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Abril de 2005 Página 1 de 2

Tecnología en telecomunicaciones para apoyar el progreso médico en América Latina

Ronald Merrell, MD

Las telecomunicaciones e información tienen el potencial de impulsar la atención médica y la formación en salud. Para ello sus costos deben ser razonables.

En gran parte del mundo, la atención médica se está moviendo rápidamente hacia un contexto de información con historias clínicas electrónicas digitales, registros gráficos sin papel, departamentos de radiología sin cuartos de revelado/almacenamiento y recursos de información masiva disponibles en el computador del hospital, para apoyar las decisiones clínicas. De hecho, existe demasiada información recolectada sobre los pacientes y disponible para guiar la práctica basada en la evidencia, para que el médico lleve todos los elementos en su memoria. Por consiguiente, el avance de la práctica médica se está volviendo un asunto de manejo de información. Esta puede ser enviada de un lugar a otro mediante los cada vez más grandes sistemas de telecomunicaciones, y compartida por una comunidad virtual de clínicos reunidos por intereses profesionales comunes, pero separados por grandes distancias.

¡Estas son buenas noticias para los sistemas médicos en desarrollo en América Latina y en el resto del mundo! En los últimos cincuenta años, el costo de las innovaciones médicas ha aumentado constantemente el valor potencial de la atención médica, mientras que el costo de las telecomunicaciones disminuye en forma continua. Los servicios de telecomunicación han penetrado en lugares remotos del mundo, en tanto que el acceso a la atención médica ha sido confrontado de manera constante por los costos. La perspectiva de combinar telecomunicaciones/información con la atención médica es maravillosa. En nuestras regiones en desarrollo, los costos deben ser lo suficientemente bajos como para que la atención médica llegue a ser tan popular como las telecomunicaciones.

En efecto, el uso de las comunicaciones electrónicas no solo se enfoca a asuntos como la distancia en la prestación de atención médica. El costo de las revistas impresas se ha vuelto prohibitivo para muchas bibliotecas de hospitales y universidades. Sin embargo, las revistas on-line, ofrecidas por un programa de la Organización Mundial de la Salud, pueden hacer accesible la información de Internet a una tarifa decreciente, basada en el producto interno bruto per cápita. Un motor de búsqueda de literatura a gran escala puede investigar cualquier tema con la frecuencia que uno requiera, por unos pocos cientos de dólares al mes. Hay transmisiones de eventos en vivo, y existen miles de cursos de postgrado acreditados, disponibles por Internet. También hay algunos sitios web terribles, con información muy sesgada, patrocinados por entidades comerciales. Ciertamente, todos debemos ser prudentes consumidores de la información de Internet, tal como lo hemos sido siempre con las fuentes impresas.

Cuando se introduce una nueva técnica, el innovador puede recibir tan solo a unos pocos visitantes para enseñarles la técnica, y estos tienen el privilegio de disponer de los recursos económicos y profesionales para tener acceso temprano a tal información. Las sociedades médicas prósperas pueden invitar al innovador a su hospital para que presente la información y demuestre la técnica. Por consiguiente, la base del acceso a la nueva tecnología puede ser más el dinero que la necesidad. Enviar jóvenes colegas alrededor del mundo, para visitar laboratorios o clínicas, ha sido un tradicional medio para el desarrollo profesional y la difusión de información. Sin embargo, los costos actuales de los viajes son exorbitantes, y las visas para viajar se enredan en disputas burocráticas. Refrescar nuestros conocimientos a medida que avanza nuestra carrera, asistiendo a grandes conferencias internacionales, ha sido una forma efectiva y provechosa de mantenerse actualizado y en contacto con los adelantos alrededor de todo el mundo. Sin embargo, el dinero y las visas también impiden esta tradicional actividad profesional.

Las telecomunicaciones y los recursos de información electrónica no están listos para reemplazar a las relaciones y el entrenamiento profesional en persona. Sin embargo, una parte significativa del gasto se puede eliminar mediante el uso prudente de la videoconferencia y presentaciones multimedia de las innovaciones. Las telecomunicaciones son llamativas como medio para la conformación de redes profesionales, porque son más incluyentes que excluyentes, de gran difusión más que restrictivas, y definitivamente más baratas. Por supuesto, es nuestro deber asegurar que sean avenidas estables y confiables para que discurra la verdad, y no callejones para la desinformación y las exageraciones. Por otra parte, los recursos electrónicos no deben ser considerados de bajos estándares, por ser baratos. Además, de las fuentes que seleccionamos en Internet podemos exigir un estándar muy elevado de excelencia ética y académica.

Acerca del autor

Ronald Merrell, MD

Ronald Merrell, MD, FACS (Fellow American College of Surgeons), es profesor de Cirugía, Director del Medical Informatics and Technology Applications Consortium, Virginia Commonwealth University, Richmond, Virginia, E.U.
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