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Julio de 2005 Página 2 de 5

Varicela, una enfermedad altamente contagiosa y frecuente en niños

Durante el embarazo la enfermedad puede provocar problemas serios al feto y a la madre. Casi siete mujeres en edad fértil de cada 10.000 no poseen anticuerpos antiVVZ y desarrollarán la varicela durante el embarazo, con una incidencia de 0,1 a 0,7 por cada 1 000 nacidos vivos. El VVZ se transmite al feto en un 25% de los casos, y de estos la mitad presenta serología positiva después del nacimiento. Del 1% al 3% de los embarazos con varicela antes de las 25 semanas presentarán síndrome fetal, lo cual equivale a 1-2 casos por 100 000 nacidos vivos; de estos niños el 25% fallece antes de cumplir un año. Las mujeres que contraen varicela en el tercer trimestre del embarazo tienen mayor riesgo de presentar neumonía, que lleva fácilmente a insuficiencia respiratoria o sobre infección, y encefalitis.

La mortalidad por neumonía secundaría a varicela en la población general es de 10% a 20% y durante el embarazo aumenta a 45%. En los últimos años, el tratamiento con antivirales ha reducido esta cifra a 10%.

No se produce varicela fetal a partir de un herpes zoster de la embarazada.

Síndrome por varicela congénita o embriopatía por varicela. En 1947, Laforet y Lynch publicaron por primera vez las anomalías congénitas asociadas con varicela durante la primera mitad del embarazo. Cuando una mujer tiene una infección de varicela durante las primeras 20 semanas de gestación, tiene una probabilidad del 2 % de que el feto presente síndrome de varicela fetal (SVF) o congénita.

El SVF se define como los signos que la varicela materna provoca en los tres trimestres del embarazo y hasta cinco semanas después de ocurrida. La fetopatía, potencialmente grave, provocada por el VVZ, produce desde lesiones leves a incompatibles con la vida y los defectos congénitos que ocasiona pueden ser similares a los producidos por otros agentes infecciosos variables. Esta infección puede causar aborto espontáneo. Las manifestaciones clínicas varían desde lesiones en la piel tipo cicatricial con distribución metamérica e hipoplasia subyacente de alguna zona corporal (generalmente las extremidades o los labios), alteraciones neurológicas del sistema nervioso autonómico, central y periférico --microcefalia, atrofia cerebral, calcificaciones o encefalitis necrotizante, retraso del desarrollo psicomotor, parálisis, convulsiones-- y oculares --cataratas, coriorretinitis, microftalmia, opacidad corneal, mácula pálida y atrofia del nervio óptico--, retardo del crecimiento intrauterino y anomalías digestivas, genito-urinarias y esqueléticas.

El efecto teratogénico del VVZ resulta de la replicación viral durante el embarazo temprano y no de la actividad viral posterior; y el mecanismo patogénico se debe a la naturaleza neurotrópica del virus. El diagnóstico es altamente sospechoso en embarazada con varicela antes de las 25 semanas y recién nacido con cuadro lesiones características.

El daño fetal se puede atenuar o prevenir con el uso de antivirales, inmunoglobulina específica y vacuna antivaricela. Salas y colaboradores afirman que este síndrome es poco conocido y mal manejado por los perinatológos, con secuelas graves, y que en gran medida puede ser evitado o atenuado (Rev Chil Pediatr 2003: 74 (3); 299-303). A mayor extensión de las lesiones maternas mayor es la probabilidad de transmisión al feto y, por lo tanto, de presentación del SVF.

El desarrollo de herpes zoster en lactantes sanos, cuyas madres tuvieron varicela durante la segunda mitad de la gestación, indica que la infección untrauterina puede ocurrir sin embriopatía visceral.

Síndrome de varicela perinatal o neonatal. La infección neonatal puede ocurrir en 10% a 20% de los neonatos cuyas madres estuvieron agudamente infectadas 5 días antes del parto a 2 días después del parto como resultado de diseminación hematógena del virus a través de la placenta en ausencia de anticuerpos maternos. Los niños pueden estar asintomáticos 5 a 10 días posparto. El cuadro clínico varía desde lesiones cutáneas hasta enfermedad sistémica; por ejemplo, neumonía.

La varicela neonatal dentro los primeros 4 días de vida suele ser leve; cuando sucede entre los días 10 a 12 de vida suele ser fatal en el 23% de los casos por diseminación e infección fulminante. Después del día 12 de vida tiene menor morbilidad.

Si la varicela materna ocurre entre los 4 días previos al parto y los 2 días que le siguen, se puede producir una varicela neonatal grave con compromiso de múltiples vísceras, a partir del décimo día de vida.

La varicela neonatal en prematuros menores de 28 semanas o con menos de 1000 gramos de peso es severa durante las primeras seis semanas de vida, independiente de si la madre ha generado respuesta inmune a la enfermedad.

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