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Marzo de 2007 Página 1 de 3

Monitoreo ventilatorio durante la reanimación cardiopulmonar prehospitalaria

El monitoreo prehospitalario en pacientes sometidos a RCP es clave. La supervivencia mejora con reanimación controlada sin exceder la ventilación requerida.

Terndrup y Rhee, del Departamento de Emergencia de la Universidad de Alabama, en Birmingham, EE. UU., y del Hospital Bundang de la Universidad Nacional de Seúl, respectivamente, publicaron una revisión sobre las ventajas y desventajas de los métodos de monitoreo de la ventilación disponibles, enfatizando su implementación prehospitalaria, que resumimos a continuación (Resuscitation, 2006; 71: 10-18),

La reanimación cardiopulmonar (RCP) comprende una serie de maniobras que se realizan a un paciente con alteración de la conciencia (secundaria a trauma, paro cardiaco, evento cerebrovascular, etc.), con el fin de restablecer los parámetros vitales básicos, como la vía aérea, la respiración y la circulación. La RCP cuenta con maniobras primarias y secundarias, ideadas para llevarse a cabo desde el primer momento en que se aborda un paciente con alteración del sensorio; resulta de vital importancia en la etapa prehospitalaria, ya que es la que determina en gran porcentaje la evolución del individuo. Existe una asociación positiva entre una RCP inicial de alta calidad y la disminución de las tasas de mortalidad en los pacientes con paro cardiaco.

Se ha observado que el porcentaje de personas que sobreviven luego de una RCP es bajo, por lo cual, después del análisis de diferentes variables que toman parte en las maniobras de reanimación, se documentó que existe una gran tendencia a la hiperventilación de los pacientes por parte del personal médico y paramédico que realiza la atención primaria, usualmente extrahospitalaria, ya que no se sigue adecuadamente la guía establecida. Además de la alcalosis respiratoria que se produce, la hiperventilación puede incrementar la presión intratorácica y causar disminución del retorno venoso, aumento de la resistencia vascular pulmonar, reducción del llenado del ventrículo izquierdo, incremento de la presión intracraneana, daño pulmonar agudo y deterioro del estado hemodinámico del paciente.

Determinar un estado de hiperventilación en un paciente a quien se le realizan maniobras de reanimación en un ámbito extrahospitalario no es sencillo; la ventilación generalmente se monitoriza en la clínica por medio de la auscultación de los campos pulmonares y la observación de la excursión torácica, métodos que no permiten cuantificar con objetividad el estado ventilatorio y su efectividad en términos de oxigenación periférica. Dada la gran importancia de la realización de una RCP inicial de alta calidad, se genera la necesidad de un método de monitoreo efectivo, que permita objetivizar la información, con el fin de optimizar el estado ventilatorio y general del paciente, para aumentar sus posibilidades de supervivencia.

Un dispositivo ideal sería algo que fuera fácil de trasladar, resistente, exacto en sus mediciones, confiable, poco costoso, rápido y fácil de utilizar, y principalmente que no interfiriera con la realización de maniobras de RCP. Este sería de gran utilidad si lograra la medición del volumen corriente, la frecuencia ventilatoria, el índice inspiración-espiración, y simultáneamente midiera la presión intratorácica durante la RCP.

Aunque no hay un dispositivo que realice todas estas funciones, existen métodos de monitorización ventilatoria que cuentan con múltiples características, las cuales pueden llegar a ser muy útiles para cumplir el objetivo descrito. Se realizará una breve revisión de ellos.

Pletismografía (neumografía torácica de impedancia).
Cuantifica la variación de la impedancia tisular luego de aplicar una pequeña cantidad de corriente de baja amplitud y alta frecuencia en la superficie del tórax, por medio de dos electrodos. El tejido pulmonar cambia su resistencia durante la inspiración y espiración, debido al flujo de aire; esta modificación permite calcular indirectamente los cambios de volumen de aire en los pulmones, los ciclos de ventilación y el volumen corriente. La pletismografía cumple con varios de los requisitos ideales de un método de monitoreo ventilatorio, es fácil de usar, rápida y no interfiere con la toma de un ECG simultáneamente con las maniobras de reanimación con desfibrilador; sin embargo, posee dos desventajas importantes: la baja especificidad tisular y la fácil interferencia de los movimientos corporales o la obstrucción de la vía aérea con la exactitud de las medidas de ventilación basadas en la impedancia, lo que significa que cada compresión torácica durante la RCP o la vibración de la ambulancia durante el transporte del paciente limitarán la confianza de los datos obtenidos.

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