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Agosto de 2004 Página 1 de 2

Mejoras en la unidad de cuidado intensivo para prevenir el sufrimiento y reducir el estrés

Fritz Gempeler

La mayoría de estudios realizados entrevistando a los pacientes luego de terminada su fase crítica, muestran recuerdos desagradables de su estadía en la UCI.

Actualmente, por la rutina y la despersonalización secundarias a la gran cantidad de trabajo en las Unidades de Cuidado Intensivo (UCI), en ocasiones el médico tiende a olvidarse en parte de la percepción del paciente y sus sentimientos, deja de lado a la "persona" críticamente enferma como un ente global y ve en ella únicamente una patología específica.

Es fácil identificar esta situación. Simplemente pregúntele a uno de sus pacientes que acaba de salir de una UCI o a sus familiares cuál fue su percepción durante su estadía en la unidad, y se sorprenderá de la respuesta.

Algunos médicos y enfermeras han contado sus experiencias como pacientes críticos, y se observa en estos relatos la gran ansiedad que sintieron como pacientes, especialmente por la desorientación en el tiempo, la incomodidad cuando no estaban en la posición adecuada y la angustia ante los procedimientos que se les realizaban, a pesar de tener conocimientos médicos.

Los recuerdos más molestos reportados en diferentes estudios son la fisioterapia, las sondas vesicales y nasogástricas, la sensación de sed, la máscara facial, la falta de descanso, el dolor, el tubo endotraqueal, las náuseas, la sensación de no poder moverse por la relajación muscular y la ansiedad sin causa aparente.

La mayoría de estos estudios se realizaron entrevistando a los pacientes luego de terminada su fase crítica, encontrando recuerdos desagradables durante su estadía en la UCI, a pesar de que la mayoría de estos pacientes recibían benzodiacepinas como sedantes y amnésicos durante su estadía en la UCI.

De lo anterior se puede deducir que, aunque en la gran mayoría de los pacientes en la UCI se utilizan amnesiantes y sedantes, éstos no son administrados adecuadamente o no se monitoriza su efecto para lograr el objetivo principal: "Evitar el sufrimiento al paciente y reducir el estrés durante la estancia en la UCI".

A los pacientes críticos generalmente se les deja dormir poco durante el día y la noche por la medición frecuente de signos vitales, cambios de posición, toma de muestras y procedimientos en general, por lo tanto, estos pacientes rápidamente estarán deficientes de sueño. Aunque no existen evidencias para afirmar que la sedación nocturna es deseable en el paciente crítico, la deficiencia de sueño en pacientes que requieren cuidados intensivos por largo tiempo puede ser una importante causa de psicosis. Además, debe recalcarse que una noche bien dormida puede ser benéfica para este tipo de pacientes no sólo desde el punto de vista psicológico.

Es importante tener en cuenta que las necesidades metabólicas como la liberación de la hormona del crecimiento necesaria para la síntesis de proteínas y la división celular, simultáneamente con la inhibición de la secreción de hormonas catabólicas especialmente catecolaminas y corticosteroides, ocurre especialmente durante el sueño. La falta de sueño lleva a pérdida de nitrógeno corporal. Existen algunas evidencias que indican que los hipnóticos ayudan a la restauración de los tejidos al inducir el sueño.

Aunque el sueño es importante para el ser humano, se conoce poco acerca de su necesidad en el paciente crítico. A pesar de que el sueño REM es inhibido por la morfina y algunos sedantes, generalmente los pacientes críticos refieren sentirse mejor luego de una noche de sueño inducida farmacológicamente.

Las principales alteraciones del comportamiento observadas en los pacientes en la UCI son: euforia por estar vivos, generalmente haciendo chistes con el personal médico y paramédico, seguido por una negación de su patología y sus efectos, convirtiéndose posteriormente en ira generalmente volcada contra el personal de la unidad y; por último, delirio, caracterizado por lenguaje incoherente, alucinaciones y alteraciones en el patrón de sueño. Finalmente, se puede observar depresión, generalmente asociada a apatía total, mutismo, alteraciones en el patrón de sueño, las cuales algunas veces se pueden tornar en actitudes suicidas.

El orden de aparición de estas diferentes etapas varía y muchas veces no es el planteado anteriormente. Algunos estadios pueden no observarse, variando también el tiempo de aparición de cada uno y exacerbándose otros especialmente durante la noche cuando los estímulos sensoriales son menores.

Estas alteraciones como el delirio, pueden ser causadas por drogas como los esteroides, la lidocaína, los analgésicos o por la supresión de otras como el alcohol y los opioides en uso prolongado. La ansiedad, por ejemplo, puede ser inducida por la administración de catecolaminas exógenas.

Acerca del autor

Fritz Gempeler

Es médico anestesiólogo especialista en cuidado intensivo. Director del departamento de anestesia del Hospital San Ignacio, de Bogotá, Colombia
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