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Noviembre de 2012 Página 1 de 2

Tomografía por Emisión de Positrones: principios y aplicaciones

Mauricio Burbano Arrázola, MD.

La PET agrega a las técnicas tradicionales de imágenes estructurales una perspectiva molecular que refleja el metabolismo celular.

La Tomografía por Emisión de Positrones (PET por su sigla en inglés) es una técnica de medicina nuclear que produce imágenes de distribución de diferentes moléculas, por lo que se considera una técnica de «imagen molecular». Proporciona información de función, que se complementa con la información de forma suministrada por técnicas como la Resonancia Magnética Nuclear (RM) o la Tomografía Axial Computarizada (TAC), para producir imágenes de gran utilidad, principalmente en oncología y, en menor medida, en cardiología, neurología y otras especialidades.

La PET se basa en la administración endovenosa de trazadores análogos de la glucosa ligados a marcadores radioactivos emisores de positrones, que son captados por las células del organismo. Al no seguir el ciclo bioquímico de la glucosa y abstenerse de pasar al ciclo de Krebs, los trazadores quedan atrapados en la célula. La retención del trazador está influenciada directamente por la tasa metabólica celular, por lo que en condiciones normales, órganos como el cerebro, el hígado y el miocardio exhiben una retención muy pronunciada.

Por su mayor metabolismo, las células malignas tienen una alta afinidad por la glucosa y sus análogos, cuyo paso al interior de la célula está también potenciado. El mismo principio de acción de la PET determina sus limitantes. Los tumores de bajo grado de malignidad pueden no ser detectados dada su menor tasa metabólica y, por consiguiente, menor captación del trazador. Asimismo, no resulta sencillo distinguir entre la concentración del trazador en tejidos comprometidos por células malignas y la que se observa cuando se está ante un proceso inflamatorio o infeccioso activo. Ciertas condiciones fisiológicas, patológicas y farmacológicas afectan la captación de glucosa por los distintos órganos, lo que hace necesario conocerlas de antemano para una adecuada interpretación del estudio. A nivel encefálico, y dada la peculiaridad del cerebro, cuyo metabolismo depende casi que exclusivamente del consumo de oxígeno y glucosa, cualquier circunstancia que aumente el pool sanguíneo de glucosa (consumo de esteroides, diabetes, inobservancia de ayunos, etc.) provocará un fenómeno de competencia con el trazador y, en consecuencia, un incremento en la incidencia de falsos negativos.

Por su parte, la Resonancia Magnética se considera estándar de oro en lo relativo a la visualización anatómica en detalle de tejidos blandos. Mediante técnicas como la espectroscopia y el uso de medios de contraste avanzados, la RM adquiere también cierta utilidad en la evaluación funcional de órganos y tejidos. No obstante, esta dista mucho de la capacidad de detalle molecular que proporciona la PET. Por lo anterior, la asociación PET con RM parece ser la decisión más racional cuando predomina la necesidad de visualizar forma y función de manera simultánea.

Se considera que la principal indicación de la PET, asociada o no a estudios morfoestructurales, radica en la oncología por dos motivos fundamentales: la necesidad imperativa de un diagnóstico oportuno y el carácter hipermetabólico de los tumores malignos de mayor relevancia epidemiológica. Al estar evaluando el metabolismo de las células cancerosas, la detección por medio de la PET será más precoz que las alteraciones morfológicas vistas a través de RM o TAC solos.

Tratándose de tumores del sistema nervioso central, su mayor utilidad consiste en la posibilidad de diferenciar lesiones que derivan de las técnicas más frecuentes de tratamiento, como son la radiocirugía y la radioterapia intersticial, de las recidivas o residuos tumorales. Hasta el advenimiento de la PET, el diagnóstico diferencial estaba sujeto a la baja especificidad de la RM, el TAC e, incluso, del SPECT cerebral. Se desperdiciaban muchos recursos y se sometía innecesariamente a los pacientes a procedimientos invasivos para aclarar el diagnóstico o proceder a la resección de lesiones que no lo ameritaban. En la Tabla 1, se enumeran las indicaciones médicas para las cuales el estudio de fusión PET-RM representa una ventaja sobre los actuales métodos por imágenes en el diagnóstico, pronóstico y manejo de las lesiones tumorales cerebrales.2

Se ha descrito un método para establecer grados de malignidad de tumores basado en la relación entre el grado de captación del trazador en el tumor y en el tejido normal. Este índice, conocido como Valor de Captación Estándar (SUV, por su sigla en inglés), debe ser calculado, idealmente, con base en los resultados de la imagen basal y la imagen tardía, tomadas una y tres horas después de la administración del trazador, respectivamente. Se considera que la sensibilidad y especificidad del estudio se optimiza cuando hay un incremento en el SUV de al menos un 10% en la imagen tardía.

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ricardo
15 de marzo de 2017 a las 22:25

¿Cuale son los principios fisicos?

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