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Diciembre de 2007 Página 1 de 2

Terapia asistida por robot: una nueva oportunidad en neurorehabilitación

Stefano Masiero, MD

La rehabilitación con aparatos robóticos es útil en programas de neurorehabilitación, reduce costos y hace más eficaz la intervención del fisioterapueta.

En Europa se registran cerca de 200 a 300 casos de accidentes cerebrovasculares (ACV) por cada 100 000 habitantes/año, con una tendencia que va en continuo aumento, por el incremento de personas en las etapas más avanzadas de edad [1]. Al año del evento agudo, el 35% de los pacientes afectados por el ictus, globalmente considerado, presentan una grave discapacidad, con importantes limitaciones de las actividades de la vida cotidiana; en particular, la pérdida de la destreza en el uso de las extremidades superiores representa uno de los principales factores de discapacidad [2].

El tratamiento de rehabilitación y la terapia ocupacional son las principales intervenciones que pueden reducir el deterioro y la discapacidad de estas personas. De la literatura se desprende que los mejores resultados sobre los desenlaces motores y funcionales se obtienen cuando el paciente hemipléjico/hemiparético se somete a un programa intensivo de tratamiento de rehabilitación, rico en estímulos multisensoriales, suministrados de forma precoz y prolongada en el tiempo [3, 4].

Una innovación importante en el tratamiento de rehabilitación, en los pacientes con secuelas de ACV, ha sido la investigación y experimentación de nuevas metodologías, con la utilización de sistemas robóticos que interactúan con el paciente, a fin de complementar y, por lo tanto, hacer más eficaz la intervención del fisioterapeuta, y al mismo tiempo reducir los costos asistenciales. La investigación está centrada sobre todo en la recuperación de las extremidades superiores, y estos sistemas, desde el punto de vista terapéutico, cumplen numerosas funciones: dar al paciente una sensación de fuerza, similar a lo que sucede con una aplicación del tipo de “realidad virtual”, llevar a cabo una movilización pasiva o activa asistida de las extremidades pléjicas o paréticas, prestar ayuda en el cumplimiento de determinadas tareas de movimiento utilizando también sistemas de biorretroalimentación y, en fin, efectuar la estimulación neurosensorial [5].

El primer prototipo que se experimentó fue el MIT-Manus, una máquina planar con dos grados de libertad, que permite los movimientos pasivos y activos asistidos de las articulaciones del hombro y del codo, mientras que el paciente sigue en una pantalla las trayectorias que debe cumplir [6, 7]. Al mismo tiempo se han desarrollado otros prototipos, entre los que registramos, en el ámbito del tratamiento de las extremidades superiores, el Mirror-Image Enabler Robot (MIME) [8], el Bi-Manu-Track [9], el ARM-Guide [10], el GENTLE/s [11], el Pnew-WREX [12] y el NeReBot [13].

Al comparar los resultados experimentales obtenidos mediante roboterapia con el tratamiento fisioterapéutico tradicional, se observa, en general, un aumento de la fuerza muscular de las extremidades superiores con paresia, una reducción del déficit motor y una mejora de la funcionalidad de las extremidades superiores tratadas. Se han demostrado mejores resultados motores y funcionales, tanto a corto como a largo plazo.

Es preciso subrayar que usualmente, en las aplicaciones terapéuticas mediante robot, al fisioterapeuta se le suele pedir una supervisión del tratamiento, y que en general debe haber una buena aceptación y participación del paciente para este tipo de abordaje.

La estimulación sensorio-motriz intensiva, que se obtiene con el entrenamiento que ofrecen los aparatos robóticos, puede hacer que el paciente reciba impulsos selectivos e intensivos, los cuales probablemente estimulen la corteza cerebral situada en las zonas limítrofes a la lesión; esto, en las áreas cerebrales que contribuyen al movimiento, determina resultados motores y funcionales superiores a los de la simple rehabilitación tradicional. Las consiguientes modificaciones de la actividad cerebral (que reciben el nombre de plasticidad cerebral, o sea, la capacidad de la célula nerviosa de adecuar su propia actividad modificando oportunamente sus estructuras y funciones), inducidas por el entrenamiento robótico, se constituyen en la principal causa de las mejoras funcionales y motrices que obtiene el paciente.

En conclusión, sobre la base de los resultados clínicos obtenidos de la experimentación, podríamos afirmar que hoy existe un generalizado consenso internacional en considerar la rehabilitación por medio de aparatos robóticos como una nueva vía, que se puede emplear en los programas de neurorrehabilitación.

No obstante el rápido crecimiento del sector, todavía se necesita trabajar intensamente para identificar nuevas soluciones de hardware y software, nuevos sistemas de control y nuevos instrumentos de validación de los resultados motores y funcionales, no solo en el ámbito hospitalario, sino también en el ambulatorio-domiciliario (en el paciente crónico) [14].

Acerca del autor

Stefano Masiero, MD

Departamento de Medicina de la Rehabilitación.
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