000 y US$ 37.000. Las de precio más alto pueden incluir otras características, como un mecanismo que reduce al mínimo la caída de temperatura cuando se abre el panel frontal de acceso, un sistema de rieles para montar accesorios, un sistema de humidificación y ajuste eléctrico de la altura.

Los hospitales pueden celebrar con el proveedor contratos de servicio, o servicios basados en tiempo y materiales. El servicio también se puede contratar con un tercero. La decisión de celebrar un contrato de servicio debe ser considerada con cuidado. El contrato de servicio asegura la realización de mantenimientos preventivos a intervalos regulares, lo cual elimina la posibilidad de incurrir en costos inesperados de mantenimiento. Además, muchos proveedores no extienden garantías de desempeño del sistema y de tiempo de actividad más allá de la duración de la garantía, a menos que el sistema esté amparado por un contrato de servicio.

ECRI recomienda que, para aumentar al máximo el poder de negociación, los hospitales negocien los precios de los contratos de servicio antes de comprar el sistema.

Estado de desarrollo
Los fabricantes introducen continuas mejoras en el diseño de las incubadoras, centradas en la protección térmica. Muchas incubadoras pediátricas se pueden actualizar, para convertirlas en estaciones de cuidado intensivo, con mejor acceso al paciente y otros accesorios, como bandejas para casete de rayos X y balanza para pesar. Algunas incubadoras son controladas por una computadora y pueden estar equipadas con medidores de flujo de oxígeno y filtros bacteriológicos.

Nota:
La bibliografía, normas y directrices, y otra información relacionada, se pueden obtener en www.ecri.org.

Reporte del sistema de comparación de productos de asistencia sanitaria de ECRI
Este reporte de ECRI se titula "Incubators. Infant" ©January 2006 ECRI. Traducido por B2Bportales, Inc., con autorización de ECRI. B2Bportales, Inc. es responsable por la traducción y edición de la versión en español, a partir del material original. ECRI (Pensilvania, EE. UU.) es una agencia independiente de investigación, sin ánimo de lucro, dedicada a mejorar la seguridad, la calidad y la efectividad de la atención en salud, en función del costo. Las publicaciones, reportes y alertas de ECRI se actualizan con regularidad. La agencia también ofrece información y servicios de evaluación a hospitales, organizaciones e instituciones de atención sanitaria. Los reportes o resúmenes de materiales de ECRI publicados en El Hospital, en cooperación con B2Bportales, Inc., no constituyen aval alguno por parte de ECRI a ningún producto o fabricante que se anuncie o aparezca en cualquier otra forma en El Hospital. Para más información sobre ECRI, sus publicaciones y servicios, se puede contactar a Amalia Patiño, de Programas Internacionales. Teléfono +1 610 825 6000, Ext. 5368. E-mail: apatino@ecri.org. Visite la página de ECRI en Internet en http://www.ecri.org

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