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Agosto de 2011 Página 3 de 5

Uso actual de los métodos complementarios de la angiografía coronaria

Alejandro Sánchez V., MD, y Francisco Tortoledo R., MD

En el ámbito clínico, la Histología Virtual™ (Volcano Therapeutics) fue el primer modo de ultrasonido con radiofrecuencia en ser validado. Nair et al. analizaron 277 segmentos coronarios de 51 arterias descendentes anteriores izquierdas de cadáveres humanos, y obtuvieron alta correlación entre este nuevo método y la histopatología clásica (el “gold standard” para la caracterización de la placa de ateroma), con una precisión superior al 90% en la caracterización de los cuatro principales componentes del tejido de ateroma: fibroso (93,5%), fibrolipídico (94,1%), calcio (96,7%) y áreas de actividad inflamatoria y necrosis (95,8% de precisión) [11]. Más tarde, Nasu et al. validaron la Histología Virtual™ in vivo a través del análisis de fragmentos de ateromas coronarios humanos removidos por aterectomía. También en esta evaluación la precisión de la Histología Virtual™ fue bastante alta, y se aproximo a 90% en la detección de los cuatro elementos analizados [12].

Reserva de flujo fraccionado
Desde el trabajo pionero de Gould et al., publicado en 1982, se estableció que existe una relación entre la resistencia al flujo sanguíneo coronario y el grado de obstrucción del vaso, relación que permitió comprender mejor la fisiología coronaria, y contribuyó así con el desarrollo de métodos para su evaluación [13]. Entre estos podemos citar los dispositivos invasivos y los transductores de presión y Doppler sobre guías de 0,014 pulgadas de diámetro, diseñados para ayudar al cardiólogo intervencionista en la toma de decisiones frente a lesiones consideradas como intermedias o moderadas por la angiografía coronaria.

A diferencia del IVUS, que permite un análisis morfológico de la placa aterosclerótica, la medición de FFR evalúa la respuesta fisiológica de las coronarias ante la presencia de una estenosis determinada. La relación directa mencionada previamente, entre el grado de estenosis y la resistencia al flujo coronario, se modifica de forma exponencial con cambios en el área de la luz vascular y de manera lineal con la longitud de la lesión. Otros factores que pueden interferir con esta dinámica son la rigidez y la elasticidad de las arterias coronarias, la forma de los orificios de entrada y salida de la estenosis, y los cambios dinámicos en el grado de obstrucción de la luz vascular, como resultado del aumento de la agregación plaquetaria y la formación de trombos.

El efecto hemodinámico del grado de estenosis coronaria también varía, dependiendo de la capacidad de compensación de la resistencia al flujo, mediante la expansión de la microcirculación distal a la estenosis. Se sabe que en reposo el flujo sanguíneo coronario de un individuo se mantiene constante, hasta que haya una obstrucción de la luz superior a 85%. Por otro lado, durante el esfuerzo, una estenosis coronaria entre 45-60% ya puede producir una reducción en la respuesta de vasodilatación máxima de la microcirculación distal a la obstrucción. Fisiológicamente existe una tendencia a aumentar el flujo sanguíneo coronario durante la actividad física, como una forma de compensar la presencia de estenosis; sin embargo, este mecanismo de compensación se suprime cuando dicha estenosis coronaria es > 90%.

El concepto de FFR se define como el flujo máximo de sangre a la región del miocardio irrigado por una arteria coronaria en particular, dividido por el flujo máximo “normal” para el mismo territorio [14]. Este concepto puede definirse matemáticamente por la fórmula: FFR = (Pd-Ra)/(Pa-Ra), donde Pd representa la presión distal a la estenosis coronaria; Pa, la presión en la aorta, y Ra, la presión en la aurícula derecha. Considerando que en la mayoría de los individuos la presión de la aurícula derecha es cercana a cero y, por lo tanto, insignificante en términos prácticos, la fórmula puede simplificarse de la siguiente manera: FFR = Pd/Pa.

Debido a que no es influenciado por las variaciones en la presión arterial y la frecuencia cardiaca, aunado al hecho de considerar la oferta proveniente de la circulación colateral, este método ha ganado terreno entre los cardiólogos intervencionistas para cuantificar la repercusión hemodinámica de estenosis en el lecho arterial coronario.

Acerca del autor

Alejandro Sánchez V., MD, y Francisco Tortoledo R., MD

Laboratorio de Exploraciones e Intervenciones Cardiovasculares, Instituto Médico La Floresta, Caracas, Venezuela.
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