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Noviembre de 2002 Página 1 de 6

Vertebroplastia percutánea

Con técnicas de imagenología avanzadas, la vertebroplastia percutánea logra un aumento y estabilización del hueso impidiendo su ulterior movimiento y colapso.

Muchas entidades clínicas pueden provocar un colapso vertebral doloroso. Entre ellas se incluyen la osteoporosis, los hemangiomas vertebrales, el mieloma múltiple y la enfermedad metastásica. La causa más común en América del Norte es la osteoporosis. En Estados Unidos se presentan 700.000 fracturas por compresión vertebral osteoporótica anualmente, determinando 115.000 internaciones hospitalarias al año. Otros pacientes, particularmente los sometidos a trasplante de órganos, sufren fracturas por compresión debidas al uso crónico de corticosteroides. La duración promedio de la internación por cada uno de esos ingresos es de ocho días; además, el número promedio de los días de discapacidad por fractura es 14 días. Finalmente, estos pacientes requieren importantes cuidados en su hogar, ya que a menudo se ven incapacitados de llevar a cabo sus actividades de la vida cotidiana (AVC), requiriendo cuidados de enfermería a domicilio; en algunos casos inclusive deben mudarse de su casa a hogares de salud. Por consiguiente, el costo anual para el sistema sanitario estadounidense es muy importante.

El riesgo de presentar una fractura por compresión vertebral en el transcurso de la vida es 16% para las mujeres de raza blanca, y 5% para los hombres de raza blanca. El riesgo es algo mayor para la población asiática, y más bajo para la población negra. Una vez que ha habido una fractura osteoporótica, se multiplica por cinco el riesgo de presentar una segunda fractura; cuando han ocurrido dos fracturas, el riesgo de presentar otra aumenta doce veces. El síndrome doloroso que sigue a la fractura por compresión vertebral frecuentemente relega a los pacientes al lecho o a una silla de ruedas, y los hace a menudo dependientes de los analgésicos.

El tratamiento médico conservador con medicación, ortesis e inmovilización lleva a una pérdida ósea acelerada, complicando el problema. En promedio, el síndrome doloroso dura aproximadamente 4-10 semanas, pero puede persistir durante meses o no desaparecer por completo; esto puede ser provocado por un micromovimiento constante y pseudoartrosis en el sitio de fractura. Como resultado de la o las fracturas se produce una cifosis progresiva que acentúa el dolor y la discapacidad (saciedad precoz, pseudo obstrucción intestinal), empeorando los problemas de pérdida de independencia, baja autoestima y depresión. Los pacientes con fracturas son más dependientes en sus actividades de la vida cotidiana, presentan adelgazamiento, disminución de la tolerancia al ejercicio y depresión. Hasta la fecha, el tratamiento ha sido fundamentalmente conservador, consistiendo en reposo en cama, analgésicos u ortesis para la espalda que resultan caras e incómodas. El tratamiento médico para el dolor con analgésicos (a menudo narcóticos) tiene un significativo impacto negativo sobre la calidad de vida de los pacientes debido a los efectos colaterales. El tratamiento médico actual de la osteoporosis en sí es extremadamente importante y debería incluir tratamiento de reemplazo hormonal, bifosfonatos y calcitonina (que presenta un efecto analgésico central); desgraciadamente, en general este tratamiento sólo es indicado cuando la osteoporosis ya se ha puesto de manifiesto por una fractura.

A mediados de los 1980, los franceses describieron un procedimiento denominado ´vertebroplastia percutánea` (1, 2, 3, 4). Se trataba de un procedimiento mínimamente invasivo en el que se abordaba el cuerpo vertebral fracturado por vía percutánea con una aguja que se coloca en posición usando un abordaje transpedicular o paravertebral; a continuación se inyectaba PMMA, destinado a aumentar y estabilizar el hueso, impidiendo así su ulterior movimiento y colapso.

Este ´molde interno` aliviaba el dolor y permitía una mayor movilidad en un importante porcentaje de pacientes; esto daba lugar a una mejoría en las AVC, reduciendo la necesidad de medicación analgésica. La experiencia inicial europea fue principalmente con pacientes que presentaban fracturas con compresión vertebral secundarias a enfermedad metastásica, mieloma y tumores óseos benignos como hemangiomas.

En 1993, el primer procedimiento de vertebroplastia en EE.UU. fue realizado en la Universidad de Virginia en una paciente con una metástasis por cáncer de mama. Posteriormente, la vertebroplastia fue fundamentalmente aplicada a pacientes que padecían de osteoporosis (5, 6). Este patrón es diferente al que se observó en Europa; sin embargo, en los últimos tiempos ha habido un aumento de la proporción de los pacientes con osteoporosis tratados en Europa mediante vertebroplastia. Finalmente, la vertebroplastia ha sido utilizada como tratamiento accesorio a los procedimientos quirúrgicos que puedan desestabilizar la columna, y profilácticamente, antes de la fusión de columna.

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