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Abril de 2004 Página 2 de 4

Servicio de quemados en países con bajo desarrollo socioeconómico

De los Santos, Carlos E.

Los centros de máxima complejidad funcionan anexos a un hospital general y utilizan sus servicios centrales de apoyo. Deben disponer de recursos humanos, especializados y completos. Planta física y equipamiento con facilidades para cuidado progresivo de casos graves: cuidado intensivo, intermedio y auto cuidado; áreas de tratamiento completas (consulta externa), instalación especial de aire esterilizado y climatizado (gradiente de presión en los ambientes de circulación restringida), dependencias auxiliares. Debe estar en condiciones de atender quemados de todos los grupos de gravedad, realizar docencia, investigación y educación sanitaria y su zona de influencia es regional.

Una vez establecido el nivel de complejidad del servicio y el área de influencia, el número y destino de camas debe ser decidido. Las camas irán en proporción al número de usuarios en un hospital equis. Si se quiere planificar una red nacional entonces debe consignarse una cama de quemados por cada 30.000 habitantes. De este total, 60 por ciento de las camas serán para adultos y el 40 por ciento restante pediátricas ya que universalmente el 60 por ciento de todas las quemaduras ocurren en adultos y 40 por ciento en pacientes menores de 14 años de edad.

Un centro de atención de quemados para adultos debe planificarse en un hospital general de adultos; y uno para niños debe operar, preferiblemente, en un hospital pediátrico. Bajo estas premisas de planificación, es inaceptable incluir una unidad de cuidados intensivos polivalente ya funcionando en un hospital dado como parte del servicio de atención a un quemado grave. De hecho, un servicio de alta complejidad es, en sí mismo, una unidad de cuidado intensivo especializada.

Estructura física
La primera concepción equivocada es suponer que una estructura previamente construida pueda ser "convertida" en unidad de quemados por el hecho de cambiar una puerta, agregar particiones y colocar pacientes con trauma térmico. Los criterios para diseñar arquitectónicamente un servicio de quemados son numerosos, mandatarios y complejos. Los diseñadores deben abocarse a concebir una estructura física basada siempre en diseños y dispositivos para un estricto control de infecciones. En sumatoria, un solo norte; barreras efectivas de control de infecciones cruzadas. No debe diseñarse un sanitario para el personal, por ejemplo, frente a un área de recuperación pos-anestésica.

Las áreas de hidroterapia deben colocarse diametralmente opuestas a los quirófanos. Circulación restringida, disposición de desechos biológicos o material de curaciones y camas por sistemas de aislamiento, son circunstancias que caracterizan un servicio de quemados. Cada cama debe estar físicamente aislada; entendiéndose como aislamiento físico a paredes reales, las cortinas son aislamientos visuales. Las paredes de las habitaciones y demás áreas críticas deberán estar cubiertas de material antibacteriano especial, por ejemplo Acrovir ®.

No importa lo bien elaborada que esté una unidad de quemados, sin el cumplimiento estricto del lavado de las manos ningún sistema controlaría las infecciones cruzadas. En nuestro equipo, el miembro estrella del año es quien mayor número de veces se lava las manos. No tienen sentido sistemas de microfiltrados de aire, flujo laminal, presiones negativas y últimas tecnologías importadas de la NASA por así decirlo, si no se regresa al simple método de lavado compulsivo de las manos antes y después de tocar un paciente quemado. Esto significa proveer jabón antiséptico y sistema de secado adecuados. Recientemente, el alcohol en gel ha unificado las dos variables de la ecuación en un solo acto; lavado sin agua y secado sin servilletas y/o aire caliente.

No es necesario insistir en áreas propias de un servicio de salud como son farmacia, almacén, nutrición clínica, etc., pero sí hacer hincapié en que todos esos servicios de apoyo deben ser exclusivos para el servicio de quemados. De la misma forma que el paciente quemado no es un paciente ordinario, tampoco son ordinarios los servicios de apoyo. Un laboratorio clínico, con bioanalistas dedicados tiempo completo al paciente quemado, de seguro tiene un enfoque diferente para interpretar sus hallazgos y una importante participación en las tomas de decisiones clínicas basadas en esos mismos hallazgos de laboratorio.

Por lo tanto, las estructuras adicionales de servicios de apoyo también serán especializadas. No es aconsejable contar con servicios ajenos y dependientes, por ejemplo, del hospital general al cual el servicio está afiliado. Está reiteradamente comprobado que esta última alternativa supone un engranaje desfasado en la maquinaria asistencial que demanda un paciente quemado.

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