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Septiembre de 2012 Página 1 de 2

Síndrome metabólico: ¿mito o realidad?

Enrique Prieto Diago

El ser humano exhibe conductas nocivas que conducen a que la cuarta parte de la población mundial esté en grave riesgo de enfermedad cardiovascular y metabólica.

El Síndrome Metabólico (SM), también conocido como el síndrome de resistencia a la insulina, se describe como la concurrencia en un individuo, de un grupo de anomalías metabólicas asociadas con enfermedad vascular cardiaca, cerebral y diabetes. En la tabla 1 se enumeran los componentes cuya asociación en un mismo paciente da lugar al diagnóstico de síndrome metabólico.

La presencia de solo una de esas condiciones no significa que el paciente padezca de un síndrome metabólico. Sin embargo, cualquiera de esas condiciones por si sola aumenta el riesgo de enfermedades serias. El riesgo es aún mayor si se combinan dos o más de las condiciones, así no se cumpla el criterio diagnóstico para el síndrome metabólico. Cúmplanse o no estos criterios, la sola presencia de cualquiera de los componentes del síndrome metabólico amerita cambios agresivos en el estilo de vida del paciente, toda vez que estos pueden demorar o aún prevenir el desarrollo de serios problemas de salud.

La presencia de cualquiera de los componentes del síndrome metabólico significa además que aumenta la posibilidad de presentar otros de los componentes; y mientras más componentes se tenga, mayor el riesgo para la salud. Cuando se ha detectado la presencia de al menos uno de los componentes del síndrome como la hipertensión arterial (HTA), hipercolesterolemia, o aumento del diámetro de la cintura, el riesgo de concomitancia silenciosa de un segundo componente es también mayor. Por lo mismo es importante que el paciente y su médico dependiendo de cada caso en particular, tomen la decisión sobre pruebas de tamizaje adicionales que convenga realizar.

Epidemiología
El número de pacientes con esta patología es muy elevado. El estudio NHANES publicado en enero de 2011 en Diabetes Care, reporta un 34% de prevalencia del síndrome metabólico en adultos en los EE.UU., entre los años de 1999 y 2006. Esta cifra resulta mucho más elevada que las reportadas para el periodo de 1988 a 1994, del 17% y el 29% en hombres y mujeres respectivamente.

Las cifras muestran que aproximadamente 64 millones de personas, el equivalente al 30% de los adultos además de una alarmante incidencia en niños, padecían de síndrome metabólico en los EE.UU. en el año 2000.

A nivel mundial y en términos generales, se considera que aproximadamente un 25% de la población presenta síndrome metabólico. En Colombia uno de los pocos, sino el único estudio realizado con ese objetivo, reportó una prevalencia del 33,9% para hombres y 23% en mujeres. También es bien conocido que la incidencia del síndrome es mayor en hombres hispanos y que aumenta con la edad.

Causas del SM
Revisando la fisiopatología, aún en proceso de investigación, y para facilitar la comprensión no solo del médico sino también del paciente, proponemos una superficial revisión de los eventos más relevantes:

El síndrome metabólico está relacionado con el metabolismo del organismo, posiblemente con una condición llamada resistencia a la insulina. La insulina (hormona producida por el páncreas) ayuda a controlar la glucosa existente en el organismo. Normalmente el sistema digestivo descompone los alimentos que se ingieren para producir glucosa y ésta entra a las células ayudada por la insulina.

En las personas con resistencia a la insulina las células del organismo no responden normalmente a la hormona. Al no entrar la glucosa fácilmente a estas células, se produce un aumento de los niveles de glucosa en la sangre, situación que se mantiene a pesar de la activación de otros mecanismos potencialmente compensadores entre los cuales cabe señalar el progresivo incremento en la secreción de insulina. Este proceso tiene como consecuencia una sucesiva elevación de los niveles de insulina en la sangre lo que se asocia a una gradual sobrecarga del páncreas, pudiendo eventualmente llegar a desarrollarse una de las formas de diabetes cuando el páncreas pierde su capacidad de producir suficiente insulina para mantener la glucosa dentro del rango normal.

Aun si los niveles de glucemia no son lo suficientemente altos para considerar el diagnóstico de diabetes, una glucemia elevada puede ser nociva. Algunos médicos se refieren a esta condición como “prediabetes”. La insulina incrementada aumenta los niveles de triglicéridos y de otros lípidos sanguíneos. Esta situación puede, además, interferir con el trabajo de los riñones produciendo aumento de la presión sanguínea. La sumatoria de los efectos de la resistencia a la insulina aumenta el riesgo de enfermedad vascular cardiaca, neurológica y otras condiciones igualmente serias.

Acerca del autor

Enrique Prieto Diago

MD Médico internista y neumólogo. Ejerce en la Fundación Santa Fe de Bogotá y en el Hospital Santa Clara. Es también coordinador del servicio de neumología del Hospital Universitario de la Samaritana, neumólogo de la organización Sanitas e instructor de las universidades de La Sabana, El Rosario y Javeriana de Bogotá, Colombia.
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