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Julio de 2005 Página 4 de 5

Varicela, una enfermedad altamente contagiosa y frecuente en niños

También es posible detectar anticuerpos IgM específica antivaricela en sangre por cordocentesis. Puede confirmarse detectando en líquido amniótico, serología específica a VVZ positiva en el recién nacido (sólo el 27% de los casos se confirman por esta vía) y/o herpes zoster postnatal en el período de lactantes. La presencia del VVZ en líquido amniótico no refleja patogenicidad o secuelas en el feto.

Para la confirmación diagnóstica prenatal se puede realizar primero ultrasonido prenatal e imágenes por resonancia magnética, en las cuales es posible observar retraso en el crecimiento intrauterino, hipoplasia de miembros y la extensión del daño tisular. Actualmente, el hallazgo ecográfico de lesiones compatibles con SVF asociado a una PCR positiva en LA y/o sangre fetal es el mejor predictor de daño severo por VVZ.

El diagnóstico postnatal se confirma con IgM antivaricela o por curva de IgG antivaricela cuantitativa en madre e hijo, cuyo recuento disminuye significativamente en la madre a los siete meses y persiste alto en el niño. El cultivo viral no se hace en sangre del recién nacido, puesto que en este período ya no hay viremia. La mayoría de los casos se diagnostican clínicamente, ya que sólo se dispone de serología IgG cualitativa para infección por VVZ.

En la autopsia es posible hacer el diagnóstico por histología de placenta y tejidos fetales, en donde predominan infiltrados de linfocitos e histiocitos en áreas de necrosis e inclusiones virales con necrosis miliar y depósito central de calcio que es radiopaco.

Profilaxis
La mejor prevención de la varicela es evitar los posibles contactos. Sin embargo, el contagio es difícil de evitar.

La inmunización pasiva previene la enfermedad o atenúa los síntomas. La gamma globulina humana hiperinmune antivaricela-zoster se puede elaborar con plasma de enfermos convalecientes o de donantes sanos con altos niveles de títulos de anticuerpos específicos contra VVZ. La globulina humana inmune inespecífica tendría actividad similar a la específica. Se utiliza ante el contacto o la sospecha del mismo con un enfermo dentro de las primeras 72 horas de la exposición; su efecto dura 3 meses, no evita la viremia pero reduce significativamente la severidad de la varicela materna y por lo tanto la transmisión al feto. La primera medida ante una embarazada no inmunizada que se expone al VVZ es administrar inmunoglobulina antivaricela lo más pronto posible, antes de las 72 horas posteriores al contacto. No está indicado administrarla en forma indiscriminada. Es útil en la población de riesgo, no inmunizada, que tuvo contacto con un caso de varicela: embarazadas, inmunodeprimidos celulares.

La vacuna contra varicela disponible en América Latina es una vacuna de virus vivos atenuados, procedente de la cepa OKA. Es altamente inmunogénica y resulta eficaz para niños sanos y personas de alto riesgo. En adolescentes y adultos la respuesta inmunológica es algo menor. Cuando se aplica dentro de los 3 primeros días post exposición, da una protección del 90% a madres susceptibles, alcanzando buenos niveles de IgM desde los siete días post administración. Tiene una alta tasa de seroconversión o inmunogenicidad, alcanzándose ésta en un 95% en niños con una dosis, y en un 99% en adultos con 2 dosis. La protección que se obtiene es de 85% (eficacia clínica) y de 95-100% para varicelas severas. La duración de la inmunidad es mínimo de 20 años en lugares donde circula el virus. Los efectos adversos son escasos y leves --enrojecimiento, hinchazón y dolor local, exantema pápulo-vesicular--. El riesgo de encefalitis por vacunación es de 1/600 000 contra 1,7/100 000 en enfermedad natural. En niños leucémicos el número de reacciones adversas es mayor.

El virus atenuado puede transmitirse a otros miembros de la familia en forma ocasional cuando se presenta exantema vesiculoso por vacuna; por eso se recomienda a las potenciales madres que se vacunen ellas o sus hijos antes del embarazo.

La incidencia de herpes zoster es menor en los niños vacunados en relación a los que tuvieron la infección natural.

Tratamiento
Los antivirales administrados en forma precoz, hasta las 24 horas del inicio de la erupción, disminuyen la aparición de nuevas lesiones y la diseminación visceral. No está indicada su administración en las personas inmunocompetentes. Se recomienda en: prematuros, recién nacidos, adolescentes, adultos, embarazadas, pacientes con enfermedades pulmonares y cutáneas crónicas o inmunodeprimidos. En los cuadros graves o potencialmente graves es preferible la vía intravenosa.

El tratamiento debe complementarse con medidas generales de higiene, y se aconseja no administrar ácido acetilsalicílico por el riesgo del síndrome de Reye.

En la varicela neonatal se debe iniciar pronto la administración de antivirales por vía IV. (Tabla 4)

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