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Febrero de 2009 Página 1 de 3

Radioncología: avances y perspectivas en América Latina

Luis Pinillos Ashton, MD

La radioncología en la región es efectiva pero subutilizada. Sólo cuando se valoren los costos-beneficios, habrá inversión gubernamental en la subespecialidad.

Equipos más potentes y capaces de colimar mejor, profesionales más especializados y mejor preparados, pacientes más informados y mejores servicios son los principales avances de la radioncología en los últimos 65 años. Para profundizar en el tema, El Hospital entrevistó al doctor Luis Pinillos Ashton, una autoridad de la materia en América Latina.

El profesor Pinillos es médico egresado de la Universidad Cayetano Heredia de Perú, realizó residencia de cirugía general y oncológica en el INEN y de radioterapia en el Christie Hospital & Holt Radium Institute de Manchester en Inglaterra. Es Fellow del Royal College of Radiology, autor de numerosas publicaciones, ha recibido múltiples distinciones y condecoraciones, fue presidente de la Asociación Latinoamericana de Terapia Radiante Oncológica (ALATRO) y de la Coalición Multisectorial Perú contra el cáncer, además de Ministro de Salud de Perú, entre otras posiciones.

Avances tecnológicos
En radioncología se ha presentado un enorme cambio tecnológico, de la mano con un amplio conocimiento de la historia natural del cáncer y los mecanismos de interacción entre los distintos agentes terapéuticos. "Hemos pasado de las radiaciones con equipos de kilovoltaje a los de megavoltaje, que permiten mayor dosis en profundidad y colimar mejor; hay menor radiación dispersa con menos daño de los tejidos vecinos. Con el kilovoltaje, para tratar un tumor interno se tenían que utilizar varias puertas de entrada, y la irradiación integral era grande, ya que partía de una dosis en la piel importante", asegura Pinillos.

Hoy se utilizan los rayos X o los gamma, electrones, protones y neutrones con distintas energías, y aspectos físicos que permiten introducir el rayo a una profundidad determinada y lograr un efecto localizado sobre el tumor.

La mitad de los equipos de radioterapia en el mundo son de cobalto. Como dice el doctor Pinillos: "en la región hay muchos cobaltos simples, que siguen siendo altamente eficientes para el manejo del cáncer avanzado. No hay diferencias significativas en el manejo de las metástasis o de lesiones avanzadas de un acelerador frente a un cobalto, solo que los costos son cuatro o cinco veces mayores entre uno y otro, y en muchas regiones aisladas el acelerador lineal sería más un problema que una solución, puesto que requiere un mantenimiento permanente, con repuestos que no se encuentran allí".

La braquiterapia fue una de las primeras técnicas utilizadas particularmente para el tratamiento del cáncer de cuello uterino; se insertaban primero cápsulas radioactivas de radio o cesio, que se dejaban allí por un tiempo; luego se colocaron alambres de iridio en los tejidos blandos, y después se desarrollaron semillas que suministraban bajas tasas de dosis, al inicio de oro o de paladio, que se sembraban en pequeños tumores superficiales en la vejiga. Sostiene Pinillos que esta tecnología "luego se utilizó en otros órganos, como la próstata, por ejemplo, en la que con guía ecográfica se siembran las semillas y se dejan ahí en el paciente para siempre, con lo que se logra una buena distribución de la radiación y la destrucción del tumor. Las semillas convencionales emitían radiaciones lentamente; hoy, algunos materiales radioactivos, como iridio o cobalto, han sido llevados al tamaño de un grano de arroz para reemplazar las 50 u 80 semillas que se dejaban en la próstata; con tecnología electrónica son movilizados de una posición a otra, por segundos o minutos, y en esa misma sesión se termina el tratamiento, sin dejar ningún material extraño dentro del organismo".

Con esta tecnología se puede hacer la braquiterapia en tumores de esófago, pulmón o intramamarios, además de los ya mencionados: "es un campo en crecimiento, en el que cada día se usan más combinaciones de las técnicas; la utilización de quimioterapia con teleterapia o con braquiterapia está desarrollándose, y trae el beneficio de disminuir la morbilidad de los pacientes y de alguna manera incrementar la curación".

Los avances en la imaginología han permitido imágenes tridimensionales, y la posibilidad de seguir el tumor durante los movimientos naturales del organismo, como los respiratorios o intestinales, y hasta los de la próstata, y por tanto, la administración de tratamientos conformados a este nivel guiados por imágenes. En palabras del doctor Pinillos, “podemos darle más dosis a ciertas partes del tumor, y para identificarlas, la tomografía por emisión de positrones (PET) da una imagen funcional, que nos permite modular la dosis dentro de un tumor, minimizar los efectos secundarios y aumentar el control… Hoy, evidentemente, curamos más que antes”.

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