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Junio de 2005 Página 1 de 3

Preparación del intestino para procedimientos quirúrgicos o diagnósticos

La adecuada preparación de vías digestivas previo a procedimientos radiológicos o endoscopicos es esencial para evitar complicaciones infecciosas y mecánicas.

Las ayudas diagnósticas desarrolladas por la medicina han permitido afinar la precisión de las evaluaciones cuando se estudian patologías que con solo la historia clínica y el examen físico no se definen. La radiología y las técnicas endoscópicas son, en muchos casos, el pilar fundamental para confirmar, e incluso tratar lesiones de los órganos no visibles a simple vista.

La adecuada preparación de las vías digestivas es esencial para prevenir las complicaciones infecciosas y mecánicas. Además, redundará en mejores resultados, menores complicaciones, facilitará la interpretación y la realización del procedimiento, acortará la duración del mismo y evitara el tener que repetir el procedimiento.

La optimización de la preparación del paciente es una consideración importante cuando se realizará una colonografía ya que la presencia de grandes cantidades de materia fecal residual o fluidos en el colon puede comprometer seriamente los resultados del examen. Aunque los residuos de fluido en el colon generalmente no son un impedimento para la colonoscopia pues el líquido puede ser aspirado con el colonoscopio, durante la colonografia, si hay mucho líquido presente, lesiones clínicas importantes, como pólipos o neoplasias pueden no ser identificadas con el paciente en posición supina o prona. Por lo tanto, se deben realizar todos los esfuerzos necesarios para mantener el colon limpio y seco durante la evaluación.

Los métodos retrógrados empleados en un principio para la preparación se han abandonado en favor de los sistemas anterógrados de limpieza, buscando la mejor tolerancia, eficacia y comodidad para el paciente. Es difícil definir cuál es el ideal, puesto que por lo general todos ellos obtienen buenos resultados siempre que se trate de un paciente sin signos de oclusión. La presencia de una suboclusión o de oclusión completa impide la preparación anterógrada, y debe recurrirse si es posible al lavado.

Cuando el procedimiento se limita a las vías digestivas superiores se requiere tan solo de un ayuno de cuatro horas para permitir el vaciamiento del contenido gástrico. En algunos casos, pacientes ancianos o niños pequeños, puede ser necesaria la aplicación de anestésicos.

La preparación de las vías digestivas bajas es más compleja. Para los procedimientos quirúrgicos la preparación del intestino puede ser mecánica, mediante el uso de diversas soluciones y química, con la administración oral de antibióticos. La preparación mecánica busca disminuir las heces presentes en la luz intestinal antes de la cirugía, y el uso de antibióticos, persigue reducir la concentración intraluminal de bacterias y alcanzar niveles adecuados de fármaco en los tejidos para contrarrestar cualquier contaminación durante la cirugía.

Hay muchos métodos para la preparación mecánica del intestino. Sin embargo, es esencial valorar su seguridad, efectos secundarios, costo y calidad de la limpieza, así como también, la facilidad de administración y las molestias que ocasionan al paciente. Siempre, es indispensable seguir las indicaciones del fabricante en cuanto a la dosis y contraindicaciones para la optimizar la aplicación de los métodos mecánicos. Desde el punto de vista de los profesionales de enfermería, la administración debe ser fácil, segura, eficaz, bien tolerada por los pacientes, costo-efectiva y con mínimos efectos secundarios.

El empleo de métodos mecánicos se contraindica en insuficiencia renal grave, insuficiencia cardiaca congestiva, enfermedad intestinal inflamatoria aguda, y cuando hay sospecha de oclusión o pseudo-oclusión intestinal.

Egea González y colaboradores encontraron una tolerancia y efectividad de la limpieza pre-quirúrgica de colon superior con el uso de un laxante salino que contiene fosfato mono y disódico con alta osmolaridad, el cual produce un efecto catártico en la mucosa gastrointestinal, en comparación con la solución salina isotónica, no absorbible, ni digerible que produce un rápido lavado colónico sin perdidas importantes de fluidos y electrolitos. En un metaanálisis realizado en el año 1998 en el que se revisan los trabajos comparativos de ambas soluciones, se concluye que el fosfato mono y disódico con alta osmolaridad se tolera mejor y es más económico. Los efectos secundarios referidos con más frecuencia han sido las náuseas y vómitos en un 29,5% de los casos, ya que la osmolaridad (1700 mOsm/l) puede provocar un efecto irritativo sobre la mucosa gástrica.

Bujanda y colaboradores encontraron mayor tolerancia y comodidad con fosfato mono y disódico con una limpieza del colon buena o excelente en el 84% de los pacientes sometidos a endoscopia al compararlo con polietilenglicol.

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