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Noviembre de 2004 Página 1 de 3

Resonancia magnética nuclear fetal

Prayer D. y Brugger P. C.

Aunque la Resonancia Magnética fetal se usaba en casos de malformaciones del SNC, el desarrollo de secuencias adicionales ha permitido ampliar sus indicaciones.

Desde el advenimiento de las nuevas secuencias ultrarrápidas, que permiten obtener imágenes de resonancia magnética nuclear (RMN) fetal sin tener que sedar a la madre o inmovilizar al feto mismo por medio de curarización a través de la vena umbilical, la importancia de la RMN fetal ha aumentado constantemente [1]. En la actualidad es un método complementario de la ecografía habitual. Aunque la RMN fetal se usó en un comienzo en situaciones en las cuales la valoración ecográfica era insuficiente, en especial en el caso de las malformaciones del sistema nervioso central (SNC), la experiencia creciente y el desarrollo o adaptación de secuencias adicionales [2] han redundado en una ampliación de las indicaciones (tabla 1).

Métodos
Los estudios de RMN fetal se suelen realizar después de las 18 semanas de edad gestacional, en parte para asegurarse de que no puedan alterar la organogénesis, cuyas principales etapas ya han finalizado para ese momento, y en parte porque en etapas más incipientes la mayoría de las estructuras fetales son demasiado pequeñas para poder valorarlas apropiadamente. La mayoría de los exámenes se realizan antes de las 24 semanas de gestación, pues en muchos países este tiempo corresponde al límite para el aborto legal. No obstante, en condiciones que podrían avanzar o cambiar con el tiempo, puede ser apropiado practicar exámenes adicionales de control.

Bobinas
Las bobinas en fase deben tener elementos receptores que se puedan colocar lo más cerca posible de las regiones intrauterinas de interés. En ocasiones es necesario cambiar de posición la bobina durante el examen.

Colocación de la paciente
La paciente se coloca en posición supina o en decúbito izquierdo. No se han observado reacciones claustrofóbicas en un porcentaje mayor del que se anota en mujeres no embarazadas. No obstante, la experiencia ha demostrado que resulta más conveniente colocar a la paciente con los pies por delante, ya que así le será más fácil comunicarse con su acompañante.

Secuencias
Dado que los movimientos del feto pueden dañar la calidad de la imagen, las secuencias que se usan para la RMN fetal tienen una duración óptima de cerca de 20 segundos. En fetos que no se mueven (sea porque se encuentran en una fase quiescente o sus movimientos están afectados por situaciones patológicas) se pueden utilizar secuencias de hasta un minuto, pero no se recomiendan, porque resultan afectadas por los movimientos respiratorios de la madre.

Lo aconsejable es que el tiempo total de examen no sobrepase los 30-45 minutos, por lo menos en los casos en que solo hay un feto presente.

Como barridos de exploración en multiplano se emplean secuencias de angiografía de equilibrio (figura 1), a fin de determinar la posición de la región de interés y seleccionar el plano de imagen de la primera secuencia. Entonces, cada secuencia se usa como barrido de exploración para la siguiente.

Con el fin de obtener una alta resolución, el campo de visión (CDV) ha de ser lo más pequeño posible, sin que se creen artificios de plicatura. El mínimo CDV depende de la secuencia específica. El grosor del corte se debe ajustar al órgano de interés, pero hay que tener en cuenta que la relación señal a ruido (RSR) empeora con los cortes finos.

Las medidas para mantener corto el tiempo de toma de las imágenes incluyen el medio barrido y las imágenes paralelas (SENSE). Las imágenes T2-ponderadas son la norma en la RMN fetal, ya que proporcionan excelentes imágenes de la anatomía fetal, en todas las edades gestacionales. Esto se aplica en particular al cerebro fetal (figura 2), las cavidades llenas de líquido (nasal y oral, faringe, tráquea, estómago e intestino delgado, sistema urinario, vesícula biliar y conductos), los pulmones, la placenta y la superficie fetal, incluido el perfil. El contraste T2-ponderado se puede obtener usando secuencias de eco de espín rápido, en disparo único (SSFSE, por sus siglas en inglés), o secuencias de precesión libre en estado estable. Para optimizar el contraste tisular es preciso ajustar los parámetros de estas secuencias, con respecto a la edad fetal y a la región del feto o la placenta que se va a examinar [2].

La información T1-ponderada es necesaria para demostrar lesiones hemorrágicas, calcificación, las glándulas hipófisis y tiroides, el hígado, la grasa, el meconio y el flujo intravascular (figura 3). Esto se puede lograr usando secuencias de eco en gradiente en 2D o 3D, que se aplican con diferentes ángulos de incidencia. La larga duración (cerca de un minuto) de estas secuencias las hace susceptibles a los artificios de movimiento, y por ello puede requerirse la sedación materna, que no está permitida para exámenes habituales en muchas instituciones.

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fernando
04 de abril de 2019 a las 12:19

Buenos días: que preparación se le indica a la madre para realizar el estudio? Gracias

JESUS DAVID
16 de julio de 2015 a las 03:53

ME SIRVIO, GRACIAS....

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