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Abril de 2015 Página 1 de 3

Registros Médicos Electrónicos: ¿fantasía o realidad en América Latina?

Ángela Andrea Castro*

El Hospital presenta un análisis de los desafíos y realidades que enfrenta Latinoamérica en la incorporación de Registros Médicos Electrónicos.

Referirse a Latinoamérica como un todo es imposible, y más si se trata de evaluar la adopción de Registros Médicos Electrónicos. A la diversidad de estadísticas se suma la falta de información en varios frentes.

El director de una prestigiosa clínica recorre las instalaciones de su establecimiento médico en canoa. Esta fue la imagen que en abril del 2013 transmitieron todos los canales de televisión argentinos, cuando el doctor Alberto Cormillot se lanzó al agua para rescatar algunas de las 80 mil historias clínicas que quedaron sumergidas como producto de una inundación que afectó varias zonas de Buenos Aires.

Cincuenta y un años de registros y expedientes, considerados como la base documental de obesidad y de problemas derivados más grande a nivel global, se perdieron, ya que sobre ellos no existía ningún respaldo digital. Lo mismo sucedió en el 2008 en el hospital español Miguel Servet, donde más de dos mil historias médicas naufragaron luego de una fuga de agua.

En el caso argentino, algo se pudo salvar. A los pocos meses de ocurrida la inundación, la compañía Lakaut, especializada en gestión documental, anunció su apoyo para digitalizar cerca de 35 mil registros médicos recuperados y reiteró “la importancia de obtener un resguardo seguro para la documentación de cada paciente”.

Los Registros Médicos Electrónicos (RME) llegaron a solucionar, hace varios años, todos los problemas que afectan a las historias en papel. Actualmente, y luego de antecedentes como los mencionados, la discusión sobre sus beneficios versus sus “contraindicaciones” parece haberse superado y ahora la cuestión está en cómo implementarlos.

Entre sus ventajas más contundentes se citan: identificación precisa de los pacientes y confidencialidad de sus datos personales; integración con otros sistemas administrativos; disminución de tiempos en tareas administrativas y en el consumo de recursos físicos; mejoramiento de la seguridad jurídica del profesional de la salud; incremento de la calidad y eficiencia del proceso asistencial y de la toma de decisiones; posibilidad de acceder a indicadores de salud en tiempo real, y reducción de errores asociados a la ilegibilidad de la letra [1].

Mientras en Estados Unidos y Europa ya existen estudios sobre los niveles de adopción de los RME, América Latina acelera la marcha para que sus profesionales de la salud, instituciones médicas y gobiernos hagan de ellos una realidad, aunque para ello todavía queden varias barreras administrativas, tecnológicas, legislativas, educativas y económicas por superar.

De acuerdo con el documento ‘Conversaciones sobre eSalud’, de la Organización Panamericana de la Salud [2], en los países latinoamericanos no existe información certera sobre el nivel de utilización de los RME, aunque sí se han identificado experiencias exitosas aisladas que dan cuenta del interés de las instituciones públicas y privadas por contar con información oportuna y clara que permita mejorar la toma de decisiones.

Conscientes de esta falta de información y de la necesidad de compartir conocimientos sobre el tema, un grupo de 200 profesionales pertenecientes a la Red Latinoamericana y del Caribe para el Fortalecimiento de los Sistemas de Información de Salud (RELACSIS) discute desde hace tiempo sobre la situación de los RME en América Latina y el Caribe.

Además de promover el uso de los registros electrónicos en los establecimientos médicos, los miembros de RELACSIS indican que en la región es prioritario: estimular la formación del recurso humano en el manejo de estos sistemas; planificar la adopción de RME de manera que todos los involucrados realicen el proceso de migración de manera efectiva, y contar con un marco regulatorio que facilite o estimule su adopción [3].

Estas recomendaciones apuntan a que la adopción de RME debe ser parte del ADN de los Sistemas Nacionales de Salud Latinoamericanos (como ya sucede en algunos países) y estar respaldada por un equipo médico, técnico y administrativo con capacidad de adaptación frente a los cambios que implica.

Y es que este punto es para muchos la principal barrera que hay que superar. RELACSIS señala que los gobiernos de la región deben familiarizarse con los beneficios de los RME y cómo estos pueden impactar de forma positiva otras prioridades de sus países al convertirse en “instrumentos para la equidad, para mejorar el acceso a la salud y la distribución de recursos” [4].

Acerca del autor

Ángela Andrea Castro*

*Comunicadora social y periodista. Máster en Periodismo de agencia. Especialista en temas económicos, tecnológicos e industriales.
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José Gregorio
05 de mayo de 2015 a las 20:23

Estimados amigos, estamos muy interesados en conocer la bibliografía del trabajo de la Lic. Angela Castro, ya que queremos incluirlos en la bibliografía de varias tesis de grado en ortopedia que están usando una base de datos especial para ortopedia en nuestro hospital universitario en Mérida Venezuela. Muchas agradecería sostener una comunicación con la Lic . Muchas Gracias

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