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Julio de 2005 Página 3 de 5

Varicela, una enfermedad altamente contagiosa y frecuente en niños

Profilaxis y tratamiento durante el embarazo
Es importante que las mujeres embarazadas eviten el contacto con personas infectadas con varicela si no están seguras de estar inmunizadas contra esta infección. La conducta frente a una embarazada no inmunizada, y por lo tanto serológicamente negativa para VVZ, que tuvo contacto con varicela, es la de administrar inmunoglobulina anti varicela-zoster especifica preferiblemente dentro de las 72 a 96 horas de la exposición, para prevenir la varicela y sus complicaciones en la madre. Con ello se reduce la intensidad y la gravedad de la enfermedad. Teóricamente puede reducir el riesgo de infección fetal, pero no previene la varicela neonatal. La administración profiláctica de antiviral oral también es efectiva para prevenir la infección. Además, se les debe advertir acerca de las manifestaciones clínicas de la varicela que pueden experimentar, especialmente neumonía y encefalitis.

Si se trata al bebé inmediatamente después de nacer con una inmunoglobulina, la infección se puede prevenir o se puede disminuir la gravedad. A los neonatos cuya madre tiene signos y síntomas de varicela entre los 5 y 7 días antes y 2 a 3 días después del parto se les debe administrar inmunoglobulina varicela-zoster IM o IV.

Los lactantes prematuros hospitalizados con menos de 28 semanas o 1000 gramos al nacer expuestos al virus de la varicela deben recibir inmunoglobulina varicela-zoster independiente de que la madre haya tenido varicela. Deben mantenerse hospitalizados por dos semanas --periodo de incubación--. Si el neonato presenta lesiones después de este tiempo debe regresar al hospital. Esta inmunización pasiva suele modificar el curso clínico de la varicela neonatal, pero no prevenir la enfermedad, y aunque disminuye, el riesgo de muerte no está eliminado.

Si hay sospecha de la aparición de la enfermedad se debe administrar antiviral IV a la posología recomendada pro los protocolos pre-establecidos.

El tratamiento profiláctico con antiviral IV puede prevenir la varicela neonatal o reducir la severidad de la enfermedad marcadamente.

En 1995, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (US Food and Drug Administration, FDA) aprobó una vacuna contra la varicela. Las mujeres con planificación de embarazo y en riesgo de contraer varicela deben ser inmunizadas con una vacuna a virus atenuado (cepa Oka VVZ) que proporciona seguridad y protección y evita la varicela neonatal. Se debe esperar por lo menos cuatro semanas después de la vacunación para intentar el embarazo.

La vacuna con virus vivo atenuado está contraindicada durante el embarazo. Por lo tanto, la mujer embarazada que no es inmune a la varicela debe ser educada para evitar la exposición a personas que tienen varicela o herpes zoster.

En la actualidad se recomienda la vacunación universal a todo niño susceptible. A toda mujer en edad fértil se le debe estudiar la inmunidad a VVZ. Aquellas mujeres que no tuvieron varicela cuando niñas (o no recuerdan haberla padecido) se les debe titular en suero la inmunoglobulina G específica para VVZ. Entre un 3% a 9% de estas mujeres no tienen inmunoglobulina G y deben recibir la vacuna antivaricela. (Tabla 3)

Herpes zoster neonatal: además de las complicaciones inmediatas de los neonatos, ellos pueden presentar herpes zoster en la etapa de lactantes, usualmente con un curso no complicado. Se supone que la corta latencia se debería a la inmadurez del sistema inmune celular en esta etapa de la vida. El herpes zoster de la madre en el periodo neonatal no produce complicaciones en el niño, puesto que el niño tiene IgG materna específica en sus defensas.

Diagnóstico
Con el advenimiento de nuevas técnicas de diagnóstico inmunológico, replicación viral, ultrasonido y pruebas histológicas ha sido posible estudiar la varicela en su etapa pre y post natal. El diagnóstico prenatal se hace a través de la toma de una muestra de vellosidades coriónicas en la que se elaboran estudios de amplificación de la secuencia del DNA viral a través de la reacción de polimerasa en cadena (PCR). Sin embargo un resultado positivo no significa que el feto tenga malformaciones.

El diagnóstico de varicela neonatal se elabora habitualmente por el cuadro clínico característico. Cuando se adquiere la enfermedad intrauterina, la clave es el tiempo de embarazo en que sucede la enfermedad.

Hay varios métodos serológicos confiables para el diagnóstico de varicela: ELISA, inmunofluorescencia indirecta y anticuerpos fluorescentes para antígenos de membrana. Sin embargo, la presencia de anticuerpos no es útil en el diagnóstico precoz y es posible la reacción cruzada de anticuerpos al virus varicela con el virus herpes. Cuando no se dispone de métodos de biología molecular, se recomienda elaborar la inmunofluorescencia antígeno varicela específica.

La microscopía electrónica necesita considerable experiencia para la interpretación, y no diferencia entre el virus varicela y el virus herpes. El aislamiento del virus varicela en células de cultivo no es útil para un diagnostico rápido y sensible de la varicela neonatal. Se requiere la incubación prolongada por varias semanas para que se desarrollen cambios en las células susceptibles. Sin embargo, el aislamiento viral es útil si se usa la caracterización molecular de la cepa de virus o para probar la sensibilidad a los medicamentos.

La presencia del VVZ se puede detectar con la reacción en cadena de la polimerasa (PCR, por su sigla en inglés) en líquido amniótico o sangre fetal, que tiene una sensibilidad mejor que el cultivo viral. Este último, cuando es positivo, se asocia a una PCR con alta tasa de replicación.

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