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Diciembre de 2011 Página 2 de 2

Reanimación cardiopulmonar en neonatos y lactantes

Equipo editorial de El Hospital

Una vez que se comienza la administración de ventilación con presión positiva o de oxígeno adicional, se deben evaluar de manera simultánea las frecuencias cardíaca y respiratoria, y el estado de oxigenación, en forma ideal con el oxímetro de pulso, y no simplemente evaluando el color.

Los neonatos y lactantes que requieren RCP están en riesgo de deteriorarse después de que los signos vitales han retornado a la normalidad. Es muy importante su cuidado intrahospitalario y su seguimiento para la prevención de lesiones. Debe existir un equipo de RCP en todos los servicios, y personal preparado en forma adecuada para atenderlo. Una vez que se establece la ventilación y la circulación, el niño debe ser transferido a una unidad donde pueda ser estrechamente monitorizado y se le brinde la atención necesaria. La hipotermia controlada por paro, de 32 a 34 °C, en los niños con ≥ 36 semanas de gestación, debe hacerse dentro de las seis horas de nacido, y continuarla por 12 a 72 horas. También se debe considerar la infusión intravenosa de glucosa tan pronto como sea práctico después de la RCP, para evitar la hipoglicemia.

Es imperativa la monitorización con capnografía para confirmar el posicionamiento del tubo endotraqueal, como indicativo del débito cardiaco y para la detección del incremento del flujo sanguíneo ante el retorno de la circulación espontánea.

En un recién nacido en el que no se detecta frecuencia cardiaca, se deben suspender las maniobras de RCP si la frecuencia permanece indetectable por diez minutos.

Se deben desarrollar protocolos en todos los hospitales para la detección del niño en riesgo, de atención temprana y de cuidado organizado del niño reanimado de un paro cardiaco, como parte de la supervivencia. Estos últimos deben incluir la evaluación continua y el soporte hemodinámico, respiratorio y neurológico, intervenciones coronarias percutáneas cuando están indicadas, e hipotermia después de todos los tipos de paro. De acuerdo con la evidencia disponible, se recomienda que se utilicen metodologías de simulación, reportes para el diseño de programas de educación para la adquisición y el mantenimiento de las habilidades necesarias para la reanimación neonatal eficaz.

El mejor de los tratamientos del paro es la prevención. La implementación de protocolos de cuidados, para la prevención de las lesiones ocasionadas por el paro cardíaco en la población infantil; la prevención del episodio; la formación adecuada y generalizada del personal de la salud, desde el pregrado, y de la ciudadanía en el conocimiento del paro cardiaco y en la realización de maniobras de RCP; la formación de equipos de atención prehospitalaria e información de este personal, los cuidados preventivos y tener los equipos adecuados para prevención y tratamiento del niño, mejoran su supervivencia.

Fin.
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