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Abril de 2004 Página 3 de 4

Servicio de quemados en países con bajo desarrollo socioeconómico

De los Santos, Carlos E.

La solución ideal es contar con todos los servicios dentro de la Unidad de Quemados, al menos los vitales, a saber: quirófanos dedicados, laboratorio clínico y de microbiología, mantenimiento, nutrición, farmacia, clínica ambulatoria, preparación de materiales quirúrgicos y dependencias administrativas. Hay que subrayar ex profeso, al departamento de esterilización: los dermátomos eléctricos, instrumento quirúrgico imprescindible en un servicio de quemados, no resisten esterilización sobre los 43° C (104° F), por lo tanto, un esterilizador adicional al autoclave de vapor de óxido de etileno es una condición sine qua non para el funcionamiento ideal, en un servicio de cirugía de quemados.

Aún con todo lo dicho, no se ha insistido suficientemente en el concepto de diseño estructural de un servicio de quemados, por lo que obliga a ser reiterativo. Este artículo quedaría inconcluso si no se subraya nuevamente el hecho de que la estructura de una unidad de quemados debe ser el pequeño núcleo alrededor del cual deben girar única y exclusivamente criterios de barreras de control de infecciones. De hecho, sería ideal que un médico infectólogo intrahospitalario asesore directamente a los arquitectos durante el proceso del diseño estructural.

Personal
Para seleccionar el personal a cargo de los pacientes quemados se deben establecer varias premisas. Partiendo de un concepto moderno, bueno, demostrado desde hace 40 años, el personal que asiste un servicio de quemados es una "nueva cepa de especialistas" en términos casi estrictamente biológicos. Una especie que podríamos bautizar como Medicus ignerensis; especialistas surgidos de la evolución forzada por la necesidad de dedicar tiempo completo al cuidado de los pacientes quemados. Este M. ignerensis no puede distraer sus oportunidades intervencionistas en otro tipo de paciente sin que su calidad de atención mengüe por este hecho.

Se hace imperativo pues, no improvisar un personal para cuidar pacientes con quemaduras severas. Los países que han desarrollado centros de quemados de alta complejidad han aprendido de estas experiencias. El doctor Fortunato Benaim en Argentina ha especializado la enseñanza de "quemólogos" y el doctor Del Sol en Cuba con su escuela de "Caumatología" (del prefijo griego Kauma.- que quema = quemadura) con requisitos muy estrictos para los candidatos. Sus experiencias sugieren la necesidad de diferenciar enseñanza de postgrado encaminada únicamente a las quemaduras.

Es imposible dar cuidados a pacientes quemados sin contar con las mejores enfermeras del hospital. Personalmente, tuve que borrar el estigma que existía en República Dominicana de que las enfermeras eran enviadas al servicio de quemados como sanción personal. El entrenamiento, los incentivos salariales y la noción de que el departamento de enfermería es imprescindible para un buen cuidado, conjuró esta idea. No existe personal médico capaz de encarar por sí solo, las complejidades cotidianas de un paciente quemado grave. Un personal de enfermería inspirado, entrenado, motivado y experto, debe ser el objetivo principal de un servicio de quemados una vez sea inminente el inicio de las labores asistenciales.

Hemos tenido la experiencia personal de ver unidades de quemados con varias décadas de fundadas, pero con un cuerpo de enfermería nuevo. No es raro encontrar una "super unidad" con enfermeras que promedian tres meses de experiencia, un año o varios. Creemos, sin temor a equivocarnos, que una carta de triunfo en nuestro servicio es haber mantenido el mismo personal de enfermería por 11 años. Podemos deducir, matemáticamente, una experiencia vertical con sólo pacientes quemados de medio millón de horas/pacientes (2.054 pacientes x 11 días de estadía intrahospitalaria x 11 años x 365 días x 24 horas). Esta experiencia es única, probablemente irrepetible pero deseable, le damos la bienvenida y la aupamos. Los mismos criterios de profesionalismo, especialidad y dedicación son válidos para el resto del personal, incluyendo los administrativos (Tabla 1).

Recursos financieros
Podemos afirmar sin temor a equivocarnos, que el punto más controversial en el cuidado de pacientes quemados es la asignación de los recursos económicos. El paciente quemado es el paciente que mayor demanda de insumos genera. Se preguntarán el por qué de este planteamiento si, cuando se plantifica un servicio de salud, es obvio que los recursos tienen que estar disponibles. Es precisamente por este hecho tan "evidente" que se torna imperativo hacer este planteamiento.

El tratamiento intrahospitalario de una quemadura grave discurre en tres direcciones paralelas e ineludibles; se requieren muchos insumos, estos insumos deben de estar disponibles siempre las 24 horas del día y son costosos. Nuestra unidad de quemados tiene un promedio de 14 admisiones por mes, para diez camas; eso supone la utilización dos veces por mes de cada cama. La estadía promedio para pacientes sobrevivientes es de 11 días con una superficie corporal quemada promedio de 37 por ciento. Este dato traduce que nuestro paciente permanece ingresado aproximadamente medio día por porcentaje de superficie corporal quemada. Sin embargo, para estos pacientes, nuestro servicio consume 10.000 metros de gasa, 10.000 pares de guantes estériles, 30 catéteres de doble lumen y un promedio de 140 horas quirúrgicas en cada dos rotaciones mensuales de camas. El costo de cada paciente nuestro es de alrededor de US$500 por día. Esta última cifra tendrá variaciones en diferentes países dependiendo del valor de sus monedas frente al dólar, salarios mínimos y mercado de insumos.

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