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Julio de 2020

Uso de pruebas especiales para tratar el COVID-19

Por Equipo editorial de El Hospital con la colaboración de Aura Milena Reina Soler, Especialista en hemostasia y gestión de salud en laboratorio clínico.

Los profesionales en primera línea de atención de pacientes con COVID-19, sugieren pruebas de laboratorio adicionales para evaluar la evolución de la enfermedad y el nivel de gravedad.

La pandemia generada por la infección del virus SARS-CoV-2, ha causado gran impacto social y económico, impulsando varios cambios en los protocolos de atención en salud a nivel mundial, los cuales incluyen análisis de diversos casos para entender la conducta del virus que genera múltiples fallas orgánicas y que requieren tratamiento farmacológico, en conjunto con el soporte de dispositivos disponibles en una Unidad de Cuidado Intensivo (UCI).

La gestión en salud para el avance satisfactorio de los pacientes infectados, requiere la participación de un equipo interdisciplinario que aporte conocimiento al diagnóstico y tratamiento alternativo para el virus. No obstante, el personal clínico debería utilizar opciones que brinden resultados rápidos, confiables y veraces, y con ello tomar mejores decisiones del manejo de la enfermedad y el uso de ventilación pulmonar.

El valor de los biomarcadores

Es importante avanzar en el manejo de esta enfermedad, no solo utilizando las pruebas de detección de nuevos casos, sino aplicando estudios adicionales a los pacientes confirmados con el virus y de esta manera conocer la evolución de recuperación o el grado de criticidad  al que podrá llegar.             

La evidencia científica indica que la principal característica de la infección por  SARS-CoV-2, es una alteración de la coagulación al interior de las estructuras pulmonares, renales y cardiacas.  Para analizar el estado de afectación de estos órganos  -que además actúan en conjunto con el sistema inmune-, se pueden realizar pruebas de coagulación básicas y especializadas, conocidas como biomarcadores, según recomendaciones de la Sociedad Internacional de Trombosis y Hemostasis (ISTH), la Sociedad Española de Trombosis y Hemostasis (SETH) y el grupo Latinoamericano de Trombosis y Hemostasis (CLATH).

Las pruebas de biomarcadores que evidencian el desempeño de la coagulación en los pacientes con COVID-19, son test de diagnóstico, seguimiento y control de la enfermedad y tienen la capacidad de mostrar los resultados verdaderamente positivos y negativos de la patología en estudio. Además, logran medir la alteración de la coagulación o el intercambio gaseoso en niveles muy bajos y muy altos con resultados veraces.

El biomarcador mas importante es el Dímero-D el cual es usado como un factor de pronóstico de criticidad o deterioro del paciente con COVID-19 y según sus valores, se definen conductas como la hospitalización y los tratamientos para la anticoagulación.

Esta observaciones tanto en pruebas de coagulación, en el control de la anticoagulación y en gases arteriales, sugieren la necesidad de la monitorización periódica de los pacientes con dos objetivos principales: reducir la tasa de mortalidad en pacientes con cuadro clínico crítico y administrar tratamientos oportunos.

Opciones de pruebas de detección de COVID-19

Hasta abril de 2020, el tamaño del mercado de los Kits de detección de COVID-19 se valoró en USD 3,3 mil millones y se estima una TCAC del 17,3% entre hasta 2026 con una proyección de valor por USD 8.473,4 millones, según datos de Global Market Insights. Además, los centros de diagnóstico representaron alrededor del 32% de la cuota de mercado en el mismo lapso de tiempo.

Para detectar el virus, cada país utiliza diferentes test de detección. La prueba PCR  es la más usada desde el principio de la pandemia y toma una muestra de las fosas nasales para analizar un fragmento de material genético del virus. Tiene 100% de confiabilidad, pero los resultados tardan varios días, los equipos de análisis son especializados y requiere de personal entrenado.

La llamada Prueba Rápida, detecta proteínas de la superficie del virus, entrega resultados en minutos y es más económica, pero registra una efectividad solo del 50%. Como tercera opción, recientemente se ha empezado a utilizar la prueba de anticuerpos IgM e IgG para saber si alguien ya estuvo contagiado, es decir, no investigan la presencia activa del virus. Estas pruebas se hacen en sangre y los resultados son en minutos, pero en la primera semana de contagio no son útiles y permiten identificar que, en caso de una nueva infección, la persona ya tiene preparado su sistema inmune sin saber con exactitud por cuánto tiempo conferirá protección.

 


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