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Octubre de 2004 Página 1 de 3

Uso del láser: un equipo humano en la sala de procedimientos

El equipo humano que trabaja con técnicas láser debe mantener seguro al paciente. Los accidentes se pueden prevenir si se siguen las para su utilización.

Introducción
Anualmente se producen un importante número de accidentes con el uso del láser, pero muchos de estos pueden prevenirse si se siguen adecuadamente las guías de procedimientos. Por esto, la principal responsabilidad del equipo humano que trabaja con esta técnica es la de mantener seguro al paciente, afirma K. Andersen, en una revisión publicada recientemente (AORN J 79 2004; 171-188).

En Estados Unidos no existen requerimientos de seguridad federal, pero sí se reconocen estándares nacionales, como los publicados por el Instituto Nacional Americano de Estándares (ANSI) para el uso del láser, el denominado Z136.3: prácticas recomendadas para la seguridad del láser en instituciones prestadoras de salud.

La Administración en Salud y Seguridad Ocupacional (OSHA) también está interesada en la seguridad del láser, particularmente en lo relacionado con la evacuación segura del humo creado durante la aplicación de la técnica. Esta agencia es la encargada de regular el humo en los sitios de trabajo, con el programa de protección respiratoria.

El Instituto Nacional para la Seguridad Ocupacional y Salud (NIOSH) es una agencia federal de investigación, con poder regulatorio, que además determinó el daño potencial que se puede producir con el humo del láser, y aisló formaldehído, hidrógeno, cianuro y benceno en el humo emitido por este dispositivo.

La FDA (Federal Drug Administration) es la encargada de regular qué tipo de láser puede estar en el mercado y también cuáles procedimientos se pueden realizar y qué instrumental se debe utilizar, incluyendo fibras y piezas de mano para la venta.

Clasificación del láser
De acuerdo con el ANSI, los fabricantes de láser deben clasificarlos según su potencial de daño biológico y el nivel de peligro inherente en el sistema, con base en:

  • el poder de salida del láser
  • la longitud de onda
  • la duración de la exposición
  • la exposición radiante emergente del rayo
Clase 1: están exentos de los requerimientos del programa de seguridad para el láser, ya que el riesgo del operador durante su utilización es esencialmente inexistente. En esta categoría se incluyen las impresoras láser y los equipos de discos compactos.

Clase 2: en esta categoría se clasifica la emisión de energía en un rango visible entre 400 y 700 nm. El rayo dirigido directamente al ojo puede ser peligroso. Ejemplos de este tipo son el rayo de helio-neón utilizado coaxialmente en láser invisible, así como el de los señaladores que se emplean en presentaciones.

Clase 3: incluye sistemas de poder intermedio, que requieren de medidas para prevenir la exposición del ojo. Algunos de los utilizados en oftalmología pueden ser dañinos para el ojo descubierto, cuando se usan por un tiempo mayor de 0,25 segundos.

Clase 4: la mayoría de equipos utilizados en cirugía son de este tipo, y pueden causar no solo daño al ojo sino también a la piel. Además, existe el peligro potencial de que produzcan fuego.

Las clases 3 y 4 se consideran no ionizantes. No producen cambios moleculares de los tejidos de los operadores que están próximos, lo cual significa que los médicos y los miembros del grupo de trabajo (como las mujeres embarazadas, junto con el feto) no deben temer por su seguridad.

Lesiones oftalmológicas
El brillo de un rayo láser es un billón de veces mayor que el de un bombillo, y los lentes oculares complican mucho más la lesión, al magnificar el rayo en aproximadamente 100.000 veces.

El láser, en el área visible e infrarroja del espectro electromagnético, presenta el mayor potencial de lesión de la retina, ya que esta superficie actúa como un imán en la absorción de esta clase de energía.

Las causas más frecuentes de lesiones oftalmológicas son la ruptura de una fibra o la reflexión de la energía con un objeto brillante. En estos accidentes, el ojo puede resultar afectado por quemadura externa de la superficie de la córnea o por lesión directa en las fibras nerviosas terminales. Otro tipo de lesión se produce por diferentes longitudes de ondas, que pasan a la superficie de la retina y causan quemaduras. Cuando estas últimas son repetidas, pueden producir la ceguera permanente. En ocasiones, la formación de cataratas se acelera por la exposición repetida a la luz del láser.

El ojo se protege naturalmente de esta lesión por medio de dos movimientos instantáneos: el parpadeo y la respuesta de aversión. Aunque ellos protegen de láser de bajo poder, no lo hacen cuando la exposición es de alto poder, en la cual el daño ocurre en menos de un cuarto de segundo (tiempo menor de un parpadeo).

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