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Marzo de 2007 Página 2 de 3

Monitoreo ventilatorio durante la reanimación cardiopulmonar prehospitalaria

Tomografía torácica de impedancia eléctrica.
Posee el mismo principio de funcionamiento que la anterior, pero utiliza un mayor número de electrodos, lo cual permite hacer tomas “en banda” alrededor del tórax, en un plano transversal; el resultado es la suma de las conductividades tisulares varios centímetros arriba y abajo del plano de la imagen, donde se ubican los electrodos en disposición circular. De la misma forma, este método puede medir el volumen corriente, los cambios en el volumen residual y la cantidad de líquido en los pulmones de una manera no invasiva, exacta y confiable, pudiendo utilizarse al lado del paciente, ya que no emite radiación y arroja importante información acerca del reclutamiento alveolar y la falta de funcionamiento de regiones pulmonares en casos de intubación selectiva, atelectasias lobares o neumotórax. En cuanto a sus desventajas, el gran tamaño del dispositivo es una de las mayores, sumado a la pobre resolución espacial y su incapacidad para proveer datos en tiempo real.

Neumotacómetro.
Mide el volumen corriente en la inhalación y en la espiración, en función del tiempo, mediante dos pequeños electrodos, fáciles de utilizar. Es muy exacto, pero tiene la desventaja de requerir un tubo endotraqueal o una máscara laríngea en el paciente para poder ser utilizado, sumado a su gran sensibilidad ante las secreciones, lo que disminuye su exactitud. Requiere varias modificaciones para poder ser utilizado como método de monitorización de la ventilación de manera portátil durante la RCP.

Turbinoflujometría.
Mediante la medición del número de revoluciones de impulsos eléctricos generados por el flujo de un gas a través del turbinoflujómetro, permite la medición de ciertos parámetros ventilatorios. Promete ser útil en el ámbito extrahospitalario, ya que sus sensores son pequeños, desechables, fáciles de utilizar e insensibles al flujo turbulento o al vapor de agua. Al igual que el neumotacómetro, requiere la presencia de un tubo endotraqueal para ser implementado, lo que limita su uso con fines de monitoreo. No hay experiencia clínica acerca de su uso en RCP.

Monitoreo intravascular continuo de gases sanguíneos.
Mediante un sistema de sensores electroquímicos, fotoquímicos o híbridos, permite la medición directa de la PO2, PCO2 y el pH sanguíneo, con la gran ventaja de poder disponer de estos datos importantes durante la RCP. La monitorización de la PCO2 se correlaciona con precisión con el estado de oxigenación periférica, y es tan exacta y confiable como la utilización de la capnografía durante la RCP. A pesar de su gran utilidad, posee varias desventajas, entre las que se cuentan su gran tamaño y el largo tiempo de calentamiento para calibrarse; además, es un método invasivo, en el que se ve afectada su exactitud por el estado circulatorio del paciente, el tamaño del vaso sanguíneo y frecuentemente por falsos valores bajos de PO2, ya que el sensor tiende a adherirse a la pared del vaso.

Capnografía/capnometría.
El objetivo es medir la cantidad de CO2 en el aire al final de la espiración, luego de que sale el aire contenido en el espacio muerto de la vía aérea. Esta cantidad de CO2 refleja cercanamente la PaCO2 y sirve para determinar el estado ventilatorio del paciente. En estudios realizados en pacientes bajo RCP avanzada prehospitalaria, niveles de CO2 menores de 10 mm de Hg predijeron acertadamente la muerte, así como pueden indicar intubación esofágica, inadecuado flujo circulatorio, hipotermia o ventilación-perfusión no congruente. La mejoría de estos niveles durante la RCP puede evidenciar un mejor estado general del paciente tras una reanimación efectiva. Los capnógrafos pueden evaluar la frecuencia respiratoria, pero requieren modificaciones para obtener datos acerca del volumen corriente.

Monitorización transcutánea de gases sanguíneos.
Permite la medición de PO2 y PCO2 por medio de un sensor aplicado sobre la superficie de la piel. El dispositivo es liviano, fácil de aplicar, no invasivo y portátil. Posee la desventaja de perder su exactitud por diferentes factores, como el grosor de la epidermis, la presencia de edema o burbujas de aire atrapadas. Asimismo, es poco confiable en casos de hipoperfusión, vasoconstricción o hipotermia, condiciones que frecuentemente se presentan en pacientes que requieren RCP. Su uso confiable se limita a niños, en quienes la piel es suficientemente delgada para permitir lecturas adecuadas.

Por último, la medición de la presión en la vía aérea e intratorácica, para detectar cambios que puedan alertar acerca de una elevación peligrosa que amenace la circulación, puede realizarse mediante un sensor aplicado directamente en la vía aérea o por medio de la manometría esofágica. Ambas técnicas tienen la desventaja de no arrojar datos sobre el volumen corriente y la incapacidad para diferenciar el aumento de la presión intratorácica debida a hiperinsuflación de la causada por las compresiones torácicas durante la RCP. Si el sensor del manómetro esofágico se adapta a una sonda de ecografía transesofágica y a un electrodo de desfibrilación, el dispositivo puede ser de gran utilidad para el monitoreo del paciente durante la RCP.

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