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Agosto de 2004 Página 2 de 3

Procedimiento, complicaciones y ventajas de la oxigenación extracorpórea

Oxigenación: El oxígeno difunde del compartimiento del gas a la sangre que fluye por el sistema, mientras que el bióxido de carbono difunde de la sangre, y después es lavado del oxigenador por el flujo de oxígeno. Es importante remover las burbujas de oxígeno de la sangre antes de introducir la sangre oxigenada al paciente, para ello se han diseñado sistemas de oxigenación que dejan correr capas delgadas de sangre sobre amplias superficies plásticas (polietileno, polivinilo) y que permiten el paso de la sangre a través de membranas o tubos finos porosos para el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono.

En la actualidad se utilizan diferentes sistemas para el transporte de oxígeno --oxigenación arterial-- durante la circulación extracorpórea. El oxigenador de burbuja oxigena la sangre con minúsculas burbujas de oxígeno, se usa en procedimientos cortos, pues puede aumentar la incidencia de embolia, la lesión sanguínea y la desnaturalización de las proteínas cuando se utiliza por periodos largos. En el oxigenador de membrana el oxígeno está separado de la sangre por una membrana plástica semipermeable que permite el paso del gas oxigenante. El oxigenador de discos rotatorios contiene muchas placas paralelas de acero y una varilla tubular central, para la entrada y salida de la sangre y el aporte de oxígeno. La sangre venosa derivada de las venas cavas, que desciende por gravedad, se extiende sobre los discos rotativos hasta formar una película y después se carga con oxígeno; unas bombas rotatorias la devuelven a los vasos ilíacos, haciéndola pasar previamente por un regulador térmico y un filtro.

Hay tres tipos principales de oxigenadores de membrana: de placa, espiral y fibra hueca. Todos tienen un diseño interno que expone los glóbulos rojos al oxígeno permitiendo que caigan libremente. El de placa utiliza las hojas planas, de varias capas de la membrana hechas de polipropileno microporoso y dobladas como un acordeón. El gas y la sangre fluyen en los lados opuestos de la membrana, típicamente en una dirección a contracorriente.

Los oxigenadores de membrana han tenido un alto grado de aceptación clínica especialmente en procedimientos prolongados. Esto se debe en parte al desarrollo de nuevos materiales como el polimetilpenteno (PMP) que han sido utilizados para la fabricación de la fibra con la que se puede construir una membrana más densa, que han mejorado la distribución de los poros, lo que evita el contacto directo de la sangre y el aire o el oxígeno, elimina totalmente el paso de plasma a través de los poros, aumenta la eficiencia del oxigenador y reduce el trauma sanguíneo. Debido a que el dióxido de carbono es más soluble que el oxígeno y el nitrógeno, cuando se llena el circuito de los oxigenadores de membrana con dióxido de carbono antes del fluido, se evita la formación de burbujas de aire.

Los oxigenadores necesitan un sistema de suministro de gases, al menos una fuente de oxígeno (aire y algunas veces dióxido de carbono), reguladores de flujo y flujómetros. Para lograr el máximo beneficio se debe colocar un reservorio colapsible en el circuito. Puede incorporarse en el circuito un analizador de oxígeno, un microfiltro y un regulador de calor integral para controlar la temperatura de la sangre. Los oxigenadores en posición veno-arterial inducen una mejoría considerable en los niveles de saturación de oxígeno.

Aunque los oxigenadores de burbuja son generalmente menos traumáticos a la sangre que los oxigenadores de membrana, el flujo, la presión negativa, y la propensión del sistema de succión al alto contenido de aire que se mezcla con la sangre son particularmente traumáticos si la succión no es controlada. Tales características pueden disminuir las ventajas de estos oxigenadores.

Reguladores de calor: Han sido diseñados para añadir o remover calor de la sangre a través del control de la temperatura corporal. Durante su flujo por el circuito extracorpóreo, la sangre se enfría y se debe calentar para evitar el enfriamiento del paciente. Para mantener la temperatura deseada en el regulador de calor, una mezcla de agua regula la entrada de agua calienta y tibia. El mezclador incluye un termómetro y una válvula de reserva de presión.

Actualmente los reguladores de calor hacen parte integral de los oxigenadores, se sitúan cerca a la sección de intercambio de gases del circuito para minimizar el riesgo de microburbujas de gas en la sangre, que pueden ocurrir si la sangre es calentada después de saturarse de gas, y algunas veces entre la cámara de burbuja o el oxigenador de burbuja.

Una fuente de agua caliente y fría, un regulador, y un sensor de temperatura son requerimientos suplementarios para el sistema.

Después de la oxigenación, la sangre es bombeada en el cuerpo a través de una cánula colocada en la aorta ascendente o la arteria femoral a una velocidad que depende de los requisitos fisiológicos del paciente.

Complicaciones de la oxigenación extracorpórea
Como soporte circulatorio, la oxigenación extracorpórea puede producir hemólisis, alteraciones de la coagulación, aumento de la respuesta inflamatoria y complicaciones técnicas. En algunas oportunidades se puede presentar embolismo de aire.

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