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Agosto de 2004 Página 1 de 3

¿Transmisión persona a persona del Hantavirus Andes?

Castillo, C./ Sanhueza, L./ Aguilera, X. / Sotomayor, V. / Ferrés, M.

En la actualidad se han descrito diferentes variantes de hantavirus causantes de una patología emergente definida como Síndrome Pulmonar por Hantavirus.

Introducción
La enfermedad por hantavirus es conocida desde hace décadas en Asia y Europa. La Fiebre Hemorrágica con Síndrome Renal (FHSR) es altamente prevalente en estos continentes y se caracteriza por falla renal y trastornos hemorrágicos [1,8].

En mayo de 1993, en la región de "Four Corners", una zona del suroeste de Estados Unidos compartida por Nuevo México, Arizona, Colorado y Utah, se detectó un brote que afectó a personas previamente sanas, quienes presentaron un síndrome caracterizado por pródromos de fiebre, mialgias, a veces acompañado con síntomas gastrointestinales, y que se agravaba bruscamente por la aparición de edema pulmonar e inestabilidad hemodinámica, sin trastornos hemorrágicos ni insuficiencia renal.

El estudio de este brote reveló que era causado por una nueva variedad de hantavirus, el virus Sin Nombre cuya mortalidad inicial fue de 50%-60% [9,12]. Esta patología emergente se definió como Síndrome Pulmonar por Hantavirus (SPH).

Actualmente se han descrito diferentes variantes de hantavirus causantes de SCPH, que han sido identificadas en la Región de las Américas, desde Canadá hasta el cono sur de Sudamérica: Juquitiba (Brasil), Laguna Negra (Bolivia y Paraguay), Oran, Lechiguanas y Bermejo (norte y centro de Argentina), Andes (sur de Argentina y Chile), entre otras [13,20]. A febrero de 2004 se han presentado: 47 casos en Canadá, 362 en Estados Unidos, 44 en Panamá, 322 en Brasil, 74 en Paraguay, 23 en Uruguay, 20 en Bolivia, 595 en Argentina y 361 en Chile (CDC, Ministerio de Salud de Chile (MSC)).

El cuadro clínico causado por el virus Andes, que es el que circula en Chile y el sur de Argentina, difiere de aquel descrito en Norteamérica por el virus Sin Nombre. Cursa no sólo con edema pulmonar e inestabilidad hemodinámica, sino también con trastornos hemorrágicos, en el 50% de los casos en Chile, y falla renal transitoria en un alto porcentaje, incluso 6% de los pacientes han debido ser dializados [21,25]. La letalidad promedio del SCPH por virus Andes en el período 1995-2000 en Chile fue 40% [26] y actualmente alcanza el 30% [27], coincidiendo con la mejoría en la oportunidad de hospitalización de los casos sospechosos. La letalidad presenta importantes variaciones por región y tiende a ser más elevada en las mujeres.

Las características epidemiológicas de los casos chilenos no difieren de lo que ocurre en otros países: predominio del sexo masculino (72% en 2003, MSC), jóvenes (promedio 37 años, rango 5 a 63 en 2003, MSC), y se asocia a las principales causas de exposición que son la actividad ocupacional; y el trabajo agrícola y forestal. La investigación epidemiológica de campo sobre 59 casos confirmados de SCPH, comparados con 58 personas con antecedentes de actividades de riesgo que posteriormente fueron descartados para hantavirus, muestra que las actividades desmalezar, observar roedores, internarse en bosques y ser contacto de un caso confirmado, se presentaron con una frecuencia significativamente más elevada en los casos confirmados, en relación con los descartados [27].

En Chile el 26% de los casos de SCPH se ha presentado en conglomerados (89 de un total de 338 casos totales en 2003, MSC) y el 74% como casos aislados. Estos corresponden a 34 agrupaciones de casos, frecuentemente de dos casos (18 de los 34 conglomerados) y en la mayoría existe el antecedente de exposición común a un ambiente infestado con roedores. Sin embargo, en tres ocasiones se ha planteado la hipótesis de la transmisión persona a persona, por afectar en esas situaciones a la pareja del caso inicialmente afectado, y por la fecha de inicio de síntomas compatible con la transmisión secundaria, pero en ninguno de ellos el estudio virológico confirmó esta transmisión.

El virus Andes cursa no sólo con edema pulmonar e inestabilidad hemodinámica, sino además en un 90% de los casos con trastornos de las pruebas de coagulación y en la mitad de ellos con sangrado clínico. El 80% presenta elevación del nitrógeno ureico y creatinina sérica, requiriendo un 25% de ellos hemodiálisis o hemodiafiltración. 

Debido a que el virus Andes difiere en sus manifestaciones clínicas con los previamente descritos, cabe la posibilidad de que el modo de transmisión de éste también tenga diferencias.

Revisión de los estudios publicados y discusión sobre el posible contagio persona a persona del virus Andes
Ninguna variante de hantavirus del viejo mundo y de Norteamérica se transmite de persona a persona. Vitek y colaboradores estudiaron a 266 funcionarios del área de la salud en contacto con fluidos corporales de pacientes con SCPH causado por el virus Sin Nombre en Norteamérica. Del personal de salud estudiado ninguno cursó con síntomas sugerentes de SCPH y no se encontraron anticuerpos anti-hantavirus en la población estudiada [28].

Acerca del autor

Castillo, C./ Sanhueza, L./ Aguilera, X. / Sotomayor, V. / Ferrés, M.

Facultad de Medicina Universidad de la Frontera, Servicio de Salud Araucanía Sur Temuco, IX Región de Chile; Ministerio de Salud de Chile; Unidad de Epidemiología. Santiago, Chile; Facultad de Medicina Pontificia Universidad Católica de Chile, Santiago, Chile.
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