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Agosto de 2017 Página 1 de 2

Nuevos horizontes para la enfermedad hipertensiva

Enrique Melgarejo R., MD, FACC, FESC

Sincronizadores, cardiodesfibriladores y dispositivos para cierres de cardiopatías congénitas, entre otros, son avances tecnológicos que dirigen esta condición.


Como es ya muy conocido, actualmente la mayor causa de mortalidad en el mundo occidental –y ya casi en todo el planeta-, está dada por las enfermedades cerebro-cardio-reno-angiovasculares.

Pero aunado a lo anterior, un hecho innegable es que los costos por hospitalizaciones, re-hospitalizaciones, procedimientos intervencionistas con sus dispositivos e insumos, absorben gran parte de los recursos en salud. Tratar el  cáncer u otras enfermedades crónicas es muy costoso, pero las enfermedades cardiovasculares son mucho más prevalentes y con mayor densidad poblacional.

Desde 1948 cuando se inició el Estudio Framingham (ya con tres generaciones en seguimiento) se ha determinado que existen factores de riesgo para estas enfermedades. Es así como antes, por ejemplo, no se sabía que fumar producía infartos, cáncer y enfisema –entre otras patologías-; que la hipercolesterolemia llevaba a aterotrombosis. Igual sucede con la diabetes M2, que ahora se sabe que es una enfermedad pan-vascular de origen metabólico y no un simple factor de riesgo (FdeR) cardiovascular.

Pero además de los nuevos conocimientos sobre factores de riesgo, se ha inducido también la investigación para el desarrollo de nuevos medicamentos para el manejo de estos FdeR (diferentes clases terapéuticas para la hipertensión arterial con sus respectivas sub-clases con variaciones farmacodinámicas y farmacocinéticas); para la hipercolesterolemia (las estatinas con sus distintos grados de potencia y ya drogas biotecnológicas); nuevos medicamentos para la diabetes que logran impactar la mortalidad cardiovascular, etc.

Y si en farmacoterapia se ha avanzado, en tecnología los adelantos han sido casi que exponenciales: sincronizadores, cardiodesfibriladores, dispositivos para cierres de cardiopatías congénitas, cierre de auriculilla para fibrilación atrial, electrocatéteres para mejores resultados de las ablaciones, marcapasos “inteligentes” y ya vamos por la vía de la nanotecnología.

Imagen ecográfica de placa aterosclerótica en arteria femoral común derecha.


Figura 1. Imagen ecográfica de placa aterosclerótica en arteria femoral común derecha.


En los últimos 15 años, ha habido también un cambio en el concepto fisiopatológico y molecular de las enfermedades cardiovasculares. Y uno de los tópicos fundamentales es el de cambiar el concepto clásico cardiovascular. No todas estas enfermedades son cardiocéntricas. Por ejemplo, el infarto del miocardio no es un problema del músculo cardíaco, es una dificultad coronaria; la hipertensión pulmonar no es un problema de los pulmones, es una disfunción de origen eminentemente endotelial; el ataque cerebrovascular no es un asunto del cerebro: tiene como causa un daño vascular y/o cardioembólico. La falla renal no es una dificultad surgida en los riñones, aparece a partir de daño mesangial, la mayoría de las veces. La disfunción eréctil no es un problema del pene sino neurovascular. La pierna amputada no es debida a que la extremidad está enferma, es la resultante de un daño vascular. De ahí que segmentar las enfermedades cardiovasculares en enfermedades de la retina, o cerebrovascular o enfermedad carotídea o coronaria, o renovascular, etc., es una falencia y al mismo tiempo una falacia.

La estructura o pared vascular es una sola y reacciona sistémicamente cuando es agredida por los FdeR. Jamás veremos un enfermo infartado porque se le tapó la descendente anterior y el resto de su vasculatura sistémica sea normal. Ahora bien: ¿Qué hace que en un sujeto en riesgo se manifieste el desenlace primero en un órgano que en otro?: cuatro razones: genes, medio ambiente, biomecánica vascular y algo o mucho por el azar.


Palabras relacionadas:
Enfermedad hiperintensiva, hipertensiión arterial, causas y consecuencias de la hipertensión arterial, avances tecnológicos para enfermedades coronarias, cardiología y cirugía en Colombia

Acerca del autor

Enrique Melgarejo R., MD, FACC, FESC

Enrique Melgarejo R., MD, FACC, FESC

Cardiólogo y Electrofisiólogo. Presidente de la Sociedad Colombiana de Cardiología. Profesor Emérito del Hospital Militar Central, en Bogotá, Colombia. Presidente Emérito del Colegio Panamericano del Endotelio. Fellow de la Sociedad Latinoamericana de Hipertensión.
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