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Abril de 2004 Página 1 de 4

Servicio de quemados en países con bajo desarrollo socioeconómico

De los Santos, Carlos E.

Las unidades de quemados deben ser pensadas bajo premisas de incidencia de quemaduras, factores de riesgo y determinantes culturales.

Está estipulado que una persona de cada 200 sufrirá una quemadura por año en una comunidad determinada, lo que nos lleva a 5.000 personas por millón de habitantes. Siguiendo esta línea matemática, se debe destinar una cama para pacientes quemados por cada 30.000 usuarios en el área de influencia de un hospital dado. Estas consideraciones son generales y aplicables a países pobres. Las variables de factores de riesgos y de vulnerabilidad de accidentes, inherentes a países con bajo desarrollo socioeconómico, hacen difícil especificar las verdaderas necesidades de servicios de quemados en un sistema de salud determinado.

Por lo tanto, las premisas indispensables para programar y desarrollar unidades de quemados se basan en determinaciones reales de la incidencia de quemaduras, factores de riesgos y sus determinantes culturales en un país específico. La mayoría de las quemaduras ocurren en personas de escasos recursos económicos; por lo tanto, corresponde al estado planificar y mantener servicios de quemados. República Dominicana ostenta un 27 por ciento de las admisiones como quemaduras eléctricas, mientras que la literatura mundial reporta solamente un 4-8 por ciento de admisiones por esta causa. Las determinantes de quemaduras eléctricas están asociadas con el hurto de electricidad. Esta situación, sui géneris, obliga a "dominicanizar" una planificación de servicios de quemados. El concepto de "tropicalizar" los servicios es válido para cualquier país. Las razones son simples: cada sociedad desarrolla sus propios riesgos y vulnerabilidades de accidentes, incluso las desarrolladas.

Lo que hace la concepción de un servicio de quemados realmente difícil y a la vez interesante, en términos de programación, es la extrema complejidad de criterios arquitectónicos, clínicos y de recursos económicos a tener en cuenta durante el proceso de planificación. Estos criterios y recursos se incrementan de forma exponencial una vez se inician las labores asistenciales. Las premisas son impactantes y no tradicionales; es aconsejable despojarse de todo el conocimiento previo de la clínica. Mientras se considere al paciente quemado como un paciente ordinario, se perderá el contexto real de esta extraordinaria lesión. Se puede afirmar que tratar a un paciente con quemaduras graves exige un nuevo aprendizaje por parte de cada uno de los involucrados. Estas reflexiones derivan de once años encabezando un servicio de quemados de alta complejidad con 2.054 admisiones de pacientes con una superficie corporal quemada promedio de 37 por ciento y de 20.000 pacientes en nuestra clínica ambulatoria.

Planificación
Planificar un servicio de quemados y posteriormente operarlo, no acepta ninguna presunción. Los servicios especializados de quemados son necesarios, imprescindibles y son la única garantía de sobrevivencia de un quemado grave. En otras palabras, no admiten discusión ni requieren justificar su existencia. En un país de 8 millones de habitantes, por ejemplo, se presentarán en promedio 38.000 casos de quemaduras por año (5.000 casos por millón de habitantes). El 10 por ciento de estas quemaduras tendrá una severidad tal que amerite la utilización de algún recurso médico. Cerca de 800 pacientes serán clasificados como críticos y en promedio 80 a 200 morirán. Con esta inevitable realidad, se plantearán servicios de diferentes niveles de complejidad.

Por definición, un servicio de complejidad mínima se reserva para los sectores de atención a quemados que funcionan dentro de un servicio de cirugía general o traumatológica, con un grupo de camas asignadas, sin constituir un servicio o unidad diferenciada y que utilizan las salas de operaciones y consultorios del hospital en forma compartida. No dispone de instalaciones especiales y cuenta por lo menos con un médico especialista que conoce el tratamiento de los quemados. Su área de influencia es local.

Los servicios de mediana complejidad funcionan dentro de un hospital general o con el apoyo de él, y deben contar con: a) Recursos humanos: especializados en números suficientes para la capacidad. b) Planta física: área exclusiva para internamiento y tratamiento, consultorios externos propios o compartidos, dependencias auxiliares y c) Actividad: integral en quemados moderados a severos. Si sus recursos se lo permiten, atenderán quemados severos, o sólo realizarán el tratamiento de urgencia para luego derivarlos a un centro de alta complejidad. En pacientes críticos, sólo la urgencia con ulterior derivación. Se puede realizar docencia y educación sanitaria y dependiendo de los recursos, abordar algún trabajo de investigación clínica y recolectar datos para estadísticas. Su zona de influencia es provincial.

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