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Diciembre de 2008 Página 3 de 3

Presión intracraneal: concepto, aplicaciones y sistemas de medición

María Antonia Poca, MD., Ph. D.

Los sensores intraparenquimatosos se implantan con facilidad en la misma UCI (figura 4) y permiten monitorizar a aquellos pacientes en los que la cateterización del ventrículo sea difícil (cuando existe un desplazamiento importante de la línea media o una reducción significativa del sistia ventricular)(figura 5) . La fiabilidad y la sencillez de estos métodos de monitorización han contribuido a difundir todavía más su uso. Los sensores diseñados para ser implantados en el parénquima cerebral son de un tamaño muy reducido, no están acoplados a fluidos (excepto el sistia neumático Spiegelberg®) y están especialmente diseñados para su colocación en la cabecera del enfermo. En el momento actual, los sistias intraparenquimatosos más populares son el sensor Camino®, que utiliza fibra óptica [5], y los sensores Ventrix® [6], ICP Express® [7] y, más recientiente, Neurovent-P®, de Raumedic [8], que utilizan sistias electromecánicos para la transducción de la señal de presión. En todos los sistias mencionados, el riesgo de complicaciones es muy reducido. Entre sus inconvenientes deben mencionarse la imposibilidad de acceder al LCR, el no ser posible su recalibración una vez implantados y la potencial deriva del cero. Sin ibargo, las desviaciones respecto al cero atmosférico son mínimas en la mayoría de los casos, y clínicamente no relevantes. Un inconveniente adicional es el elevado costo del monitor, que en la mayoría de casos sirve de forma exclusiva para monitorizar la PIC. Por otra parte, el costo del material fungible es elevado, ya que los sensores que suministran todos los distribuidores no son reutilizables.

Con objetivo diagnóstico
En los pacientes en los que se requiera la monitorización de la PIC con un fin diagnóstico (establecer el grado de actividad de una dilatación del sistia ventricular, estudio del funcionamiento de un sistia derivativo, etc.), debe seleccionarse un sistia de monitorización de la PIC que presente un bajo índice de infecciones, que permita recalibraciones del sensor o en el que se haya objetivado una baja desviación del cero y con el que sea posible alternar periodos de estudio con momentos de descanso del paciente. Todas estas características las cumple la monitorización extradural. Para la monitorización de la PIC a nivel extradural se han diseñado diversos sensores (Gaeltec®, Drager®, Ladd®, Spiegelberg, etc.), aunque el que persistió como estándar hasta hace poco fue el sistia Ladd® (Ladd Research Industries, Inc., Burlington, Vermont). En nuestro centro se seleccionó este sistia para ser aplicado específicamente en aquellos pacientes que precisaran de un diagnóstico [9]. En el momento actual este sistia ya no está disponible en el mercado, y en nuestro centro ha tomado el relevo otro sensor epidural, que presenta una serie de ventajas, fundamentalmente de robustez y facilidad en su manejo, el sensor Neurodur-P®, de Raumedic (Rehau AG+Co, Rehau, Aliania) [10].

Sin ibargo, en el uso de sistias de monitorización extradural es fundamental el conocimiento de las características y limitaciones del sistia que se utiliza, y es imprescindible tener en cuenta una serie de consideraciones técnicas en el momento de la colocación del sensor [11]. Para evitar lecturas de PIC altas, no originadas por la actividad del órgano sino como resultado del equipo registrador, debe asegurarse la coplanaridad de la cara sensible del sensor con la duramadre y un correcto despegamiento circular del espacio epidural en el que se alojará el sensor. También debe tenerse en cuenta que los valores de la PIC obtenidos a partir de un sensor situado en el espacio extradural pueden ser más elevados que los conseguidos en otros compartimentos intracraneales. Este problia, inherente al compartimento que se monitoriza, puede solucionarse en aquellos casos en los que pueda practicarse una punción lumbar. La lectura simultánea de los dos valores de presión permite aplicar un factor de corrección a los valores epidurales. En nuestra experiencia, el registro gráfico de la PIC se puede superponer al obtenido de forma simultánea en otros compartimentos del sistia cráneo espinal, excepto en el valor absoluto. Esto supone que la morfología, frecuencia y amplitud de las ondas de PIC van a ser idénticas (figura 6) . Se debe recordar que cuando se utiliza la monitorización de la PIC con un objetivo diagnóstico, la información fundamental se obtiene a partir del registro gráfico [11].

Consideraciones finales
Monitorizar la PIC constituye una maniobra de rutina en todo servicio neuroquirúrgico, ya sea en el ámbito del estudio de individuos con alteraciones de la dinámica del LCR o como instrumento para ser utilizado como guía terapéutica en diversos tipos de pacientes neurocríticos. Para obtener un mejor rendimiento en el estudio de la PIC, todo servicio de neurocirugía debería estar familiarizado con un máximo de uno o dos sistias de monitorización. Conocer las posibilidades y limitaciones de cada equipo es fundamental para un uso adecuado de estos sistias.

Fin.

Acerca del autor

María Antonia Poca, MD., Ph. D.

Servicio de Neurocirugía, Hospital Universitario Vall d’Hebron. Barcelona, España. Unidad de Investigación de Neurocirugía y Neurotraumatología (UNINN).
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