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Agosto de 2008 Página 1 de 3

Nuevas tecnologías para el diagnóstico del cáncer del seno

Bernardo Sánchez Restrepo, MD

El ultrasonido, la mamografía digital y la resonancia magnética, entre otros, han mejorado el diagnóstico de cáncer de mama mucho antes de que se manifieste.

Como es de público conocimiento, la incidencia del cáncer de seno se ha incrementado de una manera muy importante; es así como en los Estados Unidos, una de cada ocho mujeres tuvo, tiene o tendrá esta enfermedad durante su vida; más aún, se espera que para el 2008 mueran 40 930 mujeres a causa de cáncer de seno. Hoy es la segunda causa de muerte por cáncer en las mujeres, después del de pulmón [1]. América Latina no se escapa de ese notorio incremento.

Es importante recordar que el estadio del cáncer en el momento del diagnóstico es determinante para el pronóstico de las pacientes. El cáncer más temprano de todos se denomina in situ, es decir, aquel que se encuentra confinado a la luz del ducto o de los acinos. Los carcinomas de tipo ductal corresponden a la variedad más común del cáncer del seno in situ, en el 90% de los casos. La variedad lobulillar ocupa el segundo lugar, con un porcentaje cercano al 9%.

La sobrevida a cinco años, esperada para los cánceres de seno en estados 0 y I, es del 100%; para los IIa, 92%; para los IIb, 81%; para los IIIa, 67%; para los IIIb, 54%, y para los estados IV, 20% [2].

Entonces, la tarea de los radiólogos mastólogos es la de procurar el diagnóstico lo más temprano posible, y para ello se valen de exámenes que han demostrado tener capacidad diagnóstica mucho antes de que la lesión se manifieste clínicamente, más aún si se tiene en cuenta que en las etapas iniciales este cáncer tiende a ser asintomático.

Durante muchos años la mamografía se ha consolidado como el examen por excelencia para este fin, y a través del tiempo ha demostrado una sensibilidad del 85% y una especificidad de alrededor del 30%, cifras estas que aunque no son extremadamente buenas, han disminuido la mortalidad en un 18%, como se desprende de los meta-análisis realizados de los distintos trabajos de tamizaje mamográfico. Cabe señalar que la disminución de la mortalidad, que se deduce de los estudios realizados exclusivamente en Suecia, alcanza el 29% [3].

La mamografía convencional disminuye la capacidad diagnóstica a medida que la densidad del tejido mamario aumenta; por ello, hace algunos años su uso fue controvertido en mujeres entre los 40 y los 49 años, en las que los senos tienden a ser más densos. No obstante, a pesar de no ser tan efectiva como en las pacientes mayores de 50 años, se ha confirmado la disminución de la mortalidad en ese rango de edades en un 24% [3].

Es importante resaltar que cerca de un 35% de los cánceres de seno se presentan en mujeres menores de 50 años, en las que la enfermedad tiene un comportamiento biológico diferente y es más agresiva. Esto obliga aún más a intentar el diagnóstico temprano, pues las pacientes de este rango de edad se encuentran en plena edad productiva y, lo más importante, generalmente son madres de hijos pequeños.

Mamografía digital
Con la llegada de la mamografía digital, que parte del mismo generador para producir un haz de rayos X, el cual es directamente transformado en información digital gracias al uso de un detector que almacena la información electrónicamente, se han encontrado varios beneficios, como un menor número de retomas, con la consecuente mejora en la dosis de irradiación; además, una mejor visualización de todo el contorno de la piel, con lo que se incrementa la posibilidad diagnóstica. La transmisión de las imágenes es más fácil, así como su archivo, con la consecuente posibilidad de hacer reportes a distancia u obtener segundas opiniones sobre casos difíciles.

Otra de las ventajas de la mamografía digital es la posibilidad de manipular la imagen. Con la análoga solamente se cuenta con la imagen realizada para efectuar el diagnóstico; de no ser suficiente, la retoma o la práctica de proyecciones adicionales es obligatoria.

Junto con la mamografía digital se desarrolló un software que permite manipular la imagen. Entre otras cosas, con este software es posible cambiar el contraste de la imagen, para valorar mejor los contornos de las lesiones, magnificar el área de interés o sectores completos del seno, ver la imagen en positivo, además de otras alternativas de gran ayuda en el momento de informar sobre el estudio.

Como resultado de lo anterior, el diagnóstico temprano del cáncer de seno ha mejorado, tal y como se desprende del estudio DMIST, publicado en el 2005, en el que se efectúo tamizaje a 49 528 mujeres, a las cuales se les realizaron ambas modalidades mamográficas, y se encontró un mejor diagnóstico con la variedad digital en las pacientes menores de 50 años o en aquellas de cualquier edad con senos densos o extremadamente heterogéneos (0,15, 0,05-0,25, p = 0,02) [4].

Acerca del autor

Bernardo Sánchez Restrepo, MD

Médico radiólogo subespecialista en diagnóstico de enfermedades del seno, Universidad de Birmingham, Alabama, EE. UU. Director científico de la Unidad Mamográfica del Country, Bogotá, Colombia, 1988 hasta la fecha.
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