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Abril de 2017 Página 1 de 3

Modernización de tecnologías en la unidad de cuidados intensivos en Colombia

Norton Pérez-Gutiérrez, MD* Luis Horacio Atehortúa López, MD**

Los avances tecnológicos han sido una constante en la unidad de cuidados intensivos (UCI), pero no pueden prescindir del factor humano como componente principal de la atención hospitalaria.

Los avances tecnológicos han sido una constante en la unidad de cuidados intensivos (UCI) desde su origen, la cual ha estado a la vanguardia en aspectos innovadores como la monitoria hemodinámica, neurológica, uso de pruebas diagnósticas, etc. Esto ha permitido ofrecer un panorama más halagador del curso de la enfermedad y orientar la terapéutica con mejores desenlaces y un buen balance en evaluaciones de costo-efectividad [1], con un enfoque de seguridad como norte conductor, así como una aproximación humanizada al paciente y la familia, que son la razón de ser de todos estos avances, el ser humano.

Es así como varias tareas realizadas con la fuerza del trabajo humano son hechas por las máquinas a partir de los avances de la ciencia en el siglo XVIII y que tuvieron un aceleramiento en su aplicación en la medicina durante la primera y segunda guerra mundial. Y a partir de allí, el despliegue tecnológico, conducente al nacimiento y desarrollo del cuidado intensivo, con la implementación de la ventilación con presión positiva en 1954 [2].

El desarrollo de esas herramientas ha facilitado la toma de decisiones en la cabecera del paciente, pero no pueden prescindir del factor humano como componente principal de la atención hospitalaria en la UCI. Son llamativos los avances en monitorización cardíaca, desde el catéter de Swan-Ganz hasta técnicas menos invasivas como la bioimpedancia cardíaca o corporal total para la evaluación del agua corporal total y la masa libre de grasa, así como su distribución. La telemetría, el computador, el celular, tienen grandes ventajas, incluso en el seguimiento del paciente, pero se debe controlar el riesgo de alejarse de la interacción con el paciente [3].

La ecografía es otra tecnología que se ha acercado a la cabecera del paciente así como algunas pruebas diagnósticas (Point of Care) que permiten el resultado inmediato. En el primer caso, la ecografía pulmonar o para los accesos vasculares, así como para la valoración del estado nutricional de los pacientes, ha llenado brechas o puntos ciegos en el cuidado de estos pacientes ya que no se les puede medir el peso en la unidad.

Las tecnologías duras son introducidas, en ocasiones sin la suficiente evaluación de sus beneficios, por lo cual no se debe olvidar que es la tecnología la que contribuye a la atención y por lo que no debe convertirse en el objetivo del cuidado. En su justa proporción, puede permitir mejorar la seguridad del paciente mediante un cuidado con excelencia [4].

Son múltiples las aplicaciones (App) que se encuentran en los dispositivos móviles o en la red, que ayudan a evaluar o tomar decisiones clínicas, como el cálculo de puntajes de severidad o riesgo, algunos de ellos con fórmulas complejas que no se emplearían de manera generalizada si no se contara con estas ayudas. Aun así, la historia clínica digital ha sido lenta en el camino de convertirse en uno de los principales propósitos iniciales para lo que fue diseñada a principios de los años noventa, y más que un procesador de texto [5], debe convertirse en grandes bases (Big Data) de datos de pacientes homogeneizados para la gestión clínica y la investigación en salud, como ha sido la experiencia reciente en Brasil, a la cual se une Colombia a través de la AMCI (Asociación Colombiana de Medicina Crítica y Cuidado Intensivo) [6,7].

Por otro lado, hay grandes diferencias en los costos de las UCI entre Estados Unidos, Europa y Latinoamérica. Un día de estancia en cuidado intensivo en Colombia tiene un valor de $412 dólares, a marzo del 2017. Esto no incluye medicamentos ni procedimientos o insumos y se basa en las tarifas del seguro obligatorio de accidentes de tránsito (SOAT) en Colombia, el cual es el parámetro de referencia para las instituciones públicas, pero en las entidades privadas se negocia de forma más liberal con descuentos hasta del 30 % por debajo. Un día de estancia en cuidado intensivo en Estados Unidos cuesta $1.500 dólares [8]. “Todos quieren la calidad, pero pocos están dispuestos a pagar por ella”. Aun así los gastos de operación se calculan según parámetros similares para la adquisición de tecnología, que incluso puede tener mayores impuestos de importación, y de funcionamiento. Entonces, ¿cómo se disminuyen los costos? Probablemente a costa de la calidad y el talento humano. Además, eso significa una baja capacidad para la renovación tecnológica.

A este respecto, en la UCI se requiere personal altamente entrenado, especializado y con educación continuada para mantener los estándares de excelencia. Sin embargo, no es fácil su vinculación debido a la gran escasez, la falta de políticas de incentivos para la formación en esta área (mayor trabajo, igual sueldo) y la inestabilidad laboral en Colombia. En un estudio realizado en este país, se encontró que son pocas las instituciones de educación superior (IES) que ofrecen programas en niveles de estudios de postgrado tanto a médicos como de enfermeras y terapeutas, lo cual contribuye a la escasez del talento humano especializado [9,10]. Aun así, las camas de cuidado intensivo se han multiplicado, incluso en áreas donde no se cuenta con este recurso primordial para la calidad [11].


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Acerca del autor

Norton Pérez-Gutiérrez, MD* Luis Horacio Atehortúa López, MD**

Norton Pérez-Gutiérrez, MD* Luis Horacio Atehortúa López, MD**

*Médico y cirujano, con subespecialidad en Medicina crítica y cuidados intensivos, especialista en docencia universitaria. Es investigador junior y director del Grupo de Investigación de Villavicencio – GRIVI. Miembro de la ACC, AMCI, PTS, ACT, SCCM, ACIN, ACNC y ASPEN. **Médico, especialista en medicina interna y crítica de la Universidad de Antioquia. Intensivista de la UCI cardiovascular del Hospital San Vicente Fundación. Ex presidente de la AMCI.
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