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Diciembre de 2009 Página 1 de 3

Síndrome del túnel carpiano

Equipo editorial de El Hospital

El diagnóstico y tratamiento oportuno del síndrome del tunel carpiano son importantes para evitar el daño permanente del nervio mediano.

El síndrome del túnel carpiano es una enfermedad común progresiva, que consiste en un conjunto de signos y síntomas que indican una neuropatía traumática o compresiva del nervio mediano, al pasar por el túnel del carpo en la muñeca. Se caracteriza por dolor, parestesias e hipoestesias intermitentes, de predominio nocturno, diarias y durante semanas, en el territorio de inervación del mediano, en la mano y la muñeca. Estos síntomas se pueden irradiar por la cara anterior del antebrazo y el brazo hasta el hombro. Aunque pueden estar implicadas ambas manos, la sintomatología se presenta con mayor frecuencia en la dominante. Su severidad puede ser de leve a severa. En los casos crónicos o sin tratamiento, los músculos en la base del pulgar se pueden atrofiar, y se presenta disminución en la fuerza de la mano, para agarrar objetos pequeños o realizar otras tareas manuales [1].

Este síndrome se origina por la compresión del nervio mediano distal a la altura de la muñeca, cuando pasa por el túnel del carpo, con disminución de la sensibilidad radial y debilidad de los músculos que permiten el movimiento de los dedos y el pulgar [1]. A menudo es el resultado de una combinación de factores que aumentan la presión sobre el nervio mediano y los tendones, en el túnel carpiano, y no una alteración propia del nervio. Puede ser una predisposición congénita, en la que el túnel es simplemente más estrecho en algunas personas que en otras. A veces el engrosamiento de los tendones, u otro tipo de inflamación, restringe el túnel y comprime el nervio. Otros factores que contribuyen incluyen trauma o lesiones en la muñeca que causan inflamación, tales como esguince o fractura, hiperactividad de la glándula pituitaria, hipotiroidismo, artritis reumatoide, retención de líquidos durante el embarazo o la menopausia, o el desarrollo de un quiste o un tumor en el canal, y factores biomecánicos, como la exposición a las vibraciones originadas por herramientas, combinada con el uso repetido de trabajos manuales. En algunos casos no se puede identificar la causa [1, 2].

Las mujeres son tres veces más propensas a desarrollarlo (3,0-5,8% vs. 0,6-2,1%) [1], con un pico de incidencia durante la perimenopausia [3]. Suele afectarse la mano dominante, en primer lugar, y se produce dolor más intenso. Las personas con diabetes u otros trastornos metabólicos que afectan de manera directa los nervios y los hacen más susceptibles a la compresión también están en alto riesgo. El síndrome del túnel carpiano usualmente solo se produce en adultos [1].

Este es uno de los principales problemas de salud de los trabajadores que realizan movimientos repetitivos, forzados, con la mano y la muñeca, durante un período prolongado de tiempo, en especial los que laboran en las líneas de producción, en donde hay flexión y extensión muy repetitiva de la muñeca, agarre enérgico en posturas difíciles y el uso de herramientas vibratorias portátiles [1-4]. Hasta ahora no se ha encontrado asociación entre el uso del teclado, el trabajo con computador por más de siete horas al día y el síndrome [2].

Los costos promedio del síndrome del túnel carpiano se estiman en 30.000 dólares por cada trabajador lesionado, e incluyen los causados por atención sanitaria, intervención quirúrgica y rehabilitación, además de las ausencias laborales (que se calculan en 30 días por proceso) y los años de productividad perdidos [4]. Pomerance y colaboradores, en un estudio de costo-efectividad, encontraron que el tratamiento quirúrgico del síndrome del túnel carpiano, confirmado por estudios de conducción nerviosa, es superior al entablillado o terapia preoperatorios, puesto que proporciona mayor resolución de los síntomas (US$3068 ± US$983 vs. US$3335 ± US$2097) [5]. Se han estudiado distintos factores biomecánicos relacionados con el dolor, para encontrar nuevas formas de limitarlo o prevenirlo en el lugar de trabajo, y reducir sus costos como enfermedad ocupacional; sin embargo, hasta ahora las investigaciones no han demostrado que los cambios en el lugar de trabajo prevengan su aparición [1].

El diagnóstico y tratamiento oportunos son importantes para evitar el daño permanente del nervio mediano. Para su diagnóstico se deben tener en cuenta los síntomas, además de una historia laboral de tareas con riesgo [6].

Los exámenes de laboratorio de rutina, y los radiográficos de la muñeca (ecografía, radiografía, ultrasonido, tomografía axial computarizada), pueden revelar diabetes, artritis, fracturas y alteraciones en el nervio mediano [1].

La función de la mano se puede medir por medio de los parámetros establecidos en el cuestionario de evaluación del síndrome del túnel carpiano, que incluyen el estado funcional (capacidad para realizar nueve tareas comunes con la mano en estudio) y la severidad de los síntomas (dolor, debilidad y entumecimiento) [6].

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