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Noviembre de 2008 Página 1 de 2

Riesgos de atascamiento en camas hospitalarias

Entre los problemas reportados por uso de elementos hospitalarios, el 18% corresponde a atascamientos en camas hospitalarias. El 63% de estos pacientes muere.

Los eventos de atascamiento en las camas hospitalarias suman un poco más de 18% de todos los tipos de problias reportados en uso de elientos hospitalarios, y 63% de estos pacientes mueren como consecuencia de ello. La mayoría de estos eventos podrían prevenirse mejorando el diseño de las barandas y las camas, y siguiendo un programa de seguridad, por lo cual este asunto se ha convertido en una preocupación mundial, que amerita la atención de todos los actores de la cadena, principalmente las instituciones de salud y los fabricantes.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (Food and Drug Administration, FDA), el Grupo de Trabajo de Seguridad de las Camas Hospitalarias (Hospital Bed Safety Workgroup, HBSW, un conjunto interdisciplinario e internacional en el que participan fabricantes, instituciones y autoridades de salud y organizaciones de apoyo a pacientes), la Comisión Internacional Electrotécnica (International Electrotechnical Comission, IEC) y la División de Protección de la Salud de Canadá han establecido recomendaciones y sugerencias, con algunos parámetros mínimos en la fabricación de las camas de uso hospitalario, para prevenir los riesgos de atascamiento que pueden resultar fatales, los riesgos potenciales por el funcionamiento inadecuado de los sistias de fijación de las barandas y otros relacionados con diversos componentes, como el colchón, la cabecera, los parales o cualquier accesorio añadido a la cama.

La mayoría de las camas hospitalarias -ajustables manualmente, por sistias hidráulicos o eléctricos- han sido clasificadas por la FDA como de bajo riesgo (Clase I); algunas como las camas que permiten rotar al paciente o tienen dispositivos especiales para practicarle ciertas terapias, son de riesgo moderado (Clase II) y las tipo mecedora, con asistencia para respiración, son de riesgo alto (Clase III).

En esta revisión tratarios fundamentalmente sobre las camas Clase I para adultos, y los comentarios no aplican para aquellas con finalidades especiales, como las bariátricas, las pediátricas, las postparto o las de labor de parto, entre otras de uso frecuente en las instituciones hospitalarias.

¿Cómo se produce el atascamiento?
La cabeza, el cuello y el tórax pueden quedar atrapados, especialmente en pacientes vulnerables, ancianos, frágiles o débiles, con desorientación o confusión, o los que están inquietos e intranquilos, ya que tienen menor fuerza o capacidad para reaccionar ante un evento de este tipo.

El atascamiento puede ocurrir con las camas totalmente extendidas, en posiciones articuladas (móviles), erguidas o intermedias, y con las barandas en diferentes lugares, en donde los espacios pueden aumentar, disminuir, ser menos accesibles o desaparecer completamente.

Se han descrito siete zonas potenciales de atascamiento. Las cuatro primeras registran el mayor número de eventos reportados (72,5% del total) y de muertes, como consecuencia de un evento de este tipo (73% del total). La parte del cuerpo más frecuentiente atrapada es el cuello, lo que implica un riesgo alto de estrangulamiento, mientras que un atascamiento de la cabeza o el tórax es menos letal, porque no interfiere con la respiración, y el paciente, según sus condiciones de salud, puede pedir ayuda verbalmente.

Zona 1: la cabeza del paciente puede ser atrapada dentro de las barandas, cuando los espacios entre las barras superan los 12 cm (esquema 1).

Zona 2: el cuello del paciente puede quedar atrapado bajo las barandas, entre los soportes de las barandas o al lado de una sola baranda (esquema 2). El riesgo se aumenta por la compresibilidad del colchón, debido al peso de la cabeza del paciente a lo largo de la baranda, con la liberación de la baranda o con la altura de esta en las diferentes posiciones de articulación de la cama.

Zona 3: el paciente puede quedar atrapado en el espacio comprendido entre la parte interna de la baranda y el colchón, cuando se utilizan colchones con dimensiones diferentes a las recomendadas por el fabricante (esquema 3). Este espacio se debe reducir al máximo, teniendo en cuenta la compresibilidad del colchón, la articulación de la cama y la firmeza de la baranda.

Zona 4: el cuello puede ser atrapado entre los extrios de la baranda y el colchón comprimido por el peso del paciente (esquema 4) .

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