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Noviembre de 2017 Página 1 de 2

Seguridad en el uso de dispositivos pediátricos para la vía aérea durante la anestesia

Gustavo Higuera Redondo, MD

Prever dificultades en el manejo de la vía aérea pediátrica suele ser sencillo, pues en muchas situaciones estas se diagnostican en la valoración preanestésica.

Dispositivo es una palabra derivada del inglés Medical Device. En Colombia su uso está regulado por el decreto 4725 del 2015. [1] Los dispositivos médicos son aquellos desarrollados por la tecnología para cumplir un objetivo o superar dificultades durante el manejo de los pacientes tanto en el área clínica, como quirúrgica o diagnóstica. Aproximadamente, 60 % de los elementos utilizados en hospitales, y que equivalen a una variedad cercana a los 5.000 tipos (estos desde jeringas hasta los más sofisticados), son utilizados a menudo en el ámbito hospitalario.

Gracias a los avances tecnológicos, la cantidad, aplicaciones y sofisticación de estos ha ido aumentando en complejidad, por lo cual resulta necesario un amplio conocimiento de los mismos, desde su composición, indicaciones, complicaciones, métodos de utilización y, en algunos casos, de inserción.

El Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos de Colombia, como ente gubernamental, se encarga de su regulación tanto en el campo técnico como científico entregando el correspondiente registro sanitario que avala su utilización, ya que en muchas ocasiones estos elementos deben permanecer  en contacto con el organismo durante un tiempo prolongado. Para su expedición, los diferentes elementos son evaluados por comités que determinan si estos cumplen las diferentes normas internacionales de calidad, biocompatibilidad de materiales y pruebas de implantación.

Para el manejo de la vía aérea pediátrica se encuentran desde los más sencillos: como la máscara facial, cánulas orofaríngeas o laringoscopios, hasta elementos más sofisticados, desarrollados con tecnología de punta como los videolaringoscopios y fibrolaringoscopios, que permiten abordar y mantener control de ésta durante intervenciones quirúrgicas, urgencias u hospitalización en cuidado intensivo. La mayor utilidad de estos elementos se concentra en el manejo de la vía aérea difícil durante la inducción anestésica; cuyo control es indispensable para llevar a cabo los procedimientos quirúrgicos y posquirúrgicos con éxito.

Anticipar dificultades durante el manejo de la vía aérea pediátrica suele ser relativamente sencillo, ya que en la mayoría de las oportunidades estas se pueden diagnosticar durante la valoración preanestésica. Como en el caso de malformaciones craneofaciales, algunos síndromes  o antecedentes traumáticos.

En anestesia, el reto se encuentra en el paciente que posee una vía aérea difícil no anticipada. Dando como resultado complicaciones en la ventilación y oxigenación con aumento de la morbimortalidad en anestesia. [2]

Estos elementos de uso en la vía aérea pediátrica son clasificados según su sitio de aplicación. Van desde una simple máscara facial, la cual ha sido rediseñada para sellar perfectamente el contorno facial obviando dificultades del pasado, pues el concepto de “adulto pequeño” ha desaparecido.

Hoy en día se fabrican una gran cantidad y variedad elementos con diseño con base en las características anatómicas de las diferentes edades:

Los extraglóticos, comprenden las vías aéreas laringofaríngeas, cánulas nasofaríngeas y máscaras faciales, elaborados en silicona médica. Son de uso para el manejo primario de la vía aérea, permitiendo la forma más sencilla de lograr la ventilación y oxigenación.

Los supraglóticos, tipo máscara laríngea o tubo laríngeo en versiones de diferentes fabricantes desechables y reutilizables. Comprenden elementos económicos y de amplio uso por todos los anestesiólogos.

Cabe destacar la gran utilidad y versatilidad de elementos como la máscara laríngea, la cual posee innumerables reportes que avalan su gran utilidad en situaciones de emergencia intra y extrahospitalarias. De diferentes diseños, puede ser utilizada en gran cantidad de situaciones clínicas, por esto se le incluye en los algoritmos de manejo de vía aérea difícil esperada e inesperada. Además, su evolución en los últimos 20 años ha llevado a mejoría del diseño, modelos pediátricos con posibilidad de intubación a través de ellas y testigos para medir la presión dentro de su balón. Otros permiten abordaje de la vía aérea indirectamente como por ejemplo los bougies o intercambiadores de tubo con características para pediatría.

Los dispositivos invasivos por excelencia son el  tubo endotraqueal y los considerados quirúrgicos: sets de cricotirotomía percutánea (uso en niños mayores de 6 años de edad) y traqueotomía percutánea. El balón neumotaponador de estos ha sido rediseñado obteniendo hoy día avances como el microcuff que permite uso de tubos con balón hasta en neonatos y prematuros mejorando el perfil de seguridad de este elemento. [3]

Los dispositivos desarrollados para el manejo de diferentes situaciones rutinarias como difíciles han cambiado este escenario, por lo cual han sido  incluidos en diferentes  algoritmos de manejo desarrollados por las sociedades de anestesiología como el publicado en 2013 por la DAS (Sociedad Inglesa de Vía Aérea Difícil) y el desarrollado en el 2015 publicado en el texto de anestesia pediátrica de la Sociedad Colombiana de Anestesiología y Reanimación (Scare).[4]

Actividades educativas con apoyo de simulación son desarrolladas por la SCARE en Colombia.

Actividades educativas con apoyo de simulación son desarrolladas por la SCARE en Colombia, por medio de sus comités de anestesia pediátrica y vía aérea. Foto: Cortesía del autor.


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Seguridad en anestesia pediátrica, anestesia pediátrica vía aérea, buenas prácticas para administración de anestesia, simulación para anestesia, preanestésicos, anestesia para niños, ventilación y oxigenación del paciente, Sociedad Colombiana de Anestesiología y Reanimación, Scare, innovaciones en administración de anestesia.

Acerca del autor

Gustavo Higuera Redondo, MD

Gustavo Higuera Redondo, MD

Médico anestesiólogo y Especialista en Docencia universitaria, de la Universidad Metropolitana, de Barranquilla, Colombia. Docente del posgrado en Anestesiología de esta misma institución. Ha trabajado como anestesiólogo en el Hospital Pediátrico y la Fundación CRILAP, de Barranquilla. Miembro del Comité de Anestesia Pediátrica de la Sociedad Colombiana de Anestesiología y Reanimación (SCARE).
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