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Agosto de 2016 Página 1 de 2

Seguridad eléctrica en entidades de salud, un camino fundamental hacia la seguridad del paciente

Ing. Javier García Ramos

Actualmente los equipos biomédicos (EB) son sometidos a rigurosos controles de calidad y seguridad y toda empresa debe cumplir con normas, leyes y regulaciones para garantizar la seguridad del paciente.

¿Es posible hoy en día hablar de un proceso de atención en salud que no involucre el uso de un equipo biomédico? Es igualmente difícil encontrar dispositivos que no requieran de una fuente de alimentación eléctrica sea interna (batería) y/o externa; por lo que la seguridad eléctrica seguirá siendo un aspecto importante dentro del control y mantenimiento de los equipos utilizados en las instituciones de salud con el fin de garantizar la seguridad del paciente y su entorno.

Actualmente los equipos biomédicos (EB) son sometidos a rigurosos controles de calidad y seguridad desde la etapa de diseño, por lo que toda empresa que se involucre en el desarrollo de EB debe cumplir con normas, leyes y regulaciones que buscan garantizar la seguridad del paciente en todos los aspectos posibles como partes aplicables, corrientes máximas, aislamientos etc.; pero una vez éstos son instalados y puestos en funcionamiento, ¿cómo se garantiza esa seguridad?

Desde 1967 la AAMI (Association for the Advancement of Medical Instrumentation) [1] trabaja por el desarrollo, la gestión y el uso seguro y eficiente de la tecnología médica siendo tal vez el centro más importante a nivel mundial en el desarrollo, normas, guías, recomendaciones y divulgación en el ámbito de tecnología médica. En su última publicación acerca de la seguridad eléctrica (‘Electrical Safety Manual’, 2015) [2] incluye recomendaciones basadas en ANSI/AAMI ES60601-1 las cuales son prácticamente el “texto guía” para la seguridad eléctrica en equipos médicos ya que entrega los requerimientos de seguridad para equipos biomédicos con el fin de brindar seguridad al paciente y al operario de los equipos.

Estas normas establecen los requerimientos para eliminar los riesgos eléctricos tales como corrientes de fugas, puestas a tierra, aislamiento, entre otras, y fueron publicadas y han sido actualizadas desde 1977 como pruebas enfocadas en condiciones de laboratorio, lo cual es ideal en la etapa de pre-mercado y son muy aplicables para todo el ciclo de vida útil del equipo siendo la más utilizada en todas las instituciones. Sin embargo, la IEC desarrolló y publicó en el 2007 la norma IEC 62353 ‘Medical Electrical Equipment—Recurrent Test and Test After Repair of Medical Electrical Equipment’ [3] la cual está diseñada para pruebas de equipos en el sitio de uso o en campo y que debería ser, junto con las mencionadas anteriormente, parte del catálogo de referencia a seguir en el diseño de pruebas y protocolos de seguimiento a los equipos, pues se enfoca en las pruebas que deben realizarse constantemente a los equipos y después de una reparación e incluye una serie de chequeos específicos para dispositivos en uso y los límites aceptables para las diferentes mediciones.

Estas no son las únicas normas existentes, sería muy extenso mencionar las que pueden ser aplicables (toda la línea de la IEC 60601) pero en este punto es suficiente saber que existen junto con los profesionales competentes y capacitados para aplicarlas. El aspecto realmente a tener en cuenta es, qué respuesta podemos dar a estas preguntas:

  • ¿En nuestra institución se aplican estas normas?
  • ¿Contamos con el personal adecuado para esto?
  • ¿Todos los equipos biomédicos de la institución son eléctricamente seguros para el paciente, usuario y acompañantes?

Si alguna de las respuestas es no, estamos en mora de iniciar las acciones necesarias ya que son muchos los aspectos que pueden influir en la seguridad eléctrica y van, desde el almacenamiento, transporte, instalación, línea eléctrica de la institución y por supuesto el mal uso de los equipos.

La imagen 1 se obtuvo en un quirófano y es un ejemplo de un caso típico en el cual los equipos tienen cable grado médico acorde con la reglamentación pero están conectados a una toma de pared incorrecta ya que no es grado médico. Pero lo más curioso y común de la fotografía es el adaptador, en este caso uno de los equipos está conectado a través de un adaptador con lo que se conecta un cable de EB con polo a tierra (tres líneas) y una toma de pared con polo a tierra (tres líneas) utilizando un adaptador que lo convierte a dos líneas eliminando el polo a tierra y con ello todos los controles y normas aplicables en el diseño y fabricación del equipo. Todo el tema de seguridad eléctrica es eliminado con este adaptador y así mismo la seguridad al paciente y usuario.

Foto: Cortesía

En el segundo caso (imagen 2) se tiene el cable del pedal de un electrobisturí  (equipo diseñado para lograr el efecto de corte o coagulación de tejido por medio corriente) en mal estado y siendo utilizado en el quirófano.

Foto: Cortesía


Palabras relacionadas:
Seguridad hospitalaria, sistemas de seguridad, control de calidad en hospitales, seguridad del paciente, protocolos de seguridad del paciente

Acerca del autor

Ing. Javier García Ramos

Ing. Javier García Ramos

Ingeniero electrónico de la Universidad de Antioquia (Colombia), con formación y énfasis en Bioingeniería. Magister en Ingeniería Electrónica (2012), Universidad de Antioquia línea de énfasis Ingeniería Clínica. Posee 20 años de experiencia en el área de ingeniería clínica, mantenimiento de equipo biomédico, implementación de planes de mantenimiento y gestión hospitalaria, gerencia y administración del departamento de mantenimiento.
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