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Santiago de Querétaro, México - Noviembre de 2017 Página 1 de 2

Promueven modelo biomecánico para diagnosticar el daño cerebral en neonatos

El sistema promedia los ciclos de movimiento de los bebés para identificar un patrón, que al romperse alerte para ajustar los tratamientos.

Investigadores y estudiantes del Instituto de Neurobiología (INB) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), sede de Juriquilla, en el Estado de Querétaro (centro del país), desarrollaron un método que permite diagnosticar a tiempo el daño cerebral en recién nacidos.

Según un comunicado del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología de México (Conacyt), el proyecto, a cargo del fisioterapeuta, pasante del doctorado en ciencias biomédicas, Felipe Martínez Matehuala, con apoyo del responsable técnico del Laboratorio Universitario de Biomecánica de la UNAM, Adrián Jefté Elías Jiménez, tiene como objetivo evaluar a recién nacidos con factores de riesgo de daño cerebral, como parte del protocolo de investigación ‘Desarrollo de métodos para el diagnóstico y tratamiento temprano de recién nacidos con factores de riesgo prenatales y perinatales’.

Martínez Matehuala explicó al Conacyt que resulta muy complejo evaluar a menores durante los primeros meses de edad, ya que, en caso de que muestren alguna secuela de lesión cerebral, será en los meses subsecuentes cuando haya transcurrido el periodo máximo de plasticidad cerebral.

“Durante los primeros meses de vida, el ser humano presenta máxima plasticidad cerebral, eso significa que estamos en un etapa en la que son más evidentes los avances en la terapia, pero resulta difícil hacer una evaluación. Dado lo anterior, surge la necesidad de crear nuevas herramientas diagnósticas específicas para esos primeros meses posnatales”

Sostuvo Felipe Martínez Matehuala.

Este proyecto, que se lleva a cabo en la Unidad de Investigación en Neurodesarrollo ‘Dr. Augusto Fernández Guardiola’, del Instituto de Neurobiología de la UNAM, se basa en la técnica de neurohabilitación de Katona utilizada en el protocolo de la Unidad de Investigación en Neurodesarrollo, señala la nota de prensa.

“En los primeros meses, los seres humanos presentan algunos patrones de movimiento que son estereotipados e innatos, precursores del gateo, de la marcha o el control de la cabeza. Lo que hacemos aquí en el Laboratorio Universitario de Biomecánica es medir cómo es que los bebés reproducen este patrón. Por una parte, analizamos a bebés que tienen un neurodesarrollo normal y con ellos creamos una norma o base de datos, para después evaluar a otros que tienen factores de riesgo para daño cerebral, con esto comparamos el desarrollo de ambos grupos”, puntualizó.

El fisioterapeuta dividió los factores de riesgo de daño cerebral en los bebés en prenatales, perinatales y posnatales. “Entre los prenatales se encuentran la restricción de crecimiento intrauterino y trastornos metabólicos en la madre. Respecto a los perinatales, los más comunes son asfixia o prematurez, y como posnatales se considera la hiperbilirrubinemia. Esto no significa necesariamente que el bebé tenga secuelas o daño cerebral, pero la posibilidad está latente, por lo que es candidato a ser evaluado y recibir el tratamiento”, aclaró.

Según dijo al Conacyt, actualmente se trabaja con dos grupos de bebés, unos que son atendidos en el protocolo de investigación de la Unidad de Neurodesarrollo y un grupo control de bebés con desarrollo normal provenientes de hospitales o clínicas privadas.

Respecto a la tecnología que se utiliza para este sistema, Felipe Martínez Matehuala explicó que el Laboratorio Universitario de Biomecánica cuenta con 11 cámaras que emiten luz infrarroja enfocada en una mesa de terapia donde es evaluado el bebé y se le colocan marcadores bajo un modelo biomecánico con un material optorreflejante.

“Esa luz infrarroja no es parte del espectro del ojo humano, por lo que el brillo que refleja no lo podemos ver; sin embargo, si al menos tres cámaras reflejan el mismo marcador, se puede triangular su posición en un espacio tridimensional. Nos brinda información X-Y-Z 250 veces por segundo; hace lo mismo que los satélites con los teléfonos celulares para obtener la información del sistema de posicionamiento global (GPS)”, señaló.

Para ello, Felipe Martínez Matehuala diseñó un modelo biomecánico que permite determinar cuántos marcadores se deben usar, en qué posiciones anatómicas y el tipo de marcador que se debe emplear para el estudio, indica el comunicado del Conacyt.

“Durante el estudio se hacen también mediciones antropométricas al bebé, y con los marcadores podemos calcular o predecir los centros de masa de cada segmento rígido o de cada articulación en todo el cuerpo del bebé, desde la cabeza, el tronco —dividido en dos segmentos—, los hombros, codos, caderas, pelvis, rodillas y tobillos. Cuando tenemos esa proyección podemos generar bases locales o centros de referencia. Con esto logramos que los cálculos sean muy exactos, las cámaras tienen un margen de error de dos micras, que es muy bajo. Además hacemos filtros para tener señales mucho más limpias”, detalló.

Una vez que se tiene esta información angular, se corta en eventos biológicos clínicamente, para ello se cuenta con un programa de computadora que permite observar los marcadores en el espacio tridimensional, además de información de otras dos cámaras frontales y laterales, que ofrecen ángulos de referencia.


Palabras relacionadas:
Diagnóstico de daño cerebral en neonatos, Instituto de Neurobiología (INB) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), modelo biomecánico para el diagnóstico de daño cerebral en bebés, técnica de neurohabilitación de Katona.
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